DICCIONARIO MÉDICO
Pie en supinación
La supinación del pie es el movimiento triplanar opuesto a la pronación: combina inversión, aducción y flexión plantar en la articulación subastragalina. Convierte al pie en una palanca rígida durante la fase final de la marcha, cuando el cuerpo necesita impulso para el siguiente paso. Se trata del movimiento combinado de inversión, aducción y flexión plantar que se produce, sobre todo, en la articulación subastragalina, la misma que interviene en la pronación pero en sentido inverso. Ocurre de forma fisiológica hacia el final de la fase de apoyo, cuando el talón se despega del suelo y el peso del cuerpo se desplaza hacia el antepié. Del latín supinus, "tendido sobre el dorso, boca arriba", procede el nombre del movimiento: es el mismo adjetivo que describe la postura de quien yace mirando al techo. Aplicada al pie, la imagen conserva algo de esa idea original, pues el borde externo se eleva como si el pie mirara ligeramente hacia arriba y hacia fuera. Es, en cierto modo, una metáfora postural trasladada al plano del movimiento articular. Durante la fase de despegue, la extensión del dedo gordo tensa la fascia plantar mediante un mecanismo descrito por J. H. Hicks en 1954 y conocido, desde entonces, como mecanismo de torno o mecanismo windlass. Esa tensión eleva el arco longitudinal medial, favorece la supinación del retropié y provoca una rotación externa de la tibia. El resultado es un pie que pasa de ser un adaptador flexible a convertirse, en cuestión de milisegundos, en una estructura compacta capaz de transmitir con eficiencia la fuerza de propulsión del tríceps sural, los músculos gemelos y el sóleo, hacia el suelo. Sin esa rigidez momentánea, buena parte de la energía generada por la musculatura de la pantorrilla se perdería en un pie todavía blando y deformable. La supinación cumple, por tanto, una función mecánica de transmisión de fuerza tan relevante como la amortiguación que aporta la pronación en el extremo opuesto del ciclo. Existe, al igual que ocurre con la pronación, un rango de supinación considerado normal dentro del ciclo de la marcha. El pie debe supinar lo suficiente para rigidizarse en el despegue, pero no debe permanecer supinado durante el resto del apoyo, momento en el que necesita la flexibilidad que solo aporta la pronación. Cuando el pie permanece supinado de forma prolongada o excesiva, un patrón que suele asociarse a arcos plantares altos o a pies de tipo cavo o varo, se habla de hipersupinación. Tampoco es, como la hiperpronación, una enfermedad en sí misma: es un patrón biomecánico cuya repercusión depende de cada persona y que corresponde valorar en la consulta especializada. Tres precisiones evitan confusiones frecuentes. La inversión es solo el componente frontal del movimiento, el giro de la planta hacia la línea media; la supinación integra, además, la aducción y la flexión plantar. El pie varo es una deformidad estructural y estática, mientras que la supinación es un movimiento dinámico presente en cada zancada de cualquier persona, tenga o no esa deformidad. Y la supinación del antebrazo, pese a compartir nombre y raíz latina con la del pie, depende de músculos y articulaciones distintos: el bíceps braquial y el supinador, en la muñeca y el codo, frente a la articulación subastragalina en el retropié. Porque ambos describen un giro hacia una posición expuesta o abierta, aunque en articulaciones sin relación anatómica entre sí. El nombre viene del latín supinus, "tendido boca arriba", y la biomecánica del siglo XX extendió la palabra al pie para describir un giro con una lógica visual parecida. No, al contrario. Es necesaria para transformar el pie en una palanca eficaz durante el despegue. Solo cuando se mantiene de forma excesiva o prolongada puede favorecer sobrecargas en el borde externo del pie o en el tobillo. Hacia el final de la fase de apoyo, cuando el talón se separa del suelo y el peso se traslada hacia los dedos. Justo antes, durante la mayor parte del apoyo, el pie está pronado. Están estrechamente ligados. La extensión del dedo gordo tensa la fascia plantar, y esa tensión, descrita por Hicks en 1954, es uno de los mecanismos que desencadena la supinación del retropié durante la propulsión. El pie varo es una forma; la supinación, un movimiento. Un pie sin ninguna deformidad supina igualmente en cada paso, porque forma parte del ciclo normal de la marcha.Qué es la supinación del pie
Mecanismo: el pie como palanca rígida
Supinación fisiológica e hipersupinación
Diferenciación con conceptos próximos
Preguntas frecuentes
¿Por qué el mismo término sirve para el pie y para el antebrazo?
¿Es mala la supinación del pie?
¿Cuándo ocurre exactamente en la marcha?
¿Qué relación tiene con el mecanismo de windlass?
¿Qué diferencia hay entre supinación y pie varo?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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