DICCIONARIO MÉDICO
Neurofibrilla
La neurofibrilla es una estructura filamentosa del citoplasma neuronal, visible al microscopio óptico mediante tinción con sales de plata. Recorre el cuerpo celular y se prolonga hacia el axón y las dendritas, y bajo el microscopio electrónico corresponde a haces de neurofilamentos y microtúbulos agrupados. El nombre es transparente: neuro-, del griego νεῦρον (nervio), y fibrilla, diminutivo del latín fibra formado con el sufijo -illa, documentado en español desde 1738. Fibrilla significa, literalmente, fibra pequeña, y así se llamó en fisiología, desde el siglo XVII, a cualquier hebra fina visible en un tejido animal o vegetal. Aplicado a la neurona, el término designa las hebras que atraviesan el neuroplasma en todas direcciones. Forma parte del citoesqueleto neuronal, junto con los neurotúbulos y los microfilamentos de actina, y su función principal es de sostén: mantiene la forma de la célula y facilita el transporte de sustancias entre el soma y los extremos del axón. La propiedad que hizo visibles a las neurofibrillas es la argirofilia, su afinidad por las sales de plata reducida. Con microscopía óptica se aprecian como hebras paralelas que recorren el pericarion; con microscopía electrónica, esa misma imagen se resuelve en haces de neurofilamentos de unos siete a diez nanómetros de diámetro, entremezclados con microtúbulos. La estructura observada al microscopio óptico no es, por tanto, un elemento único, sino el resultado de agrupar varios componentes del citoesqueleto que a esa resolución no pueden distinguirse por separado. La visualización de las neurofibrillas está ligada al desarrollo de las técnicas de impregnación argéntica que Santiago Ramón y Cajal perfeccionó a finales del siglo XIX. Cajal las describió en distintos tipos celulares, desde neuronas embrionarias hasta ganglios sensitivos del ser humano, y observó que el armazón neurofibrilar presentaba variantes según el tipo de célula: denso y compacto en las neuronas grandes de la médula y el bulbo, más laxo en las células pequeñas. Sus propios apuntes distinguían, dentro de una misma neurona, una red perinuclear compacta y otra cortical más difusa formada por los filamentos superficiales del axón y las dendritas. Esa misma técnica de tinción, en manos de otros investigadores, tuvo una segunda vida menos afortunada. El 3 de noviembre de 1906, Alois Alzheimer presentó en un congreso en Tubinga el caso de una paciente de cuyo tejido cerebral describió, con sus propias palabras, una o varias fibrillas caracterizadas por su grosor y por su peculiar impregnabilidad. Esas fibrillas engrosadas y anormalmente teñidas, publicadas en 1907, no eran neurofibrillas normales, sino los primeros ovillos neurofibrilares jamás descritos. El término más próximo, y el que con más frecuencia se confunde con este, es el neurofilamento. No son sinónimos exactos: la neurofibrilla es el nombre clásico, propio de la microscopía óptica, para la estructura observable con tinción de plata; el neurofilamento es el componente molecular concreto, un tipo de filamento intermedio compuesto por tres subunidades proteicas, que la microscopía electrónica identificó dentro de ese haz. Dicho de otro modo, varios neurofilamentos agrupados con microtúbulos son, a la resolución del microscopio óptico, una neurofibrilla. Conviene distinguirla también de la fibrilla en sentido genérico, que designa cualquier estructura filamentosa nanométrica del organismo, presente en tejidos tan distintos como el conjuntivo o el muscular, y de la miofibrilla, la subunidad contráctil propia de la fibra muscular. La neurofibrilla ocupa, dentro de esa familia de términos, el lugar reservado específicamente al citoplasma neuronal. Por último, no debe equipararse a los ovillos neurofibrilares. Estos son agregados patológicos formados por la proteína tau hiperfosforilada, insolubles y dispuestos en filamentos helicoidales apareados; representan una alteración del citoesqueleto, no una neurofibrilla normal. La coincidencia terminológica, y el hecho de que ambos se visualicen con técnicas de tinción argéntica emparentadas, explica la confusión, pero se trata de estructuras distintas: una fisiológica, la otra propia de un proceso neurodegenerativo. De neuro- (nervio, del griego) y fibrilla, diminutivo del latín fibra. El término aparece documentado en español desde 1738 para referirse, en general, a cualquier fibra de pequeño tamaño visible en un tejido. No exactamente. La neurofibrilla es la estructura visible con microscopía óptica; el neurofilamento es el componente molecular que, agrupado en haces junto con microtúbulos, la constituye a nivel ultraestructural. Santiago Ramón y Cajal las estudió en profundidad a finales del siglo XIX y principios del XX, aplicando y perfeccionando técnicas de tinción con sales de plata. Sus descripciones abarcaron desde neuronas embrionarias hasta ganglios del sistema nervioso periférico humano, y documentaron cómo la disposición de estas fibrillas variaba según el tipo celular estudiado. Solo terminológica y técnica, no funcional. Los ovillos neurofibrilares descritos por Alois Alzheimer en 1906 se observan con una tinción de plata emparentada con la que hizo visibles las neurofibrillas normales, pero son agregados patológicos de proteína tau, no el citoesqueleto sano de la neurona.Qué es la neurofibrilla
Cómo se observa y de qué está compuesta
Contexto histórico
Diferenciación con estructuras relacionadas
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra neurofibrilla?
¿Es lo mismo que un neurofilamento?
¿Quién describió por primera vez las neurofibrillas?
¿Tienen relación con el Alzheimer?
Referencias
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