DICCIONARIO MÉDICO
Poliomielitis bulbar
La poliomielitis bulbar es la variedad de poliomielitis paralítica en la que el poliovirus destruye motoneuronas del bulbo raquídeo, en lugar de, o además de, las de la médula espinal. Es la forma menos frecuente entre los casos paralíticos, pero también la de mayor mortalidad, por su capacidad de comprometer los centros respiratorio y circulatorio del tronco encefálico. El bulbo raquídeo aloja los núcleos de varios pares craneales, entre ellos el IX (glosofaríngeo), el X (vago) y el XII (hipogloso), responsables de funciones tan básicas como tragar, hablar y controlar la musculatura de la faringe y la lengua. Cuando el poliovirus destruye estas motoneuronas, aparecen disfagia, disartria y dificultad para movilizar las secreciones bucales; si la lesión alcanza los núcleos que regulan la respiración y la circulación, la función vital queda directamente amenazada. Según datos del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría, la afectación bulbar aislada aparece en torno al 2 % de los casos de polio paralítica, mientras que la combinación de afectación bulbar y espinal, la llamada forma bulboespinal, alcanza aproximadamente el 19 %. La letalidad en los casos con compromiso bulbar se sitúa, según el Manual MSD, entre el 25 % y el 75 %. La forma bulbar ocupa un lugar singular en la historia de la medicina del siglo XX porque impulsó, de forma directa, el desarrollo de los cuidados intensivos modernos. En la epidemia de Copenhague de 1952, alrededor de trescientos pacientes ingresados en el hospital Blegdam presentaban afectación bulbar con dificultades respiratorias, con una mortalidad en ese subgrupo de entre el 85 % y el 90 %. La ventilación con presión positiva por vía endotraqueal, propuesta entonces por el anestesiólogo danés Björn Ibsen frente al limitado "pulmón de acero" de presión negativa, redujo drásticamente esa mortalidad. Aquel episodio se considera, en muchos relatos históricos, el punto de partida de las unidades de cuidados intensivos. Frente a la poliomielitis de localización puramente espinal, cuyo signo principal es la parálisis flácida y asimétrica de las extremidades, la forma bulbar se reconoce por la afectación de pares craneales sin, necesariamente, debilidad en los miembros. Cuando ambas coexisten se habla de forma bulboespinal, la variedad paralítica de peor pronóstico global. Los enterovirus no polio y el virus del Nilo Occidental pueden producir parálisis bulbar de apariencia similar, por lo que la confirmación virológica resulta necesaria ante un cuadro compatible. La diferencia está en qué motoneuronas destruye el virus. En la forma espinal, las de la médula espinal, con parálisis de extremidades. En la bulbar, las del bulbo raquídeo, con afectación de pares craneales. En la bulboespinal, ambas a la vez. Porque puede comprometer directamente los centros que regulan la respiración y la circulación, situados también en el bulbo raquídeo, además de dificultar la deglución y la protección de la vía aérea frente a secreciones. Con soporte respiratorio moderno, el pronóstico ha mejorado de forma notable respecto a mediados del siglo XX. La enfermedad, en cualquier caso, es hoy muy poco frecuente gracias a la vacunación, y prácticamente ha desaparecido de los países con programas de inmunización consolidados.Qué es la poliomielitis bulbar
Contexto histórico
Diferenciación con las otras formas paralíticas
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre poliomielitis bulbar, espinal y bulboespinal?
¿Por qué es la forma más grave?
¿Sigue siendo mortal hoy en día la poliomielitis bulbar?
Referencias
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