DICCIONARIO MÉDICO
Parálisis periódica hipocaliémica
La parálisis periódica hipocaliémica es la forma más frecuente dentro de la parálisis periódica familiar. Sus crisis de debilidad muscular transcurren con un descenso del potasio en sangre, y están causadas casi siempre por mutaciones en los genes CACNA1S o SCN4A, que codifican sendos canales iónicos del músculo esquelético. El nombre combina hipo- ("por debajo"), kalium, voz latina moderna para el potasio, y el sufijo -emia. Nombra el hallazgo bioquímico más característico de las crisis, aunque no el único posible: existen episodios documentados con potasio normal en el mismo paciente, lo que recuerda que la clasificación por el nivel de potasio es una simplificación útil, no una regla sin excepciones. La prevalencia se estima en torno a un caso por cada 100.000 habitantes, aunque un estudio poblacional realizado en Inglaterra, basado en un servicio especializado de referencia, encontró una cifra bastante menor, de 0,13 por 100.000. Afecta con mayor frecuencia a varones que a mujeres. Aproximadamente entre un 40% y un 60% de los casos se debe a variantes de CACNA1S, situado en el cromosoma 1q32.1 y responsable del canal de calcio Cav1.1. Entre un 7% y un 14% adicional corresponde a variantes de SCN4A, en el cromosoma 17q23.3, el mismo gen implicado en la forma hipercaliémica. En torno a un 30% de las personas con un cuadro clínico compatible no presenta ninguna variante identificable en ninguno de los dos genes. El mecanismo común es una corriente de fuga anómala, la llamada corriente de poro de compuerta, que atraviesa el propio sensor de voltaje del canal en vez de su poro habitual. Las variantes que causan la forma hipocaliémica afectan a las dos cargas más externas de ese sensor, lo que abre una vía de fuga activa en el potencial de reposo. Es un defecto sutil: la corriente anómala es de muy baja amplitud, apenas distinguible de una fuga inespecífica en los registros de laboratorio, y sin embargo basta para desestabilizar el potencial de membrana cuando el potasio extracelular desciende. Musgrave describió ya en 1727 una "parálisis periódica" cuyos detalles clínicos se conocen de forma fragmentaria. Cavaré, en 1853, y Romberg, cuatro años después, aportaron nuevas observaciones sobre el mismo cuadro. La descripción decisiva llegó de la mano de Karl Friedrich Otto Westphal en 1885: fue tan minuciosa que, durante buena parte del siglo XX, la enfermedad se conoció como enfermedad de Westphal o síndrome de Cavaré-Romberg-Westphal, nombres hoy retirados de la nomenclatura pero frecuentes en la bibliografía antigua. En 1887, Cousot documentó el primer árbol genealógico con un patrón de herencia claramente dominante. El salto a la genética molecular llegó en 1994, cuando Ptácek y su equipo identificaron las primeras mutaciones de CACNA1S en familias afectadas. Antes de esa fecha, el diagnóstico dependía por completo de la clínica y de pruebas de provocación con potasio, hoy en gran medida sustituidas por el estudio genético. Existe una forma adquirida, no hereditaria, que reproduce con notable fidelidad el cuadro bioquímico de la parálisis periódica hipocaliémica: la parálisis periódica tirotóxica, ligada a un exceso de hormona tiroidea. Su electromiograma y sus niveles de potasio durante la crisis son prácticamente indistinguibles de los de la forma genética; la diferencia decisiva está en la función tiroidea y en los antecedentes familiares, no en la bioquímica de la crisis en sí misma. Se ha descrito con mayor frecuencia en varones de origen asiático, aunque también se ha documentado en otras poblaciones. Con la forma normocaliémica la frontera es genética antes que clínica: ambas pueden originarse en el mismo gen, aunque en posiciones distintas del canal, de modo que el potasio durante la crisis no basta para separarlas con seguridad. Porque Karl Friedrich Otto Westphal, en 1885, realizó la primera descripción clínica extensa y convincente del trastorno, aunque no fue el primero en observarlo: esa distinción corresponde a autores anteriores, como Musgrave en 1727. Clínicamente sí. Los términos distinguen únicamente el gen implicado, CACNA1S en el tipo 1 y SCN4A en el tipo 2, pero el cuadro que producen no se diferencia entre sí. La edad de inicio varía entre los 2 y los 30 años, con una media próxima a los 14. Es infrecuente que la enfermedad debute después de los 30. No. En torno a un 30% de los casos clínicamente compatibles queda sin una variante identificada en CACNA1S o SCN4A, lo que sugiere la existencia de mecanismos aún no caracterizados.Qué es la parálisis periódica hipocaliémica
Base genética y mecanismo molecular
Antecedentes históricos
Diferenciación con la forma tirotóxica
Preguntas frecuentes
¿Por qué antes se llamaba enfermedad de Westphal?
¿Es lo mismo HipoPP tipo 1 y tipo 2?
¿Cuándo suelen aparecer los primeros episodios?
¿El diagnóstico genético identifica siempre la causa?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026