DICCIONARIO MÉDICO
Pupila tónica de Adie
Pupila tónica de Adie es la denominación clínica completa de lo que en el lenguaje habitual se conoce como pupila de Adie. El adjetivo tónica no es decorativo: describe el rasgo que mejor distingue este signo de una simple pupila dilatada, la lentitud sostenida con la que responde y, sobre todo, con la que se recupera después. Una pupila dilatada puede deberse a muchas causas, desde un colirio hasta una lesión del nervio oculomotor. Lo que convierte a esta pupila en tónica es su comportamiento dinámico: ante un objeto cercano se contrae con lentitud, permanece contraída más tiempo del habitual y, al retirar el estímulo, tarda de forma llamativa en volver a dilatarse. Esa dilatación diferida es la que da nombre a la tonicidad. A la lámpara de hendidura pueden apreciarse además movimientos segmentarios del esfínter del iris, descritos a veces como vermiformes, resultado de una reinervación desordenada tras la lesión del ganglio ciliar. No todo el músculo responde igual: unos segmentos se contraen mientras otros permanecen inactivos, un mosaico funcional que solo se aprecia con instrumental de exploración especializado. Ambos términos designan el mismo hallazgo. Puede consultar la entrada de pupila de Adie para conocer el mecanismo completo, los datos de frecuencia y la relación con el síndrome de Holmes-Adie. La especificación de Adie en el nombre importa porque no toda pupila tónica comparte el mismo origen benigno e idiopático que caracteriza al cuadro descrito por este neurólogo. Cuando una pupila tónica no responde al patrón idiopático clásico, la literatura distingue dos grandes grupos de origen. Uno es local: lesiones del ganglio ciliar o de sus nervios por infecciones oftálmicas víricas, traumatismos orbitarios (accidentales o quirúrgicos, como ocurre tras algunas cirugías corneales) o tumores de la órbita. El otro es de naturaleza neuropática o sistémica, y agrupa entidades tan distintas como el alcoholismo crónico, la diabetes o la amiloidosis. En todos estos casos la denominación correcta es pupila tónica, sin el apellido de Adie, reservado para la forma idiopática y benigna. Porque el fenómeno se puede nombrar por su comportamiento (tónica) o por quien lo describió con más detalle (Adie). La combinación de ambos, pupila tónica de Adie, precisa a la vez el mecanismo y el origen benigno del cuadro. No necesariamente. La forma idiopática, la más frecuente, sí lo es. Pero una pupila con ese mismo comportamiento puede aparecer tras una cirugía ocular, un traumatismo orbitario o en el contexto de enfermedades sistémicas, de modo que su origen requiere siempre valoración individualizada. No hay un patrón hereditario reconocido. La inmensa mayoría de los casos son esporádicos y no se transmiten entre generaciones.Qué aporta el adjetivo tónica
Relación con la pupila de Adie
Otras causas de pupila tónica
Preguntas frecuentes
¿Por qué existen dos nombres para lo mismo?
¿Toda pupila tónica es benigna?
¿Es un trastorno hereditario?
Referencias
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