DICCIONARIO MÉDICO
Presístole
La presístole es el tramo final de la diástole, el momento en que la contracción de las aurículas termina de empujar la sangre hacia los ventrículos. Sucede justo antes de que arranque la sístole ventricular, de ahí su nombre. En los textos de fisiología aparece también como telediástole. Con el prefijo latino prae- ("antes") añadido a sístole se construye la palabra: un término que el castellano recibió del latín tardío systŏle y este del griego συστολή (systolḗ), derivado a su vez de συστέλλειν (systéllein), "contraer" o "reducir". Presístole designa, pues, lo que antecede a la contracción ventricular: la fase en la que las aurículas se contraen y vacían en los ventrículos el volumen de sangre que todavía retenían, mientras estos últimos permanecen relajados. Se prefería antes hablar de "sístole auricular" para nombrar este mismo fenómeno, una costumbre que se mantuvo buena parte del siglo XX. La expresión terminó por abandonarse: si sístole había pasado a designar en exclusiva la contracción del ventrículo, aplicar la misma palabra a un movimiento de la aurícula resultaba contradictorio. Presístole, o su equivalente telediástole, resolvió el problema sin ese conflicto de significado. Antes de llegar a la presístole, el ventrículo ya ha recibido la mayor parte de su volumen durante las fases previas de la diástole (la protodiástole y la mesodiástole, de llenado pasivo). Lo que aporta este último tramo es el empujón final: la contracción auricular impulsa el remanente de sangre a través de las válvulas mitral y tricúspide, que en ese instante siguen abiertas. Ese aporte no pesa igual en todos los corazones. Cuanto más rígido está el ventrículo (por la edad, por hipertrofia o por cualquier otra causa que le dificulte relajarse) más depende su llenado total de esta contracción final de la aurícula. En un ventrículo joven y distensible ocurre lo contrario: el grueso del llenado ya se completó en la fase rápida precoz, y la presístole añade poco al volumen alcanzado. La contracción auricular deja además una marca reconocible en el registro de presión venosa, la onda a. En la fibrilación auricular no existe una contracción coordinada de las aurículas. La presístole, entendida como fenómeno mecánico, desaparece en sentido estricto: el llenado ventricular queda a expensas únicamente de las fases pasivas previas. Por eso esta arritmia afecta de forma tan distinta a un ventrículo joven y a uno con la pared engrosada o poco distensible. Se dejó de usar porque generaba una contradicción de fondo: sístole había quedado reservada a la contracción del ventrículo, así que llamar "sístole" a un movimiento de la aurícula confundía más de lo que aclaraba. Presístole y telediástole cubren hoy ese hueco terminológico. En la práctica, sí, y los textos de fisiología los usan de forma intercambiable. Telediástole pone el acento en el momento, el tramo final de la diástole; presístole subraya lo que ocurre justo antes del siguiente evento, la sístole. Sí, como fenómeno mecánico organizado. Sin una contracción auricular coordinada no hay un empujón final que complete el llenado ventricular por esa vía, aunque siga entrando sangre por las fases pasivas de la diástole. Depende de la distensibilidad del ventrículo receptor. En un corazón sano aporta una fracción modesta del llenado; en uno con la pared rígida, puede convertirse en la parte más determinante de todo el proceso.Qué es la presístole
Cómo se completa el llenado ventricular
Qué pasa sin contracción auricular organizada
Preguntas frecuentes
¿Por qué ya no se usa el nombre "sístole auricular"?
¿Presístole y telediástole significan lo mismo?
¿Desaparece la presístole en la fibrilación auricular?
¿Cuánto aporta la presístole al volumen total del ventrículo?
Referencias
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