DICCIONARIO MÉDICO
Poliomielitis ascendente
Poliomielitis ascendente describe un patrón de evolución de la parálisis en la forma paralítica de la poliomielitis: la debilidad muscular se inicia en las piernas y progresa hacia arriba, afectando de forma sucesiva al tronco, los brazos y, en los casos más graves, la musculatura respiratoria y los núcleos bulbares. No es una forma clínica independiente, sino la descripción de cómo avanza la enfermedad en un número relevante de casos paralíticos. La parálisis flácida propia de la poliomielitis suele instaurarse de forma brusca, con frecuencia en cuestión de horas, y avanza durante dos o tres días antes de estabilizarse. Cuando esta progresión sigue una dirección de abajo hacia arriba, desde las extremidades inferiores hacia la musculatura del tronco y, eventualmente, hacia los centros respiratorios del tronco encefálico, se habla de patrón ascendente. La asimetría es otro rasgo característico: rara vez afecta por igual a ambos lados del cuerpo, y la sensibilidad se conserva intacta. Este patrón de progresión adquirió importancia histórica por un motivo concreto: durante buena parte del siglo XX se debatió si guardaba relación con la parálisis ascendente descrita en 1859 por el médico francés Jean-Baptiste Octave Landry. Aquella entidad, caracterizada también por una parálisis progresiva de piernas hacia arriba, llegó a considerarse por algunos autores una variante de la poliomielitis. La controversia quedó reflejada incluso en el título de artículos científicos de la época que contraponían explícitamente ambos procesos. La parálisis de Landry, descrita después con mayor precisión por Guillain, Barré y Strohl en 1916, se reconoce hoy como una entidad distinta: una polirradiculoneuropatía de origen autoinmune, no infecciosa, que en la actualidad se conoce como síndrome de Guillain-Barré. El neurólogo belga Arthur van Gehuchten propuso ya a comienzos del siglo XX los criterios que permiten distinguirlas: la poliomielitis produce una parálisis asimétrica, de predominio proximal y sin alteración sensitiva, mientras que el síndrome de Guillain-Barré tiende a ser simétrico, con afectación distal inicial y, en muchos casos, parestesias. Cuando la progresión ascendente alcanza la musculatura intercostal y el diafragma, existe riesgo de insuficiencia respiratoria. Si además compromete los núcleos motores del bulbo raquídeo, como ocurre en la poliomielitis bulbar, el cuadro se clasifica como bulboespinal. Fue precisamente esta combinación, ascenso de la parálisis más afectación bulbar, la que motivó el desarrollo de los primeros sistemas de ventilación mecánica a presión negativa a mediados del siglo XX. No. Es una descripción del modo en que avanza la parálisis, no una categoría diagnóstica separada dentro de la clasificación de la poliomielitis. Históricamente sí, hasta el punto de que ambos procesos compartieron denominaciones durante décadas. Hoy se diferencian con claridad por la simetría de la parálisis, su distribución y la presencia o ausencia de alteraciones sensitivas. El médico francés Jean-Baptiste Octave Landry, en 1859, en una serie de diez casos. Su descripción es anterior al reconocimiento del poliovirus como agente infeccioso y precede también a la caracterización moderna del síndrome de Guillain-Barré.Qué describe este término
Por qué es relevante como término diferencial
El componente de mayor riesgo vital
Preguntas frecuentes
¿La poliomielitis ascendente es una forma clínica distinta de la paralítica?
¿Se confunde con el síndrome de Guillain-Barré?
¿Quién describió por primera vez una parálisis ascendente?
Referencias
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