DICCIONARIO MÉDICO
Nódulo frío
Un nódulo frío es un nódulo de la glándula tiroides que capta poco o ningún radiotrazador en la gammagrafía, señal de que su actividad funcional está reducida frente al resto de la glándula. Es la categoría más frecuente: más del 80 % de los nódulos tiroideos estudiados con gammagrafía se comportan como fríos. La mayoría corresponde a quistes, nódulos coloides o adenomas benignos, aunque su riesgo relativo de malignidad es mayor que el de un nódulo caliente. El fundamento de la prueba y el origen de los términos "caliente" y "frío" se explican con detalle en la entrada dedicada al nódulo caliente. Un nódulo frío es, en síntesis, el que incorpora menos radiotrazador (yodo-131 o tecnecio-99m) que el tejido tiroideo que lo rodea, porque sus células no participan, o lo hacen de forma escasa, en la captación de yodo y la síntesis de hormona. Es, con diferencia, el resultado más habitual de una gammagrafía tiroidea. En la mayoría de las series, más de ocho de cada diez nódulos estudiados se comportan como fríos, frente a una minoría que resulta caliente o de captación intermedia. Ser frío no equivale a ser sospechoso. Bajo esa etiqueta funcional se agrupan entidades muy distintas entre sí. Los quistes tiroideos, que no tienen tejido funcionante que pueda captar el trazador, son fríos por definición. Los nódulos coloides, la variante benigna más frecuente de todas, también lo son con frecuencia. Lo mismo ocurre con la mayoría de los adenomas foliculares que no han desarrollado autonomía funcional. Solo una parte minoritaria de los nódulos fríos corresponde a un carcinoma. El riesgo de malignidad de un nódulo frío oscila, según las series consultadas, entre el 6,5 % y el 22 %, con una media próxima al 14,5 %. Dicho de otro modo: aunque casi todos los carcinomas tiroideos se presentan como nódulos fríos, solo una fracción de estos, en torno al 10 %, termina siendo un carcinoma. La gammagrafía por sí sola no distingue esa fracción. Esa limitación es la razón por la que un nódulo frío no se cierra con la gammagrafía. La caracterización última no depende de la captación del trazador, sino del estudio citológico del material obtenido mediante biopsia, capaz de distinguir la mayoría de las lesiones benignas de las malignas. No, ni mucho menos. Entre el 78 % y el 93,5 % de los nódulos fríos son benignos, según las series consultadas. La condición de frío eleva el riesgo relativo frente a un nódulo caliente, pero no lo convierte en sospechoso por sí sola. Los quistes tiroideos, los nódulos coloides y buena parte de los adenomas foliculares. Todos ellos son, con mucho, más frecuentes que el carcinoma dentro de esta categoría. En la captación del radiotrazador y, en consecuencia, en el riesgo. El caliente funciona de manera autónoma y su malignidad es poco frecuente; el frío no capta el trazador y agrupa, junto a hallazgos benignos muy comunes, la práctica totalidad de los carcinomas tiroideos.Qué es un nódulo frío
Qué suele contener
Riesgo de malignidad
Preguntas frecuentes
¿Un nódulo frío es siempre maligno?
¿Qué otros hallazgos se comportan como fríos?
¿En qué se diferencia de un nódulo caliente?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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