DICCIONARIO MÉDICO
Quemadura de cuarto grado
La quemadura de cuarto grado, o quemadura subdérmica, es la variante más profunda dentro de la clasificación de la quemadura por planos anatómicos. El daño no se detiene en la piel: sobrepasa la dermis y alcanza el tejido celular subcutáneo, con posible afectación de tendones, aponeurosis, músculo o hueso. Mientras que la quemadura de tercer grado agota su recorrido al destruir la piel en todo su espesor, la de cuarto grado va un paso más allá: compromete estructuras que ya no pertenecen al tegumento. Algunos autores reservan incluso la denominación de quinto grado para los casos en los que el daño llega hasta el hueso, aunque esta subdivisión no es unánime y buena parte de la literatura agrupa bajo "cuarto grado" cualquier lesión que sobrepase el plano subcutáneo. La piel adopta un aspecto carbonáceo o acartonado, sin apenas diferencia visual respecto a una quemadura de tercer grado extensa. Precisamente por eso, valorar la verdadera profundidad de una quemadura de cuarto grado exige algo más que la inspección de la superficie, un matiz que cobra especial relevancia en las lesiones de origen eléctrico. En las quemaduras eléctricas de alto voltaje, el daño visible en la piel puede representar solo una fracción mínima de la destrucción tisular real, un fenómeno que la literatura especializada denomina efecto o signo del iceberg. La razón es física: el calor generado al paso de la corriente es proporcional a la resistencia del tejido que atraviesa, y el hueso ofrece más resistencia que la piel, el músculo o los vasos sanguíneos. El resultado es que el daño progresa de dentro hacia fuera, concentrándose en las estructuras profundas antes de manifestarse con claridad en la superficie. Las quemaduras eléctricas de alto voltaje son la causa más característica de este grado, seguidas del contacto prolongado con llama directa, con metal fundido o con sustancias químicas muy corrosivas. La duración del contacto resulta tan determinante como la intensidad del agente causal: una exposición breve rara vez alcanza este nivel de profundidad, incluso con temperaturas elevadas. Cuando Guillaume Dupuytren propuso en 1832 su clasificación de seis grados, lo que hoy se agrupa bajo el nombre de cuarto grado ocupaba en realidad tres escalones distintos de su sistema: el cuarto grado dupuytreniano correspondía a la desorganización total de la dermis, el quinto a la afectación de la musculatura y el sexto, a la del hueso. La simplificación posterior a un único "cuarto grado" moderno no responde tanto a un cambio en la comprensión de la lesión como a la necesidad práctica de reducir un esquema de seis categorías a uno más manejable. En la zona central de la lesión, no. Las terminaciones nerviosas de la piel y de buena parte del tejido subyacente han sido destruidas junto con el resto de la estructura. Porque la corriente eléctrica genera más calor precisamente en los tejidos de mayor resistencia, como el hueso, de modo que el daño térmico más intenso se concentra en profundidad y no en la superficie de contacto. No hay consenso. Algunos autores reservan el quinto grado para la afectación ósea y dejan el cuarto para el tejido subcutáneo, el músculo o el tendón; otros muchos engloban ambos supuestos bajo la única etiqueta de cuarto grado.Qué es la quemadura de cuarto grado
El efecto iceberg
Causas más frecuentes
Un grado que no figuraba en las clasificaciones más antiguas
Preguntas frecuentes
¿Duele una quemadura de cuarto grado?
¿Por qué las quemaduras eléctricas producen con más frecuencia este grado?
¿Es lo mismo cuarto grado que quinto grado?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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