DICCIONARIO MÉDICO

Radioiodo

El yodo radioactivo —también llamado radioiodo o radioyodo— es cualquier isótopo inestable del yodo que emite radiación al desintegrarse. En medicina, los dos más utilizados son el yodo-131 (I-131), que emite radiación beta y gamma, y el yodo-123 (I-123), que emite solo radiación gamma. La glándula tiroides capta el yodo radioactivo del mismo modo que el yodo estable, lo que permite emplearlo tanto para estudiar la función tiroidea como para destruir tejido tiroideo de forma selectiva.

Qué es el yodo radioactivo

El yodo estable que ingerimos con la dieta es siempre yodo-127, el único isótopo no radiactivo del elemento. Pero el yodo tiene más de treinta isótopos inestables, y dos de ellos han encontrado un uso médico consolidado. El I-131, con una vida media de unos ocho días, emite partículas beta (electrones de alta energía que recorren apenas 2 mm en los tejidos) y fotones gamma; la combinación lo convierte en un agente doble: la radiación beta destruye las células cercanas y la gamma permite obtener imágenes con una gammacámara. El I-123, con una vida media de trece horas y emisión exclusiva de fotones gamma, se reserva para el diagnóstico por imagen, ya que no produce el daño tisular asociado a la radiación beta.

La primera aplicación terapéutica del yodo radioactivo se debe al médico estadounidense Saul Hertz, que en 1941, en el Massachusetts General Hospital, administró I-131 a una paciente con hipertiroidismo por enfermedad de Graves-Basedow. La idea de Hertz partía de un razonamiento sencillo: si la tiroides es el único órgano que concentra yodo de forma activa, un isótopo radiactivo del yodo irá al mismo sitio que el estable y emitirá su radiación allí dentro, a una distancia demasiado corta para afectar a los tejidos vecinos. Más de ochenta años después, el principio sigue siendo exactamente el mismo.

Captación tiroidea selectiva

El mecanismo que explica la selectividad del yodo radioactivo es el simportador de sodio-yoduro (NIS), una proteína de la membrana basolateral de las células foliculares tiroideas que transporta yoduro desde la sangre al interior de la célula. Al NIS le resulta indiferente si el átomo de yodo es estable o radiactivo: lo capta del mismo modo. Por eso, cuando se administra I-131 por vía oral en forma de cápsula o solución, el isótopo se absorbe en el tubo digestivo, pasa a la sangre y se concentra en la tiroides —y, en menor medida, en las glándulas salivales, la mucosa gástrica y las glándulas mamarias en periodo de lactancia, que también expresan el NIS—.

En una tiroides sana, la concentración de yodo radioactivo es varias veces mayor que en el resto de los tejidos. En las células del carcinoma papilar y del carcinoma folicular de tiroides, que conservan en grado variable la expresión del NIS, también se produce captación. Es este comportamiento el que ha hecho del I-131 una herramienta de uso prolongado en dos escenarios: el abordaje del hipertiroidismo y el seguimiento postoperatorio del cáncer diferenciado de tiroides. Las fichas de tratamiento de la Clínica Universidad de Navarra desarrollan ambas aplicaciones en detalle.

Preguntas frecuentes

¿Radioiodo, radioyodo, yodo radioactivo: son lo mismo?

Sí. "Radioiodo" usa el prefijo latino radio- (de radius, "rayo") con la grafía culta iodo. "Radioyodo" adapta la segunda parte a la forma castellana "yodo". "Yodo radioactivo" es la denominación descriptiva más transparente y la que emplea la mayoría de los pacientes. Las tres se refieren al mismo concepto.

¿Qué diferencia hay entre I-131 e I-123?

El I-131 emite radiación beta (destructiva a corta distancia) y gamma (útil para imagen), con una vida media de ocho días. El I-123 emite solo gamma, con una vida media de trece horas. En la práctica: el I-131 sirve tanto para destruir tejido como para obtener imágenes; el I-123 se usa exclusivamente para diagnóstico por imagen, con menor exposición radiológica para el paciente.

¿Por qué el yodo radioactivo afecta sobre todo al tiroides?

Porque la tiroides es el principal órgano que concentra yodo activamente, a través de un transportador de membrana (el NIS). El resto de los tejidos apenas captan yodo, de modo que la radiación se deposita de forma casi exclusiva en la glándula. El alcance de las partículas beta del I-131 —unos 2 mm— refuerza esa selectividad: la radiación no llega más allá del tejido inmediato.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Terapia con yodo radioactivo. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  2. Instituto Nacional del Cáncer (NCI). Definición de yodo radiactivo. Diccionario de cáncer del NCI.
  3. American Cancer Society. Terapia con yodo radiactivo (radioyodo) para el cáncer de tiroides.
  4. Colegio Americano de Radiología / Sociedad Radiológica de Norteamérica. Terapia de yodo radioactivo (I-131) para hipertiroidismo. RadiologyInfo.org.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados al yodo radioactivo, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Yodo: oligoelemento del que el radioiodo es isótopo inestable.
  • Isótopos: átomos con igual número atómico pero distinto número de masa.
  • Radioisótopo: isótopo inestable que emite radiación al desintegrarse.
  • Radionúclido: núcleo atómico inestable; término equivalente a radioisótopo en el uso clínico.
  • Tiroides: glándula que concentra el yodo radioactivo gracias al transportador NIS.
  • Yoduro: forma iónica en la que el yodo —estable o radiactivo— circula en la sangre y se capta por la tiroides.
  • Enfermedad de Graves-Basedow: causa de hipertiroidismo en la que Saul Hertz empleó el I-131 por primera vez en 1941.
  • Carcinoma medular de tiroides: tipo de cáncer tiroideo que, a diferencia del papilar y del folicular, no capta yodo radioactivo.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.

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