DICCIONARIO MÉDICO
Neurosonografía
La neurosonografía es una exploración ecográfica especializada en el estudio del sistema nervioso central del feto o del recién nacido. A diferencia de una ecografía convencional, se centra por completo en el cerebro y la columna, y exige formación específica por parte de quien la realiza. El término procede de tres raíces. Neuro deriva del griego neuron, que en origen designaba un tendón o una cuerda de arco y que Galeno terminó aplicando al nervio. Sono viene del latín sonus, sonido, y grafía del griego graphein, escribir o representar. La unión de las tres describe con precisión la técnica: la representación gráfica del sistema nervioso mediante ondas sonoras. Se trata de un examen por ultrasonidos de alta resolución dirigido en exclusiva al cráneo y la columna vertebral, ya sea del feto durante la gestación o del recién nacido en las primeras semanas de vida. No emplea radiación ionizante y, salvo situaciones puntuales, no requiere sedación. En la vida prenatal, la neurosonografía dirigida amplía la exploración estándar del segundo trimestre cuando existe un riesgo aumentado de malformación del sistema nervioso central. Las guías de la Sociedad Internacional de Ultrasonido en Obstetricia y Ginecología (ISUOG) describen el protocolo que debe seguirse en estos casos, con planos adicionales del cerebro y de la médula espinal que no forman parte de la ecografía obstétrica de rutina. Ya en el recién nacido, la técnica adopta el nombre de ecografía transfontanelar, porque utiliza la fontanela anterior (el espacio blando entre los huesos craneales) como ventana acústica. Es la primera prueba de neuroimagen que se solicita en unidades neonatales, sobre todo en prematuros, y puede repetirse sin límite al no implicar radiación. El principio físico es el mismo en ambas aplicaciones: hacer pasar el haz de ultrasonidos a través de una zona sin hueso interpuesto. En el feto, ese acceso lo proporciona la pared materna (vía transabdominal) o el fondo vaginal (vía transvaginal), esta última reservada a exploraciones más precoces o cuando se necesita mayor detalle de estructuras profundas. En el recién nacido, la fontanela anterior cumple esa función hasta que se cierra, algo que ocurre de forma progresiva entre los 9 y los 18 meses de vida, con variaciones individuales notables. Los transductores empleados son de alta frecuencia, lo que mejora la resolución a costa de reducir la penetración en profundidad. Por ese motivo, en fetos de mayor tamaño o en estructuras alejadas de la sonda, la calidad de imagen puede verse condicionada por la posición fetal o por el grosor de la pared abdominal materna. La neurosonografía no sustituye a la ecografía obstétrica de cribado, que evalúa la anatomía fetal en su conjunto en momentos fijos del embarazo. Se trata de una prueba de segundo nivel, indicada cuando esa ecografía inicial, los antecedentes familiares o una infección detectada durante la gestación hacen sospechar una alteración del sistema nervioso central. Tampoco compite con la resonancia magnética fetal. Las guías ISUOG la consideran una técnica complementaria: se recurre a ella cuando la neurosonografía deja preguntas concretas sin resolver o cuando no se dispone de un profesional con la experiencia suficiente para realizar la exploración ecográfica dirigida. En el recién nacido ocurre algo parecido con la tomografía computarizada y la resonancia: la ecografía transfontanelar suele ser el primer paso, y solo si sus hallazgos lo requieren se solicitan pruebas adicionales. De la combinación de tres raíces grecolatinas: neuro (nervio), sono (sonido) y grafía (representación escrita o gráfica). El resultado describe con bastante fidelidad lo que hace la técnica: dibujar el sistema nervioso a partir del eco de los ultrasonidos. No. La ecografía obstétrica de rutina revisa toda la anatomía fetal en momentos programados del embarazo. La neurosonografía se limita al cerebro y la columna, y se realiza con equipos y protocolos específicos cuando hay una sospecha concreta. Ninguna molestia acompaña a la prueba. La sonda se apoya con suavidad sobre la fontanela, no requiere preparación previa ni ayuno, y puede realizarse con el recién nacido en brazos de uno de sus progenitores. Sí, en gestaciones de riesgo se realiza en más de una ocasión para seguir la evolución de un hallazgo. La ventana temporal es amplia, desde etapas tempranas de la gestación hasta el tercer trimestre, aunque la resolución de cada estructura varía según el momento en que se explore.Qué es la neurosonografía
Dos aplicaciones según la etapa del desarrollo
Ventanas acústicas y técnica de exploración
Diferenciación con otras pruebas de imagen
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede el nombre neurosonografía?
¿Es lo mismo que una ecografía obstétrica normal?
¿Duele la ecografía transfontanelar en el bebé?
¿Puede repetirse la neurosonografía a lo largo del embarazo?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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