DICCIONARIO MÉDICO
Pie de atleta
El pie de atleta es la infección micótica superficial más frecuente de la piel humana. La causan hongos dermatofitos capaces de digerir la queratina, y su nombre médico, tiña pedis, la sitúa dentro de la familia de las dermatofitosis. Lo propio de esta entrada es la localización: los espacios interdigitales, la planta y los bordes laterales del pie, con formas clínicas y microorganismos causales característicos de esa zona. En 1888, el dermatólogo italiano Pellizzari fue el primero en describirla de forma sistemática, antes incluso de que Sabouraud propusiera su clasificación de los hongos dermatofitos. El nombre médico, tiña pedis, combina el latín tinea con el calificativo pedis (genitivo de pes, "pie"), el mismo recurso de composición que distingue a la tiña corporis, la cruris o la capitis según la zona corporal afectada. El calificativo "de atleta" es más una etiqueta popular que una precisión clínica. No hace falta ser deportista. El calzado cerrado y húmedo de los vestuarios, unido al contacto con duchas y piscinas compartidas, explica que la asociación con el deporte se fijara en el lenguaje corriente. Es, con diferencia, la dermatofitosis más frecuente en el mundo, y una de las infecciones fúngicas cutáneas más habituales después de la pubertad. Los responsables directos son dermatofitos antropofílicos, sobre todo Trichophyton rubrum y Trichophyton interdigitale (antes descrito como T. mentagrophytes); con menor frecuencia interviene Epidermophyton floccosum. Estos hongos se alimentan de queratina, la proteína estructural de la capa córnea, y necesitan calor y humedad para proliferar, condiciones que el espacio entre el cuarto y el quinto dedo, el más cerrado y peor ventilado del pie, cumple mejor que ningún otro punto del cuerpo. El contagio no exige contacto directo con otra persona. Basta con pisar descalzo una superficie contaminada, el suelo de una ducha comunitaria o la moqueta de un vestuario, o compartir calzado y toallas. La sudoración excesiva, la diabetes y el calzado oclusivo propio de ciertas profesiones facilitan la colonización, sin ser causa por sí mismos. Se reconocen cuatro presentaciones, que pueden aparecer aisladas o combinadas. La interdigital, con descamación, maceración y fisuras entre los dedos, es la más común. La hiperqueratósica, o "en mocasín", cubre la planta y los bordes del pie con un engrosamiento seco que recuerda al calzado que le da nombre, y suele deberse a T. rubrum. La vesiculoampollosa, de curso más inflamatorio, forma pequeñas vesículas en el arco plantar. La ulcerativa, menos frecuente, surge como complicación de una interdigital mal resuelta y favorece la sobreinfección bacteriana. No siempre es evidente a simple vista. Comparte aspecto con el eccema dishidrótico y con la psoriasis palmoplantar, dos procesos de origen completamente distinto que también fisuran y descaman la piel del pie, lo que explica que una parte de los diagnósticos clínicos, sin confirmación de laboratorio, resulten equivocados. Las cifras varían según el estudio y el método diagnóstico, pero el rango habitual sitúa la prevalencia entre el 3 % y el 25 % de la población adulta mundial, con un pico de incidencia entre los 16 y los 45 años. Es más frecuente en varones que en mujeres. La vía de contagio más común, por encima del contacto en instalaciones compartidas, es la transmisión dentro del propio núcleo familiar. El nombre se popularizó por el contexto en el que la infección se propaga con más facilidad: vestuarios, duchas y calzado deportivo cerrado, húmedos y muy transitados. La denominación técnica, tiña pedis, no hace ninguna referencia al deporte y es la que emplea la literatura médica. Sí. El pie de atleta es una variedad concreta de tiña, la que afecta específicamente al pie. El nombre técnico, tiña pedis, lo deja claro desde la propia etimología. Los estudios epidemiológicos señalan el contacto entre convivientes, y no las duchas públicas, como la vía de transmisión más habitual. Compartir calzado, alfombrillas de baño o toallas dentro de un mismo hogar facilita el paso del hongo de una persona a otra con más eficacia que un suelo de vestuario pisado ocasionalmente. Puede, y no es infrecuente. Cuando el hongo se extiende desde la piel interdigital hacia la lámina ungueal, el cuadro pasa a llamarse onicomicosis, con engrosamiento, decoloración amarillenta o desmoronamiento de la uña afectada. Esta progresión es más habitual en la forma hiperqueratósica, de curso crónico, que en la interdigital, y explica que muchos casos de infección ungueal del pie tengan su origen en una tiña pedis no tratada a tiempo.Qué es el pie de atleta
Hongos causantes y mecanismo
Formas clínicas
Epidemiología
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama pie de atleta si no solo lo sufren deportistas?
¿Es lo mismo que la tiña?
¿Cómo se contagia con más frecuencia?
¿Puede afectar también a las uñas?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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