DICCIONARIO MÉDICO
Ortodiagrafía
La ortodiagrafía fue una técnica radiológica ideada en 1900 por el médico alemán Friedrich Moritz para medir el tamaño real de los órganos torácicos, sobre todo el corazón, sin la deformación que introducía la divergencia del haz de rayos X. Mediante un dispositivo que desplazaba de forma solidaria un tubo emisor y un puntero, permitía trazar sobre papel la silueta del órgano a escala natural: el ortodiagrama. Cayó en desuso con la llegada de técnicas de imagen más rápidas y precisas. El término procede del griego orthós, recto o correcto, y graphein, trazar o escribir; el propio Moritz lo acuñó al describir su método en abril de 1900 en el Münchner Medizinische Wochenschrift, el semanario médico de Múnich. Con él designaba un procedimiento diagnóstico nuevo: un modo de medir los grandes órganos internos de un cuerpo intacto, sin necesidad de abrirlo ni de someterlo a cálculos de corrección. El médico y radiólogo Karl Francke, discípulo y divulgador de la técnica, la definió en 1906 en su libro Die Orthodiagraphie como un método diagnóstico de aplicación no solo cardíaca, sino extensible a todos los órganos del tórax. Desde el descubrimiento de los rayos X, medir el corazón sobre una imagen radiológica planteaba un problema geométrico. El haz diverge desde su punto focal, de modo que las estructuras se proyectan más grandes de lo real, y en mayor medida cuanto más cerca están del tubo y más lejos del receptor. Tres médicos alemanes, Hermann Benedikt, Max Levy-Dorn y Georg Rosenfeld, intentaron mediciones fiables observando directamente la sombra cardíaca sobre una pantalla fluorescente. Los resultados no convencieron a nadie. Rosenfeld trabajaba en 1896 a 40 centímetros entre el tubo y la pantalla; desde 1898, Hermann Gocht y otros autores recomendaban ya un metro. Ninguna distancia resultó precisa, hasta que en 1899, durante el XVII Congreso de Medicina Interna de Karlsbad (la actual Karlovy Vary), Levy-Dorn planteó que solo una exploración con rayos paralelos y perpendiculares al receptor podía superar la distorsión de la proyección. Moritz resolvió el problema con un aparato que enfrentaba un tubo emisor, situado bajo una camilla de lona, a una pantalla fluorescente colocada sobre el paciente en decúbito supino. Una placa de plomo con un pequeño orificio colimaba el haz, dejando pasar solo los rayos centrales, los menos divergentes. Un puntero solidario al tubo, siempre alineado con él en perpendicularidad total, marcaba sobre un papel fino cada punto del contorno visible del corazón, desplazado a lo largo del tórax en pasos de medio a dos centímetros. Los puntos debían tomarse en apnea, porque el corazón se mueve con la respiración. El resultado, unido con líneas, era el ortodiagrama: el dibujo del corazón a su tamaño real, casi siempre en dos proyecciones, frontal y lateral. El aparato recibió el nombre de ortodiágrafo horizontal, también llamado mesa de Moritz. No era, según advertía Francke, un método para principiantes en la ciencia de los rayos X. Karl Francke extendió el uso de la técnica a otros órganos y estructuras del tórax, más allá del corazón que había ocupado a Moritz. Levy-Dorn, que ya había construido en 1896 un aparato fluoroscópico de medición, diseñó un ortodiágrafo vertical para explorar al paciente de pie; hacia el final de la primera década del siglo XX, esta variante se impuso sobre la horizontal. En el congreso fundacional de la Sociedad Alemana de Radiología, celebrado en Berlín en 1905, se decidió rebautizar la técnica como Orthoröntgenographie (ortorradiografía), un nombre más ajustado a la lengua alemana. Moritz, sin embargo, le escribió a Francke que seguiría usando el término original, y así lo mantuvo también Francke un año después en su propia monografía. La técnica convivió durante décadas con la telerradiografía, ideada en 1905 por Alban Köhler, que reducía la magnificación separando simplemente el tubo dos metros del paciente en lugar de colimar el haz. Ambos métodos se siguieron comparando entre sí bien entrada la década de 1930, antes de que la ecocardiografía y la tomografía computarizada los dejaran obsoletos. Del griego orthós (recto) y graphein (trazar). Fue el propio Friedrich Moritz quien puso ese nombre a su método al publicarlo en 1900. Es el dibujo resultante de la ortodiagrafía: la silueta de un órgano, casi siempre el corazón, trazada punto a punto a su tamaño real. Solía obtenerse en dos vistas, frontal y lateral. No. Las dos buscaban el mismo objetivo, una imagen sin magnificación, pero por caminos distintos. La telerradiografía de Köhler alejaba el tubo del paciente hasta dos metros; la ortodiagrafía colimaba el haz para dejar pasar solo los rayos centrales y perpendiculares, sin necesidad de esa distancia. Porque exigía un aparato voluminoso, una técnica lenta y un operador muy entrenado, y aun así el resultado era un dibujo, no una imagen radiológica propiamente dicha. La propia Sociedad Alemana de Radiología cambió su nombre en 1905 buscando mayor rigor terminológico, y en 1932 White y Camp todavía comparaban sus mediciones con las de la telerradiografía en una revista médica estadounidense. La técnica sobrevivió, con todo, hasta que la ecocardiografía y la tomografía computarizada ofrecieron mediciones cardíacas más rápidas y sin necesidad de trazar nada a mano.Qué es la ortodiagrafía
El problema que vino a resolver
La mesa de Moritz y el trazado del ortodiagrama
Difusión, cambio de nombre y declive
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra ortodiagrafía?
¿Qué es un ortodiagrama?
¿Es lo mismo que la telerradiografía?
¿Por qué dejó de utilizarse?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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