DICCIONARIO MÉDICO
Perstans
Perstans es el epíteto específico de Mansonella perstans, la filaria que junto con Mansonella ozzardi parasita las cavidades serosas del cuerpo humano. Antes de fijarse en ese binomio, el nombre pasó por media docena de géneros distintos a lo largo de casi un siglo, un vaivén poco frecuente incluso entre los parásitos. El adjetivo latino que le da nombre no describe su aspecto ni su tamaño, sino un rasgo de comportamiento que llamó la atención de quien primero la observó al microscopio. Cuando un texto médico o un informe de laboratorio habla simplemente de perstans, se refiere casi siempre a Mansonella perstans, un nematodo filarial transmitido por la picadura de pequeños mosquitos del género Culicoides. Sus formas adultas viven alojadas en las cavidades peritoneal, pleural o pericárdica, mientras que las larvas, las microfilarias, circulan por la sangre. Esta entrada se centra en el propio nombre y en su historia; para la morfología del parásito, su transmisión y las enfermedades que produce, la ficha de Mansonella perstans desarrolla el contenido completo. La mayoría de las filarias que parasitan al ser humano muestran periodicidad: sus microfilarias aumentan en la sangre a ciertas horas del día o de la noche y casi desaparecen en las demás, un patrón ligado al ritmo de actividad del insecto vector. Cuando Patrick Manson describió este parásito en 1891, observó justo lo contrario. Las microfilarias estaban presentes en la sangre del paciente a cualquier hora, sin picos ni valles apreciables. De ahí el nombre: perstans es el participio del verbo latino persto, persistir, permanecer. Sus parientes van y vienen de la sangre según la hora. Esta, no. Se queda. Manson bautizó primero a las microfilarias como Filaria sanguinis hominis minor, por su tamaño menor frente a otra que había hallado en el mismo paciente y que hoy se conoce como Loa loa. Pronto el nombre se simplificó a Filaria perstans. En las décadas siguientes, a medida que los parasitólogos revisaban la anatomía de los ejemplares adultos, el parásito pasó a llamarse sucesivamente Acanthocheilonema perstans, Tetrapetalonema perstans y Dipetalonema perstans, tres géneros que hoy solo sobreviven como sinónimos en los libros de parasitología. La denominación se estabilizó en 1984, cuando Eberhard y Orihel redefinieron el género Mansonella e incluyeron en él a esta especie junto con sus parientes. Desde entonces se conoce como Mansonella perstans, aunque el viejo epíteto sigue apareciendo, suelto, en la literatura clínica más antigua. Sí. Perstans es el nombre de la especie; Mansonella, el del género al que pertenece desde 1984. Ambos términos designan al mismo organismo. Porque la clasificación de las filarias se basaba, durante buena parte del siglo XX, en detalles anatómicos de los machos adultos que resultaban difíciles de comparar entre laboratorios. Cada revisión taxonómica reordenaba los géneros según el criterio del momento, y este parásito cambió de casa más veces que la mayoría. De forma ocasional, sobre todo en publicaciones anteriores a 1984 o en textos que las citan. En la nomenclatura actual es un sinónimo en desuso. Para el resto de la información sobre este parásito y sus parientes, puede consultar:A qué organismo se refiere
Por qué perstans
Una historia de nombres cambiantes
Preguntas frecuentes
¿Perstans y Mansonella perstans son el mismo parásito?
¿Por qué cambió tantas veces de nombre?
¿Todavía se usa el nombre antiguo, Dipetalonema perstans?
Referencias
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