DICCIONARIO MÉDICO

Poro

El poro es, en su acepción más extendida, un orificio diminuto de la piel por el que salen el sudor y el sebo. El diccionario académico recoge, sin embargo, otros tres significados del mismo término, aplicados tanto a la anatomía animal y vegetal como a la estructura interna de los tejidos.

Qué es el poro

La palabra desciende del latín tardío porus, tomado a su vez del griego πόρος (póros). Hipócrates ya la empleaba en el siglo V antes de Cristo para referirse a un conducto, a una vía por la que circulan fluidos; un siglo más tarde Aristóteles trasladó el mismo término a sus estudios sobre plantas. El castellano medieval incorporó la voz con el sentido de «vía» o «conducto», documentado desde el año 1495.

El Diccionario de términos médicos de la Real Academia Nacional de Medicina distingue cuatro acepciones. Puede tratarse del espacio existente entre las moléculas de un cuerpo sólido, de un orificio microscópico en una membrana animal o vegetal, de una cavidad situada en el interior de un tejido (como las que aparecen en la osteoporosis o en la porencefalia) o, en su sentido más restringido, de la abertura de entrada o salida de un conducto natural. La medicina cutánea recurre casi siempre a esta última acepción.

El poro cutáneo: dos estructuras distintas

En la piel conviven, bajo el mismo nombre popular, dos aberturas de origen diferente. Una es el poro sudoríparo, el extremo visible del conducto de una glándula ecrina. La otra corresponde al ostium folicular, la boca por la que asoma el pelo y a la que también desemboca la glándula sebácea correspondiente. Los dermatólogos distinguen ambas estructuras con precisión. El habla cotidiana, en cambio, las funde bajo un único nombre.

El poro sudoríparo carece casi siempre de pelo asociado y su calibre es tan reducido que resulta invisible a simple vista, salvo en regiones de piel gruesa como palmas y plantas. El ostium folicular, de tamaño mayor y con queratina y sebo acumulados en su interior, sí puede percibirse a simple vista (razón por la que concentra buena parte del interés cosmético en torno a los llamados poros dilatados).

Otras acepciones anatómicas

No todos los poros conservan ese nombre genérico una vez identificados con precisión. En el pulmón, por ejemplo, las comunicaciones entre alvéolos vecinos reciben una denominación propia: los poros de Kohn. La acepción de poro como cavidad tisular sigue empleándose para describir alteraciones de la densidad ósea, sin que ello implique ninguna abertura hacia el exterior del cuerpo. Este uso, más alejado de la piel, conserva algo de la amplitud original del término griego: cualquier discontinuidad estructural, se abriera o no al exterior, podía llamarse poro.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene exactamente la palabra poro?

Del griego πόρος, que Homero ya usaba en la Ilíada con el sentido de vado o paso. Hipócrates, siglos después, lo aplicó a los conductos corporales, y de ahí pasó, casi sin cambios, al latín y al castellano.

¿Es lo mismo un poro que un folículo piloso?

No. El folículo es la estructura completa que aloja el pelo, con su raíz y las glándulas asociadas. El poro es solo la abertura visible en la superficie, el punto por el que ese folículo se comunica con el exterior.

¿Por qué se habla de poros al describir la osteoporosis, si esta no afecta a la piel?

Porque el vocablo, en su sentido biológico más amplio, no se limita a la piel. La Real Academia Nacional de Medicina recoge una acepción de poro como simple cavidad dentro de un tejido, y el hueso poroso de la osteoporosis responde a esa definición, aunque no exista comunicación alguna con el exterior.

¿Tienen todos los poros de la piel el mismo tamaño?

No, y la diferencia depende del tipo de estructura y de la región corporal. Los poros sudoríparos son bastante uniformes en todo el cuerpo, con una densidad algo mayor en frente, palmas y plantas. Los correspondientes a la unidad pilosebácea varían mucho más: son mayores en la cara, sobre todo en la nariz y la zona central de la frente, donde las glándulas sebáceas alcanzan su mayor desarrollo, y más pequeños en zonas como los antebrazos. La genética individual también influye en ese calibre visible.

Referencias

  1. Real Academia Nacional de Medicina de España. Diccionario de términos médicos: «poro»
  2. Real Academia Española. Diccionario de la lengua española: «poro»
  3. Diccionario etimológico: «poro»
  4. Dermatoapp. La unidad pilosebácea

Entradas relacionadas

  • Poro de Kohn. Comunicación microscópica entre alvéolos pulmonares vecinos, un ejemplo de poro con nombre anatómico propio.
  • Porocarcinoma. Tumor cutáneo que se origina en el tramo terminal del conducto de la glándula ecrina, junto al poro sudoríparo.
  • Glándula ecrina. Glándula sudorípara cuyo conducto termina precisamente en el poro cutáneo.
  • Poroqueratosis. Trastorno de la queratinización cuyo nombre alude, de forma hoy superada, a un supuesto origen en el poro sudoríparo.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.
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