DICCIONARIO MÉDICO
Panoftalmitis
La panoftalmitis es una inflamación purulenta y difusa que afecta a todas las estructuras del globo ocular y que, a diferencia de otros procesos oculares graves, sobrepasa la esclera y alcanza los tejidos vecinos de la órbita. Su origen es casi siempre infeccioso, y puede deberse tanto a la entrada directa de un microorganismo en el ojo como a la diseminación de una infección situada en otra parte del organismo. El término se construye con tres elementos griegos: pan-, "todo"; ophthalmos, "ojo"; y el sufijo -itis, que indica inflamación. La suma describe con precisión el cuadro: una afectación que no se limita a una capa o a un compartimento del ojo, sino que compromete simultáneamente la esclerótica, la úvea, la retina, el humor vítreo y, en su forma característica, también los tejidos orbitarios que rodean el globo ocular por fuera de la esclera. En la literatura oftalmológica clásica en español convive con el término panoftalmía, empleado como sinónimo estricto. Ambos designan la misma entidad clínica: una emergencia oftalmológica que, sin tratamiento precoz, puede comprometer de forma irreversible la visión e incluso la viabilidad del propio globo ocular. Según cómo alcanza el microorganismo el interior del ojo, la panoftalmitis se clasifica en exógena y endógena. La forma exógena es la más frecuente y se produce cuando un traumatismo penetrante, un cuerpo extraño o una intervención quirúrgica intraocular, como una cirugía de cataratas o una inyección intravítrea, abren una vía de entrada directa para los gérmenes. La forma endógena tiene un origen distinto: el microorganismo llega al ojo a través del torrente sanguíneo desde un foco infeccioso situado en otro punto del cuerpo, como una sepsis, una endocarditis o una infección urinaria grave. Se presenta con más frecuencia en personas debilitadas por enfermedades crónicas, con el sistema inmunitario comprometido o que se administran sustancias por vía intravenosa sin condiciones de asepsia, y en estos casos puede llegar a afectar a los dos ojos. La endoftalmitis es el término con el que más se confunde, y con razón: ambas comparten mecanismo y con frecuencia se usan como si fueran intercambiables. La diferencia que las separa es, sin embargo, precisa. En la endoftalmitis la inflamación queda contenida dentro del globo ocular, sin traspasar la esclera, la capa más externa y resistente de la pared ocular. La panoftalmitis representa un estadio más avanzado y grave: la inflamación rompe esa barrera y se extiende a la cápsula de Tenon, la grasa orbitaria y los tejidos blandos que rodean el ojo, con signos añadidos como el edema palpebral marcado o la limitación de la motilidad ocular. De hecho, buena parte de los casos de panoftalmitis son, en su origen, endoftalmitis no controladas a tiempo que progresan hacia la afectación orbitaria. Esa progresión no es la evolución habitual del cuadro, sino su desenlace más desfavorable. La endoftalmitis en conjunto, categoría dentro de la cual se enmarca la panoftalmitis como forma extrema, es una complicación infrecuente. Un estudio español sobre más de quince mil intervenciones de cirugía de cataratas realizadas a lo largo de once años en un hospital público de Madrid encontró una incidencia global del 0,28 por ciento. Dentro de todos los casos de endoftalmitis, la forma endógena, la que con más facilidad progresa hacia panoftalmitis, representa solo alrededor de un 15 por ciento del total, según series clínicas publicadas en revistas de oftalmología. La panoftalmitis propiamente dicha es, dentro de ese conjunto ya reducido, un desenlace poco habitual pero de pronóstico severo: distintas series de casos publicadas describen que una proporción relevante de los pacientes que llegan a desarrollarla termina requiriendo evisceración o enucleación del ojo afectado. Del griego pan-, "todo"; ophthalmos, "ojo"; e -itis, "inflamación". El conjunto describe una inflamación que afecta a todo el ojo. La endoftalmitis se limita al interior del globo ocular. La panoftalmitis va más allá: la inflamación atraviesa la esclera y compromete también los tejidos de la órbita. Sí, son sinónimos. Exógeno indica que el germen entró directamente en el ojo, por un traumatismo o una cirugía. Endógeno indica que llegó a través de la sangre desde un foco infeccioso situado en otra parte del cuerpo, algo mucho menos frecuente pero de peor pronóstico. Las personas con enfermedades crónicas debilitantes, con inmunosupresión o con antecedente de consumo de drogas por vía intravenosa sin medidas de asepsia concentran la mayoría de los casos descritos en la literatura, aunque en conjunto la forma endógena solo explica alrededor de un 15 por ciento de todas las endoftalmitis registradas.Qué es la panoftalmitis
Clasificación según el origen de la infección
Diferenciación con la endoftalmitis
Epidemiología
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede la palabra panoftalmitis?
¿En qué se diferencia de la endoftalmitis?
¿Es lo mismo panoftalmitis que panoftalmía?
¿Qué significa que la panoftalmitis sea de origen exógeno o endógeno?
¿Quién tiene más riesgo de sufrir una panoftalmitis endógena?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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