DICCIONARIO MÉDICO

Paleorradiología

La paleorradiología es la aplicación de las técnicas de diagnóstico por imagen, sobre todo la radiografía convencional y la tomografía computarizada, al estudio de restos humanos y animales antiguos: momias, fósiles y otros materiales bioarqueológicos. Permite explorar el interior de estos restos sin dañarlos y aporta datos sobre edad, sexo, estado nutricional y técnicas de conservación que de otro modo solo podría ofrecer la disección directa.

Qué es la paleorradiología

El término combina paleo-, del griego palaios (παλαιός), "antiguo", con radiología, voz híbrida grecolatina formada a partir del latín radium ("rayo") y el griego logía ("estudio"), documentada en inglés desde 1900. La paleorradiología hereda así, en su propio nombre, la doble genealogía grecolatina característica de buena parte del vocabulario médico moderno.

Se trata de la aplicación de las modalidades propias de la radiología clínica (radiografía convencional, tomografía computarizada, microtomografía y, en menor medida, resonancia magnética) al estudio y evaluación de restos antiguos preservados, sean humanos, animales o incluso objetos culturales procedentes de yacimientos arqueológicos. Es una de las disciplinas auxiliares de la paleopatología, la ciencia que estudia la vida, las costumbres y las enfermedades de las civilizaciones antiguas en su contexto cultural e histórico, y cuyo nombre procede también del griego paleo ("antiguo") y pathos ("enfermedad").

Antecedentes históricos

Sus antecedentes son casi tan antiguos como los propios rayos X. Wilhelm Conrad Röntgen los descubrió en noviembre de 1895, y apenas cuatro meses más tarde, en marzo de 1896, Carl König, Thurstan Holland y Alexander Dedekind los emplearon para estudiar momias egipcias en el museo Senckenberg de Fráncfort. König radiografió la momia de un niño y la de un gato; Holland y Dedekind, aves momificadas.

En 1897, Stewart Culin, director del Museo de Ciencia y Arte de la Universidad de Pensilvania, en Filadelfia, realizó el primer estudio paleorradiológico conocido sobre una momia peruana. Por las mismas fechas, el arqueólogo Flinders Petrie radiografió los huesos de las piernas de una momia hallada en Deshasheh, Egipto. En 1905, en Hamburgo, el doctor Albers-Schönberg (conocido sobre todo por haber descrito la enfermedad marmórea del hueso) participó en el estudio radiográfico de dos momias egipcias.

En 1924, Grafton Elliot Smith y Howard Carter radiografiaron la momia del faraón Tutmosis IV. Cuenta la anécdota que el cuerpo tuvo que trasladarse en taxi hasta el hospital de El Cairo, donde se encontraba el único equipo de rayos X disponible entonces en Egipto. En 1931, Roy Moodie estableció la radiografía como procedimiento sistemático de investigación y la aplicó a toda la colección de momias egipcias y sudamericanas del Field Museum de Chicago.

Godfrey Hounsfield describió la tomografía computarizada en 1972, y la técnica se aplicó por primera vez a momias egipcias en 1979. Poco después, Peter Lewin y Derek Harwood-Nash fueron los primeros en emplearla para estudiar el cerebro momificado de Nakht, un niño egipcio de 14 años. En Argentina, Eduardo González Toledo fue pionero en su uso al estudiar, en 1980, tres momias egipcias conservadas en la ciudad de La Plata.

Técnicas empleadas

La radiografía convencional es la modalidad más accesible y de mayor resolución espacial, aunque su resolución de contraste es baja y sufre el fenómeno de superposición de estructuras. Se emplea sobre todo para valorar la mineralización ósea y para detectar malformaciones, fracturas o cambios degenerativos previos a la muerte.

Frente a esa limitación, la tomografía computarizada evita la superposición y ofrece mejor resolución de contraste. Permite examinar los órganos internos de un cuerpo momificado sin necesidad de abrirlo, y reconocer la técnica de momificación empleada: por esa razón se la describe a veces como una autopsia virtual. Con los equipos helicoidales y multicorte es posible, además, reconstruir imágenes tridimensionales de alta definición.

Bastante menos empleada resulta la resonancia magnética en este campo. Los tejidos congelados no permiten el movimiento de espín de los protones necesario para generar la imagen, y los adornos metálicos que a menudo acompañan a los cuerpos momificados plantean riesgos por el fenómeno ferromagnético. La radiología dental, con técnicas convencionales y ortopantomográficas, se emplea sobre todo para estimar la edad a partir del desarrollo de las piezas dentarias.

Diferenciación con la paleopatología

Conviene no confundir la paleorradiología con la paleopatología, un campo más amplio que la engloba. La paleopatología estudia el origen y el desarrollo de las enfermedades antiguas apoyándose en la antropología, la genética o la biología, además de la propia radiología. La paleorradiología es, dentro de ese campo, el conjunto de técnicas de imagen que permiten observar el interior de los restos sin destruirlos. Suele ser el primer paso de cualquier estudio paleopatológico moderno.

Preguntas frecuentes

¿De dónde procede el término paleorradiología?

De la unión de paleo- (del griego palaios, "antiguo") y radiología (del latín radium, "rayo", y el griego logía, "estudio"). Es, como buena parte del vocabulario médico moderno, una formación híbrida grecolatina del siglo XX.

¿Cuándo se radiografió una momia por primera vez?

En marzo de 1896, apenas cuatro meses después de que Röntgen anunciara el descubrimiento de los rayos X. Carl König estudió entonces la momia de un niño y la de un gato conservadas en el museo Senckenberg de Fráncfort.

¿Sustituye la paleorradiología a la disección directa de los restos?

No siempre, pero la evita en la mayoría de los casos. La tomografía computarizada ofrece tal nivel de detalle que se emplea como alternativa no destructiva al estudio anatómico directo.

¿Por qué se usa tan poco la resonancia magnética en el estudio de momias?

Por dos razones técnicas concretas. La primera es que muchos cuerpos momificados se conservan congelados, como ocurre con las momias incas de alta montaña, y en esas condiciones el agua de los tejidos no puede generar la señal necesaria para la imagen. La segunda es que las momias suelen llevar adornos u objetos metálicos (amuletos, brazaletes, hilos de sujeción) que pueden deteriorarse o desplazarse dentro de un campo magnético potente. Por ello, la radiografía convencional y, sobre todo, la tomografía computarizada siguen siendo, con diferencia, las técnicas más utilizadas.

Referencias

  1. Previgliano CH, et al. Radiología en estudios arqueológicos de momias incas. Revista Argentina de Radiología
  2. Imagen Diagnóstica (Elsevier). Estudio radiológico realizado a 18 momias egipcias a pie de tumba
  3. Universidad de Salamanca. Dicciomed: radiología
  4. Silva-Pinto V, et al. Momias egipcias del Museo Nacional de Historia Natural: una ventana directa al estudio del pasado

Entradas relacionadas

  • Momificación. Proceso de conservación de un cuerpo, natural o artificial, cuyo resultado es uno de los objetos de estudio principales de la paleorradiología.
  • Antropología. Disciplina con la que la paleorradiología colabora de forma habitual para interpretar los hallazgos en restos humanos antiguos.
  • Radiología clínica. Rama de la radiología centrada en personas vivas, de la que la paleorradiología adapta sus técnicas y equipos.
  • Tomografía computarizada. Técnica de imagen que revolucionó el estudio de momias al permitir reconstrucciones tridimensionales sin necesidad de abrir los restos.

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