DICCIONARIO MÉDICO
Racionalización
La racionalización es un mecanismo de defensa por el que una persona atribuye a su conducta, sus pensamientos o sus sentimientos una explicación lógica y socialmente aceptable que sustituye al motivo real, casi siempre inconsciente. Pertenece al conjunto de mecanismos de defensa del yo descritos por la teoría psicoanalítica. La racionalización pertenece a la categoría de los mecanismos de defensa: procesos psíquicos, en su mayoría inconscientes, que protegen a la persona de la ansiedad o el malestar que generaría reconocer un impulso, un deseo o un motivo inaceptable. No es un trastorno ni un diagnóstico en sí misma, sino un modo de funcionamiento mental que puede observarse tanto en personas sin patología como, de forma más rígida y persistente, en distintos cuadros clínicos. El término desciende del latín rationalis, "de la razón", derivado a su vez de ratio, rationis, "cálculo, razonamiento, cuenta", que procede del verbo reor, reri, "pensar, juzgar, creer". El verbo inglés rationalize conservó durante siglo y medio el sentido neutro de "explicar racionalmente"; no fue hasta 1922 cuando se documentó por primera vez su acepción psicológica actual, la de dar una explicación que oculta los verdaderos motivos. Fue el psicoanalista Ernest Jones quien introdujo el término en el vocabulario clínico, en un trabajo publicado entre 1908 y 1909 titulado La racionalización en la vida cotidiana. Jones la definió como la invención de una razón para explicar una actitud o una acción cuyo motivo verdadero no se reconoce. Sigmund Freud incorporó el concepto a su propia obra unos cinco años más tarde, y desde entonces forma parte del vocabulario habitual del psicoanálisis y, por extensión, de la psicología clínica. El proceso suele describirse en dos tiempos. Primero, la persona toma una decisión o adopta una conducta movida por un motivo que le resultaría incómodo admitir, ya sea ante sí misma o ante los demás. Después construye, casi siempre sin advertirlo, una segunda razón revestida de coherencia y lógica aparente que ocupa el lugar de la primera. El resultado no es una mentira deliberada. La persona cree genuinamente en la explicación que ha construido, lo que distingue a la racionalización de una simple excusa consciente. Su alcance clínico es amplio. Puede aparecer de forma puntual en el pensamiento de cualquier persona sana, como estrategia pasajera para tolerar una frustración, o convertirse en un patrón habitual que dificulta reconocer las verdaderas motivaciones de la propia conducta. En su extremo más rígido, algunos autores la sitúan como precursora de construcciones más alejadas de la realidad, aunque la línea que separa una racionalización de un delirio no siempre es nítida. Con la intelectualización comparte el recurso a la razón, pero no el objetivo. Ambos mecanismos recurren a la razón para evitar el malestar, aunque no del mismo modo: la racionalización inventa un motivo aceptable que sustituye al verdadero, mientras que la intelectualización no sustituye ningún motivo, sino que aísla el hecho del afecto que lo acompaña, describiéndolo en términos abstractos y distantes. La primera cambia la explicación; la segunda cambia la temperatura emocional del relato. La proyección marca la diferencia en otro eje: quien proyecta atribuye a otros un sentimiento propio inaceptable, mientras que quien racionaliza mantiene la conducta como propia y solo reviste su causa. Con la represión ocurre algo distinto todavía: reprimir es apartar de la conciencia el impulso original; racionalizar es dejarlo entrar en la conciencia disfrazado de otra cosa. El psicoanalista británico Ernest Jones, en un artículo de 1908-1909. Freud lo adoptó poco después. No. Quien miente sabe que la razón que ofrece es falsa. Quien racionaliza cree en la explicación que ha construido, porque el proceso que la genera es en gran medida inconsciente; de ahí que resulte tan difícil de contrarrestar solo con argumentos. La excusa se construye de forma consciente y deliberada para justificar algo ante otra persona. La racionalización opera antes, a un nivel del que el propio sujeto no es consciente, y convence primero a quien la produce. No necesariamente. Como el resto de mecanismos de defensa, puede cumplir una función adaptativa transitoria, al amortiguar el impacto emocional de una frustración o un fracaso mientras la persona reúne recursos para afrontarlo de otro modo. El problema surge cuando se convierte en la única vía de respuesta ante el conflicto, porque entonces bloquea el acceso a la motivación real y, con ella, a la posibilidad de cambiarla.Qué es la racionalización
Origen del concepto
Cómo opera
Diferenciación con otros mecanismos de defensa
Preguntas frecuentes
¿Quién introdujo el término racionalización en psicología?
¿Es lo mismo racionalizar que mentir?
¿Cómo se distingue la racionalización de una simple excusa?
¿La racionalización es siempre perjudicial?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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