DICCIONARIO MÉDICO
Pie en balancín
El pie en balancín es el nombre descriptivo del astrágalo vertical congénito, una deformidad infrecuente presente desde el nacimiento en la que el escafoides se luxa de forma irreductible sobre un astrágalo orientado casi en vertical, dando a la planta del pie una curvatura convexa. El nombre no procede del griego ni del latín, sino de la propia forma del pie: apoyado sobre una planta convexa en lugar de cóncava, el pie recuerda al patín curvo de una mecedora, de ahí balancín. Es, por tanto, una denominación descriptiva y coloquial, distinta de su nombre técnico, astrágalo vertical congénito, que alude a la posición anómala del hueso responsable de la deformidad. A diferencia del pie plano espástico, que aparece años después del nacimiento conforme se osifica una coalición tarsiana silenciosa, el pie en balancín es evidente desde el primer examen del recién nacido. La rigidez no se desarrolla con el tiempo: está presente desde el principio. El astrágalo, en condiciones normales, se articula con el escafoides formando la base de la bóveda plantar. En el astrágalo vertical congénito, el escafoides se desplaza hacia el dorso del pie y queda fijo sobre el cuello del astrágalo, mientras este último adopta una inclinación casi vertical en lugar de la horizontal habitual. El resultado es un retropié en equino y valgo, y un mediopié que sobresale hacia la planta justo en el punto donde debería existir el arco. Las teorías sobre el origen de esta mala posición apuntan a una detención del desarrollo fetal normal entre las semanas séptima y duodécima de gestación, coincidiendo con la fase en la que se define la relación entre los huesos del tarso. Otras hipótesis añaden un aumento de la presión intrauterina como factor que favorecería la contractura de los tendones dorsales del pie, en particular el tibial anterior y el extensor común de los dedos. Aproximadamente la mitad de los casos se presentan de forma aislada, sin ninguna otra alteración asociada, y se consideran de origen idiopático. La otra mitad se asocia a trastornos neuromusculares (artrogriposis, mielomeningocele) o a síndromes genéticos, entre ellos algunas trisomías. Por eso, ante un diagnóstico de astrágalo vertical congénito, suele plantearse una valoración más amplia del recién nacido, no limitada al pie. Existe una forma más leve y menos conocida, el astrágalo oblicuo congénito, en la que la articulación astrágalo-escafoidea no llega a luxarse por completo y conserva cierta reductibilidad. Comparte el aspecto de pie en balancín, pero su pronóstico y su manejo difieren del astrágalo vertical verdadero, con el que no debe confundirse pese al parecido en la exploración inicial. La primera descripción europea de esta deformidad se atribuye a Henken, en 1914. Más de dos décadas después, en 1939, Lamy y Weissman propusieron el nombre de pie plano convexo, centrado en la forma de la planta. No fue hasta 1956 cuando Osmond-Clarke lo identificó de manera explícita con la posición vertical del astrágalo, fijando la terminología que hoy predomina en la literatura médica. Es una anomalía poco frecuente, y las cifras de incidencia publicadas varían de forma notable entre series: desde 1 caso por cada 10.000 nacidos vivos hasta cifras bastante más bajas en otras revisiones. No existe predilección clara por ningún sexo. Es bilateral en aproximadamente la mitad de los afectados. De la forma convexa que adopta la planta del pie, comparable al patín curvo de una mecedora o balancín. Es un nombre descriptivo popular, no un término derivado del griego o el latín como ocurre con la mayoría de las voces médicas. Sí. Astrágalo vertical congénito es el nombre técnico de la misma deformidad; pie en balancín, su nombre descriptivo, más utilizado fuera del ámbito clínico estricto. En la mayoría de los casos, sí, porque la rigidez y la forma convexa de la planta son evidentes desde la primera exploración. Esto lo diferencia de otras formas de pie plano rígido, como el pie plano espástico, que tardan años en manifestarse. No. Alrededor de la mitad de los casos son aislados, sin ninguna otra anomalía. La otra mitad se relaciona con trastornos neuromusculares o síndromes genéticos, lo que justifica una valoración pediátrica más amplia cuando se identifica esta deformidad. Si desea profundizar en conceptos asociados al pie en balancín, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el pie en balancín
Mecanismo: la luxación astrágalo-escafoidea
Clasificación y causas asociadas
Un poco de historia
Epidemiología
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre «pie en balancín»?
¿Es lo mismo que el astrágalo vertical congénito?
¿Se detecta siempre al nacer?
¿Siempre está asociado a otra enfermedad?
Referencias
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