DICCIONARIO MÉDICO
Pie equino varo
El pie equino varo es una malformación congénita del pie que combina cuatro desviaciones estructurales: el mediopié en cavo, el antepié en aducción, el retropié en varo y el tobillo fijo en equino. Es la anomalía congénita más frecuente de las extremidades inferiores, con una incidencia aproximada de uno por cada mil recién nacidos vivos. Según el registro y la tradición lingüística, el mismo cuadro también recibe los nombres de pie zambo, pie bot o talipes equinovarus. «Pie» procede del latín pes, pedis. «Equino» remite al latín equinus, relativo al caballo, por la posición casi en punta que adopta el pie cuando el tobillo queda fijo en flexión plantar. «Varo», del latín varus, señala una desviación hacia el eje medial del cuerpo. Juntas, las tres palabras nombran una malformación que, dentro de la clasificación de deformidades reunidas bajo el término talipes, constituye la forma más frecuente y mejor caracterizada. Su registro más antiguo no procede de la literatura médica, sino del arte funerario: aparece representado en momias y pinturas de tumbas egipcias del siglo XII antes de nuestra era. La descripción clínica sistemática, sin embargo, es muy posterior y se consolida en la ortopedia europea del siglo XIX. La malformación no afecta a una sola articulación, sino que combina cuatro desviaciones simultáneas. El mediopié se mantiene en cavo, con el arco plantar más elevado de lo habitual. El antepié gira hacia dentro, de modo que los dedos apuntan hacia la línea media (aducción). En el retropié, el calcáneo se invierte y da lugar al varo que nombra la deformidad. El tobillo, por último, queda fijo en equino: el talón no llega a tocar el suelo y el peso recae sobre el borde externo del pie, en vez de repartirse por toda la planta. Estas cuatro alteraciones no son independientes entre sí: la contractura de los tejidos blandos de la cara posterior e interna de la pierna (tendones más densos y con menos elasticidad que en un pie normal, según muestran los estudios histológicos disponibles) arrastra al hueso astrágalo hacia una posición anómala y condiciona, en cascada, el resto de la deformidad. Aproximadamente el ochenta por ciento de los casos son idiopáticos: aparecen de forma aislada, sin que se identifique una causa concreta. El veinte por ciento restante se asocia a otras anomalías, como el mielomeningocele, la artrogriposis o determinados síndromes cromosómicos, y suele cursar con una rigidez mayor que la forma idiopática. En el siglo XIX, la ortopedia francesa desarrolló un sistema de nomenclatura propio, hoy en desuso, que describía cada desviación del pie combinando el griego strephein (torcer) y pous (pie): la estrefocatopodia correspondía al equino, la estrefendopodia al varo y la estrefexopodia al valgo. El cirujano Vincent Duval recogió este vocabulario en su tratado sobre el pie deforme, publicado en 1834, uno de los primeros dedicados en exclusiva a estas malformaciones. La incidencia descrita en España es de uno por cada mil recién nacidos vivos, con un claro predominio masculino: entre dos y tres niños por cada niña afectada. Alrededor de la mitad de los casos son bilaterales. La mayoría son esporádicos, aunque existen series que describen agregación familiar y casos hereditarios. Existe un cuadro distinto, denominado pie zambo posicional, que no constituye una verdadera malformación estructural, sino el resultado de la postura que adoptó el pie dentro del útero. En este caso el pie puede llevarse con facilidad a una posición neutra mediante una manipulación suave, algo que no ocurre en el pie equino varo estructural, donde la rigidez persiste. El metatarso aducto comparte la desviación del antepié hacia dentro, pero no afecta al retropié ni al tobillo: el talón conserva una posición normal y no hay equinismo. Esta diferencia en la extensión de la deformidad, limitada al antepié en un caso y a las cuatro regiones del pie en el otro, distingue ambos cuadros. Cuando la desviación del retropié es hacia fuera en lugar de hacia dentro, el resultado recibe el nombre de pie equino valgo, una forma mucho menos frecuente. Según el registro y la tradición lingüística, el mismo cuadro recibe otros nombres: pie zambo en el uso coloquial y en buena parte de la bibliografía en español, pie bot en la tradición médica de origen francés, y talipes equinovarus en la nomenclatura clínica internacional. Sí. En la práctica clínica española, pie equino varo y pie zambo designan la misma malformación. La elección de uno u otro término responde más al registro, técnico o coloquial, que a una diferencia real entre los cuadros. Un estudio realizado en el Hospital Universitario Virgen de las Nieves de Granada, publicado en 2003, situó la proporción entre dos y tres niños por cada niña afectada, con una incidencia global de uno por cada mil nacimientos en España. El pie zambo posicional no es, en sentido estricto, un pie zambo. El nombre resulta confuso porque comparte apariencia externa con la malformación verdadera, pero su origen es distinto: se debe a la posición que el pie adoptó dentro del útero durante las últimas semanas de embarazo, sin que exista una alteración estructural de huesos, tendones o ligamentos. El músculo de la pantorrilla y el propio pie pueden verse ligeramente más pequeños, un rasgo que también puede confundir en una primera valoración. La clave diferencial está en la flexibilidad: el pie posicional se corrige con facilidad al manipularlo con suavidad, mientras que el pie equino varo estructural permanece rígido. La ecografía prenatal, practicable desde la semana catorce de gestación, permite sospechar hasta el ochenta y cinco por ciento de los casos, aunque con una tasa de falsos positivos que puede llegar al cuarenta por ciento. No necesariamente. Alrededor de la mitad de los casos son bilaterales; en el resto, la malformación se limita a un único pie.Qué es el pie equino varo
Los cuatro componentes de la deformidad
Origen y clasificación
Epidemiología
Diferenciación con otras alteraciones del pie
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo que el pie zambo?
¿Con qué frecuencia afecta a niños y a niñas?
¿Cómo se diferencia del pie zambo posicional?
¿Afecta siempre a los dos pies?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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