DICCIONARIO MÉDICO
Parálisis periférica
La parálisis periférica es la pérdida de movimiento por una lesión situada fuera del encéfalo y la médula espinal: en una raíz nerviosa, un plexo, un nervio periférico o la unión neuromuscular. Se diferencia de la parálisis central por dónde asienta la lesión, y de la parálisis flácida por el criterio de clasificación, la anatomía en un caso, el tono muscular en el otro. El sistema nervioso periférico agrupa todo lo que queda fuera del encéfalo y la médula espinal: las raíces nerviosas, los plexos, los nervios craneales y espinales, y la unión neuromuscular, el punto donde el nervio contacta con el músculo. Cuando una lesión en cualquiera de estos puntos interrumpe la orden de movimiento, el resultado es una parálisis periférica. Periférica procede del griego περιφέρεια (peripheria), formado sobre περί (peri, alrededor) y el verbo φέρω (phero, llevar): literalmente, aquello que se lleva alrededor, el contorno de un círculo. Aplicado al sistema nervioso, el término distingue lo que queda en el borde, fuera del eje central del encéfalo y la médula, de lo que ocupa ese centro. Su contrapartida es la parálisis central, cuya lesión asienta precisamente en ese eje: el encéfalo o la médula espinal. Entre la neurona que origina la orden de movimiento y el músculo que la ejecuta median varios eslabones: la raíz nerviosa, que emerge de la médula espinal; el plexo, donde varias raíces se entremezclan y se reorganizan, del que el braquial y el lumbosacro son los más extensos; el nervio periférico, ya organizado para un territorio muscular y sensitivo concreto; y la unión neuromuscular, el punto de contacto químico entre el nervio y la fibra muscular. Un matiz suele pasar inadvertido. El cuerpo celular de la motoneurona inferior, cuyo axón compone buena parte de estos nervios, se sitúa en el asta anterior de la médula espinal: dentro, en sentido estricto, del sistema nervioso central. Por eso trastornos como la atrofia muscular espinal, que se manifiestan con un patrón clínico típicamente periférico, se clasifican en rigor entre las enfermedades del sistema nervioso central. Lo periférico empieza donde el axón sale de la médula, no donde nace la neurona. Según el punto exacto de la lesión, la parálisis periférica se agrupa en varios patrones. La radiculopatía afecta a una raíz nerviosa aislada, casi siempre por compresión mecánica. La plexopatía compromete un plexo completo. La mononeuropatía lesiona un único nervio periférico; la mononeuropatía múltiple afecta a varios nervios por separado, en distintos momentos y sin continuidad entre ellos. La polineuropatía daña, en cambio, de forma difusa y simétrica numerosos nervios a la vez, típicamente de distal a proximal. Un patrón distinto tiene su origen no en el nervio, sino en la propia unión neuromuscular, como ocurre en la miastenia grave. Conviene no equiparar parálisis periférica y parálisis flácida. Clasifican según ejes distintos: periférica describe dónde asienta la lesión; flácida describe cómo se comporta el tono muscular, disminuido, frente a la rigidez de la parálisis espástica. La mayoría de las lesiones periféricas cursan con flacidez, porque al interrumpirse el arco reflejo se pierde también el tono de reposo. Una lesión medular aguda, sin embargo, puede producir flacidez transitoria por shock medular, pese a tratarse de una parálisis de origen central. Frente a la parálisis central hay otro rasgo que sirve de guía. La lesión de la motoneurona inferior, propia de la parálisis periférica, tiende a debilitar o abolir los reflejos osteotendinosos, porque interrumpe el propio arco reflejo. La lesión de la motoneurona superior, en cambio, suele conservarlos e incluso exagerarlos. No existe una cifra única para la parálisis periférica, porque agrupa causas de frecuencia muy dispar. Una mononeuropatía por compresión, como la del nervio peroneo, es relativamente habitual en personas encamadas o que cruzan las piernas con frecuencia; el síndrome de Guillain-Barré, en el extremo opuesto, es raro. Entre las causas de afectación difusa del sistema nervioso periférico, la diabetes mellitus es, con diferencia, la más común. Del griego περιφέρεια (peripheria), formado sobre peri (alrededor) y phero (llevar): el contorno de un círculo. En medicina distingue lo que queda en el borde del sistema nervioso, fuera del encéfalo y la médula espinal. No. Periférica indica dónde está la lesión; flácida, cómo se comporta el tono muscular. Coinciden con frecuencia, pero no son sinónimos: una lesión medular aguda puede producir flacidez sin ser periférica. Las raíces nerviosas, los plexos, los nervios craneales y espinales, y la unión neuromuscular. Porque lo decisivo no es dónde se nota el efecto, sino dónde está el cuerpo de la neurona motora. En la atrofia muscular espinal, por ejemplo, esa célula se sitúa en el asta anterior de la médula, dentro del sistema nervioso central, aunque el patrón clínico sea idéntico al de una lesión periférica. Los reflejos osteotendinosos. La lesión periférica tiende a debilitarlos o abolirlos, porque interrumpe el propio arco reflejo; la central, en cambio, suele conservarlos e incluso exagerarlos.Qué es la parálisis periférica
Bases anatómicas
Clasificación por localización
Diferenciación con otros cuadros
Epidemiología
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede el término periférica?
¿Es lo mismo parálisis periférica que parálisis flácida?
¿Qué estructuras forman el sistema nervioso periférico?
¿Por qué algunas enfermedades de aspecto periférico se clasifican como centrales?
¿Qué diferencia clásica separa una lesión periférica de una central?
Referencias
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