DICCIONARIO MÉDICO
Proyección en extensión
En la proyección en extensión, el paciente lleva hacia atrás, por su propio esfuerzo muscular y sin intervención de fuerza añadida, la articulación o el segmento vertebral explorado, y la radiografía se toma en ese punto. Junto con la proyección en flexión, compone el estudio dinámico de referencia de la columna cervical y lumbar. El movimiento de fondo, la extensión, tiene su propia entrada en este diccionario. Trasladado a la radiología, el término se refiere a la imagen obtenida en el punto máximo de ese movimiento, alcanzado de forma activa por el paciente y sin ayuda de terceros. Buena parte de los criterios que hoy se usan para valorar estas imágenes proceden, indirectamente, de un trabajo mucho más antiguo que la propia técnica de imagen digital: el estudio biomecánico de White, Johnson, Panjabi y Southwick, publicado en 1975, que analizó por primera vez de forma cuantitativa cuánta destrucción de los elementos anatómicos cervicales convierte un segmento en clínicamente inestable. Sus hallazgos siguen citándose en la interpretación actual de las radiografías dinámicas. En la columna cervical, el paciente, de perfil frente al detector, lleva la cabeza hacia atrás todo lo que su musculatura le permite. En la lumbar, el tronco se inclina hacia atrás desde la posición erguida. Al extender el raquis, las apófisis espinosas se acercan entre sí y las carillas articulares se solapan más que en la posición neutra; ese comportamiento es, precisamente, lo que la imagen debe registrar con nitidez. Se recurre a ella, aunque con mucha menor frecuencia, en el estudio funcional del codo o de la rodilla. En la práctica totalidad de los casos se solicita junto con su opuesta y con una imagen neutra, de manera que las tres configuran un único estudio dinámico. Comparada con la proyección en flexión, la extensión recorre el sentido contrario del mismo movimiento activo, y ambas dependen por igual de la tolerancia muscular del paciente. La frontera con la proyección forzada es distinta: en esta última, un examinador o un dispositivo empujan la articulación más allá de lo que el paciente alcanzaría por sí solo. No existe un único número válido para todas las situaciones, pero buena parte de la literatura radiológica sitúa el umbral de sospecha en torno a 2,5-3,5 milímetros de traslación entre vértebras contiguas al comparar ambas posiciones. Ese criterio deriva del marco biomecánico establecido por White y Panjabi en 1975 y se ha refinado en estudios posteriores. Es una cifra orientativa, no un punto de corte absoluto: la interpretación siempre depende del contexto clínico completo. Sí, siempre que el paciente lo tolere. La bipedestación añade el efecto de la carga axial a la imagen. No. La proyección en extensión informa sobre todo del comportamiento óseo; la resonancia añade el estudio de los tejidos blandos, algo que queda fuera de su alcance. El estudio pierde parte de su valor, porque el rango alcanzado no refleja la movilidad real del segmento. En esos casos, el resultado se interpreta siempre con cautela.Qué es la proyección en extensión
Técnica y regiones donde se aplica
Diferenciación con la proyección en flexión y con la proyección forzada
Preguntas frecuentes
¿Qué grado de desplazamiento entre flexión y extensión se considera anormal?
¿Puede hacerse de pie?
¿Sustituye esta prueba a la resonancia magnética?
¿Qué ocurre si el dolor impide llegar a la extensión completa?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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