DICCIONARIO MÉDICO
Radiopelvimetría
La radiopelvimetría es la técnica radiológica que mide, mediante radiografías, las dimensiones óseas de la pelvis de la mujer embarazada. El nombre combina el prefijo "radio-", por el uso de rayos X, con "pelvimetría", el término general que designa cualquier método de medición de la pelvis con independencia de la técnica empleada. Introducida a comienzos del siglo XX y generalizada durante décadas en la práctica obstétrica, hoy se emplea de forma muy restringida tras la revisión de su utilidad clínica real. La radiopelvimetría es la técnica radiológica que permite medir, a partir del estudio con rayos X, las dimensiones óseas de la pelvis de la mujer embarazada. El término procede de la fusión de dos raíces distintas: el prefijo "radio-", del latín radius (rayo), que remite al uso de radiación ionizante, y "pelvimetría", que combina a su vez el latín pelvis, la cuenca ósea, con el griego métron, medida. La mezcla de raíces latinas y griegas en un mismo vocablo es habitual en el lenguaje médico y no responde a ningún criterio salvo la conveniencia descriptiva. Pelvimetría, sin más, es un término paraguas: engloba cualquier procedimiento dirigido a medir los diámetros de la pelvis, ya sea por palpación manual, con pelvímetro externo o mediante técnicas de imagen. La radiopelvimetría es solo una de sus variantes, la que recurre específicamente a la radiografía. No son sinónimos. Para obtener las medidas se toman dos proyecciones radiográficas: una anteroposterior, con la paciente semisentada, y otra lateral, de pie, con los talones y las rodillas juntas para hacer coincidir la sombra de ambos trocánteres femorales y evitar la superposición de estructuras. A partir de estas dos imágenes se calculan los principales diámetros del estrecho superior y del estrecho inferior de la pelvis ósea, junto con el ángulo sacro. En comparación con otras exploraciones radiológicas convencionales, la dosis de radiación empleada es baja, aunque no nula: una circunstancia que ha pesado en la revisión de su utilidad frente a alternativas sin radiación ionizante. El estudio radiológico de la pelvis materna se remonta a los años inmediatamente posteriores al descubrimiento de los rayos X por Röntgen, en 1895. Autores como Albert y Varnier comenzaron entonces a radiografiar la pelvis para establecer patrones de normalidad, aunque la técnica no se generalizó hasta mediados del siglo XX, cuando pasó a formar parte habitual de la práctica obstétrica durante varias décadas. Ese uso sistemático empezó a cuestionarse a partir de los años ochenta. El metaanálisis de Pattinson para la Colaboración Cochrane, publicado en 2002 y actualizado en 2004, no encontró evidencia sólida de que la radiopelvimetría mejorara los resultados del parto. Desde entonces su empleo ha quedado restringido a un número muy reducido de casos. Frente a la pelvimetría clásica, apoyada en la palpación manual o en un pelvímetro externo, la variante radiológica añade precisión al medir directamente sobre la imagen de la arquitectura ósea interna. La resonancia magnética, introducida como alternativa por Stark y su equipo en 1985, prescinde por completo de la radiación ionizante y aporta además información sobre las partes blandas que una radiografía simple no ofrece, aunque con una posición distinta de la paciente (en decúbito supino, no de pie) que altera ligeramente el cálculo del ángulo sacro. De la unión de "radio-", por los rayos X, y "pelvimetría", que ya existía como término para designar la medición de la pelvis por cualquier método. El compuesto precisa, por tanto, de qué variante concreta se trata. No. La pelvimetría es el término general para cualquier medición de la pelvis materna, mientras que la radiopelvimetría es, específicamente, la que se realiza mediante rayos X. A partir de dos proyecciones radiográficas se obtienen los diámetros del estrecho superior y del estrecho inferior de la pelvis ósea, así como el ángulo sacro. Son medidas puramente arquitectónicas, referidas al hueso, no a los tejidos blandos que lo rodean. Apenas se emplea. Durante los años cincuenta, sesenta y setenta del siglo pasado formaba parte casi sistemática del seguimiento obstétrico en determinados contextos clínicos, pero la revisión de la evidencia disponible a partir de los años ochenta y noventa fue erosionando esa práctica. El metaanálisis Cochrane de 2002, actualizado en 2004, resultó decisivo en ese cambio de criterio, y organismos y sociedades científicas de distintos países fueron alineando sus recomendaciones en la misma dirección en los años siguientes. El desarrollo paralelo de alternativas sin radiación ionizante, como la ecografía y la resonancia magnética, terminó de desplazar a la radiopelvimetría a un papel muy marginal. Hoy se cita, sobre todo, como referencia histórica dentro de la obstetricia del siglo XX. La principal es la ausencia de radiación ionizante en la resonancia, introducida como técnica de pelvimetría por Stark y su equipo en 1985. Además, permite valorar partes blandas y no solo la arquitectura ósea, aunque a un coste económico mayor.Qué es la radiopelvimetría
Técnica y proyecciones
Evolución histórica
Diferenciación con otras técnicas de pelvimetría
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede el término radiopelvimetría?
¿Es lo mismo que la pelvimetría?
¿Qué mide exactamente esta prueba?
¿Sigue utilizándose hoy en día?
¿Qué diferencia hay con la pelvimetría por resonancia magnética?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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