DICCIONARIO MÉDICO
Proyección
En radiología, una proyección es la dirección que sigue el rayo central del haz de rayos X al atravesar al paciente, desde el tubo emisor hasta el receptor de imagen. El término no equivale a la posición del paciente ni al ángulo del generador: describe, en concreto, el trayecto del haz. De la proyección elegida depende buena parte de lo que después puede verse, o no, en la radiografía. La palabra proyección procede del latín proiectio, proiectionis, sustantivo derivado del verbo proicere (compuesto de pro, "hacia adelante", e iacere, "lanzar"). El sentido original, lanzar algo hacia delante, se conserva casi intacto en el uso radiológico: el haz de rayos X se dirige desde el tubo y recorre al paciente en una dirección determinada antes de llegar al receptor de imagen. En el vocabulario técnico de la radiología convencional, la proyección radiográfica define la dirección y el sentido del rayo central conforme atraviesa al paciente. Es, junto con la posición radiográfica y la inclinación del rayo central, uno de los tres parámetros que describen por completo cómo se ha obtenido una imagen. No son sinónimos, aunque se confunden a menudo. La posición radiográfica indica qué parte del cuerpo del paciente queda orientada hacia el receptor: la cara anterior, la posterior, un costado. La inclinación del rayo central es, en cambio, el ángulo que ese rayo forma con la perpendicular al plano del receptor. Los tres parámetros (posición, proyección e inclinación) se determinan entre sí, de modo que, fijados dos de ellos, el tercero queda establecido automáticamente. Con el paciente en posición posterior y el rayo sin angular, por ejemplo, la proyección resultante es antero-posterior; si se angula el rayo 45 grados manteniendo la misma posición, la proyección pasa a ser oblicua. A la imagen final obtenida se la denomina vista radiográfica, y al conjunto completo de instrucciones necesarias para producirla (proyección, inclinación, posición corporal y los movimientos articulares concretos) se le llama método o técnica radiográfica. Cuando ese método recibe el nombre de la persona que lo describió, caso de las proyecciones de Caldwell, Towne o Waters, se suele hablar de proyección epónima, aunque en sentido estricto lo que lleva el nombre propio es el método completo y no solo la dirección del haz. El criterio más extendido en los servicios de radiodiagnóstico agrupa las proyecciones según su relación con los tres ejes anatómicos principales del cuerpo. Las ortogonales siguen la dirección de un solo eje: sobre el eje antero-posterior se distinguen la antero-posterior (AP) y la postero-anterior (PA); sobre el eje transversal, las laterales; sobre el eje longitudinal, las axiales estrictas, que pueden ser súpero-inferiores o ínfero-superiores según el sentido del recorrido. Las anguladas combinan dos ejes, o los tres a la vez. Las oblicuas mezclan el eje antero-posterior con el transversal. Las axiales anguladas combinan el antero-posterior con el longitudinal (así se describen, por ejemplo, la PA axial de cráneo o la axial AP de hombro). Las axiolaterales implican los tres ejes de manera simultánea. Queda, por último, un grupo de proyecciones especiales que se definen por una cualidad propia y no por su relación con los ejes, entre ellas las tangenciales, en las que el rayo roza una estructura concreta sin atravesarla de lleno; se emplean, entre otros casos, en el arco cigomático o en la rótula. Por eso este diccionario recoge por separado varias de estas proyecciones, tanto las descriptivas (antero-posterior, axial, oblicua) como las epónimas (Caldwell, Towne, Hirtz): cada una responde a una intención exploratoria distinta y conviene consultarlas de forma individual. Aunque "trayectoria" también describiría el fenómeno, el término que se impuso fue "proyección", heredado del latín proicere (lanzar hacia adelante), la misma raíz que da "proyecto" o "proyectil". El consenso profesional adoptó esta palabra hace más de un siglo para nombrar el recorrido del haz, y desde entonces figura así en los manuales de posicionamiento radiográfico. No. La posición describe qué parte del cuerpo mira hacia el receptor de imagen; la proyección describe el camino que sigue el rayo central para atravesar al paciente. Son conceptos complementarios, y una misma proyección puede lograrse con posiciones distintas según el equipo disponible. Los grandes atlas de posicionamiento radiográfico describen cientos de métodos distintos, uno por cada combinación relevante de región anatómica, eje del haz y angulación, además de las variantes epónimas que se han ido consolidando desde los primeros años de la radiología. No existe, por tanto, una cifra única y cerrada: la lista crece cada vez que una especialidad diseña una variante propia para resolver un problema de superposición de estructuras o de exposición innecesaria. Sí, y de hecho es la norma. Salvo excepciones, cada zona se explora con al menos dos proyecciones ortogonales entre sí (una antero-posterior y una lateral, por ejemplo), porque una imagen radiográfica aplana el cuerpo en un solo plano y una sola dirección rara vez basta para valorar una estructura tridimensional. Porque, en su mayoría, fueron descritas por un radiólogo o un técnico concreto a comienzos del siglo XX, cuando la especialidad todavía estaba fijando su vocabulario. La proyección de Caldwell, por ejemplo, se describió en 1907. Nombrar el método con el apellido de su autor resultaba más práctico que enumerar cada vez la posición, la inclinación y el eje empleados.Qué es una proyección
Proyección, posición e inclinación del rayo
Clasificación de las proyecciones
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama "proyección" y no, por ejemplo, "trayectoria"?
¿Es lo mismo una proyección que una posición radiográfica?
¿Cuántas proyecciones existen en total?
¿Puede una misma región del cuerpo estudiarse con varias proyecciones distintas?
¿Por qué muchas proyecciones llevan un nombre propio?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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