DICCIONARIO MÉDICO
Pie en pronación
La pronación del pie es un movimiento triplanar de la articulación subastragalina que se produce durante el apoyo de la marcha. Convierte al pie en un adaptador flexible, capaz de amoldarse al terreno y absorber parte del impacto de cada paso. Se trata del movimiento combinado de eversión, abducción y dorsiflexión que tiene lugar sobre todo en la articulación subastragalina, situada entre el astrágalo y el calcáneo. Ocurre de forma fisiológica en la fase inicial del apoyo, justo después de que el talón contacta con el suelo, y permite que el pie deje de ser una palanca rígida para convertirse en una estructura móvil y absorbente. El término comparte raíz con la pronación del antebrazo, del latín pronus, "inclinado hacia delante", pero describe una mecánica distinta: mientras en el brazo el movimiento gira la palma de la mano hacia abajo, en el pie combina tres rotaciones simultáneas en tres planos del espacio. Su aplicación detallada a la biomecánica del pie es relativamente reciente: fue J. T. Manter quien, en 1941, describió los ejes de movimiento de la articulación subastragalina y de la articulación transversa del tarso en un trabajo que la literatura ortopédica sigue citando hoy. Nada más contactar el talón con el suelo, la tibia realiza una rotación interna que arrastra al calcáneo hacia la eversión. Esa rotación se transmite a la articulación mediotarsiana, cuyos ejes quedan entonces paralelos entre sí, lo que libera grados de movilidad adicionales en el mediopié. El resultado es un pie temporalmente inestable en el buen sentido: capaz de deformarse para acomodarse a piedras, desniveles o superficies irregulares sin transmitir el impacto de golpe a la rodilla y la cadera. El control de esta fase corre a cargo, sobre todo, del músculo tibial posterior, que se contrae de forma excéntrica (se alarga bajo tensión) para frenar la velocidad de la pronación y evitar que se prolongue más de lo necesario. Cuando ese freno resulta insuficiente, la pronación se vuelve excesiva, un patrón biomecánico habitual en corredores y relacionado con la sobrecarga del arco plantar interno. No toda pronación es igual. En condiciones normales el movimiento se produce dentro de un rango limitado, y el pie recupera la posición neutra o supinada antes de la fase de propulsión. Se habla de hiperpronación cuando el descenso del arco interno y la eversión del retropié superan ese margen y se mantienen durante buena parte del apoyo, algo que suele acompañarse de un pie estructuralmente plano o valgo. La hiperpronación no constituye por sí misma una enfermedad. Es un patrón biomecánico que puede o no dar problemas, según la carga, el calzado y la actividad de cada persona, y cuya valoración detallada corresponde a la exploración podológica u ortopédica. Conviene no confundir la pronación del pie con tres conceptos cercanos. La eversión es solo uno de los tres componentes del movimiento, el que ocurre en el plano frontal; la pronación los engloba a los tres. El pie valgo, por su parte, es una deformidad estructural y estática, mientras que la pronación es un movimiento dinámico que se repite en cada paso, incluso en pies con arcos completamente normales. Y la pronación del antebrazo, aunque comparte nombre y raíz etimológica, no guarda relación mecánica con la del pie: la terminología médica agrupó ambos fenómenos bajo la misma palabra por similitud conceptual, no por parentesco articular. Porque el nombre describe el mismo tipo de giro hacia la línea media, aplicado a una articulación distinta. La palabra procede del latín pronus, "inclinado hacia delante", y los tratados de biomecánica del siglo XX la adoptaron también para el pie, aunque las articulaciones implicadas (codo y muñeca en un caso, tarso en el otro) no guarden relación anatómica directa. No necesariamente. Es un movimiento fisiológico y necesario para amortiguar el impacto de cada paso. Solo cuando es excesiva, prolongada o descompensada puede asociarse a sobrecargas en el pie, la rodilla o la cadera. Inmediatamente después del contacto del talón con el suelo, durante los primeros instantes de la fase de apoyo. Dura una fracción de segundo antes de que el pie inicie la transición hacia la supinación necesaria para el despegue. El pie valgo es una postura o deformidad; la pronación es un movimiento. Un pie sin ninguna deformidad estructural prona igualmente en cada zancada, porque forma parte del ciclo normal de la marcha. No. La magnitud y el momento de la pronación varían de una persona a otra según la forma del arco plantar, la fuerza de la musculatura estabilizadora y el tipo de marcha. Los estudios biomecánicos han encontrado, además, una correlación negativa entre los valores máximos de pronación y de supinación: quien prona más durante el apoyo tiende a supinar menos en el despegue, y viceversa.Qué es la pronación del pie
Mecanismo y función en la marcha
Pronación fisiológica y pronación excesiva
Diferenciación con conceptos próximos
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama igual que el giro del antebrazo?
¿La pronación del pie es mala?
¿En qué momento de la marcha ocurre?
¿Qué diferencia hay entre pronación y pie valgo?
¿Prona igual todo el mundo?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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