DICCIONARIO MÉDICO
Prueba de GnRH
La prueba de GnRH es una prueba dinámica que mide la respuesta hipofisaria a la hormona liberadora de gonadotropinas. Consiste en administrar GnRH, o un análogo de esta, y medir a intervalos la concentración de hormona luteinizante (LH) y de hormona foliculoestimulante (FSH) en sangre. La magnitud y el patrón de esa respuesta reflejan el grado de maduración de las células gonadotropas de la hipófisis, lo que convierte a la prueba en la principal herramienta para confirmar si el eje hipotálamo-hipófiso-gonadal se ha activado de forma prematura, tardía o insuficiente. La hormona liberadora de gonadotropinas, descubierta por Roger Guillemin y Andrew Schally a comienzos de los años setenta, ordena a la hipófisis liberar LH y FSH; sobre su historia y su estructura puede consultarse la entrada dedicada a esta hormona. Aquí interesa su uso como reactivo diagnóstico: administrada de forma puntual y en dosis suprafisiológica, obliga a las células gonadotropas a mostrar de qué son capaces, algo que una determinación basal de LH y FSH, tomada en un momento cualquiera, no siempre consigue revelar. En la práctica se emplea gonadorelina, la denominación farmacológica de la GnRH sintética, o bien un análogo de acción algo más prolongada. Ambas opciones cumplen la misma función: sustituir durante unos minutos al pulso hipotalámico natural por un estímulo controlado y reproducible. La GnRH actúa sobre un receptor de membrana acoplado a proteína G presente en la superficie de las células gonadotropas de la adenohipófisis. Su activación desencadena la síntesis y la liberación de LH y FSH hacia la circulación. La respuesta no es simétrica entre ambas hormonas: la LH responde de forma más marcada y constante que la FSH, un rasgo que explica por qué durante años se llamó a esta sustancia LHRH, antes de saberse que gobierna a las dos gonadotropinas por igual. Antes de la pubertad, la hipófisis apenas responde al estímulo porque las células gonadotropas todavía no han madurado. Con el avance puberal, la respuesta de LH crece de forma progresiva hasta superar a la de FSH, un cambio de patrón que constituye, precisamente, la base de la utilidad diagnóstica de la prueba. Esta es la indicación más establecida de la prueba, hasta el punto de que la literatura pediátrica española la describe como el patrón de referencia para confirmar la pubertad precoz central, es decir, la que depende de una activación auténtica del eje hipotálamo-hipófiso-gonadal. Una respuesta de tipo puberal, con predominio claro de LH sobre FSH, confirma esa activación. Su ausencia, en cambio, orienta hacia formas de pseudopubertad precoz, en las que los caracteres sexuales aparecen sin que la hipófisis haya intervenido. El punto exacto de corte de LH que separa una respuesta prepuberal de una puberal sigue siendo objeto de discusión entre los grupos que trabajan con distintos ensayos de laboratorio, y los nuevos métodos de determinación ultrasensible han permitido, en parte, sustituir la prueba por una simple LH basal en algunos escenarios clínicos. En el extremo contrario, la prueba también se solicita ante una pubertad que no llega a tiempo o ante un adulto con signos de hipogonadismo, para averiguar si la falta de hormonas sexuales tiene su origen en el hipotálamo o la hipófisis (hipogonadismo hipogonadotrópico) o en la propia gónada. Aquí su rendimiento es más discreto: los valores de LH y FSH tras el estímulo se solapan de forma considerable entre el retraso puberal simplemente constitucional y el hipogonadismo hipogonadotrópico verdadero, de modo que la prueba rara vez zanja el diagnóstico por sí sola y suele interpretarse junto con la evolución clínica del paciente a lo largo del tiempo. A diferencia de la prueba de glucagón o de la hipoglucemia insulínica, aquí no interviene en ningún momento el metabolismo de la glucosa. El eje explorado es exclusivamente el gonadotrópico, y el resultado se limita a dos hormonas, LH y FSH, sin repercusión sobre GH, ACTH o cortisol. Comparte con ellas, eso sí, la lógica general de toda prueba dinámica: sustituir una fotografía basal, poco informativa, por una película de la respuesta glandular ante un estímulo conocido. Ninguna desde el punto de vista molecular. Gonadorelina es, simplemente, el nombre que recibe la GnRH cuando se fabrica para uso clínico y se emplea como reactivo en esta prueba, la misma hormona que Guillemin y Schally aislaron y que les valió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina de 1977. No. Su indicación más frecuente es pediátrica, para el estudio de la pubertad precoz, pero también se solicita en adultos con sospecha de hipogonadismo hipogonadotrópico, aunque con menor capacidad diagnóstica en este segundo grupo. Ninguno relevante, salvo los propios de una inyección y de varias extracciones de sangre. Porque durante años se creyó que la hormona hipotalámica actuaba únicamente sobre la LH. El nombre LHRH sobrevive en textos antiguos y en algunas conversaciones clínicas, aunque GnRH es hoy la denominación correcta, ya que la hormona estimula ambas gonadotropinas.Qué es la prueba de GnRH
Mecanismo
Diagnóstico de la pubertad precoz central
Estudio del hipogonadismo hipogonadotrópico
Diferencias con otras pruebas dinámicas
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre GnRH y gonadorelina?
¿Se usa solo en niños?
¿Tiene riesgos?
¿Por qué antes se llamaba prueba de LHRH?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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