DICCIONARIO MÉDICO
Nefrotoxicidad
La nefrotoxicidad es el daño renal, funcional o estructural, producido por la exposición a fármacos, medios de contraste u otras sustancias con capacidad de lesionar el riñón. Puede afectar al glomérulo, al túbulo, al intersticio o a los vasos renales, con una gravedad que va desde una alteración analítica leve y reversible hasta una insuficiencia renal establecida. El término une nephrós, riñón en griego, con tóxico, palabra que recorrió un camino curioso antes de llegar a la medicina. Toxikón significaba originalmente lo relativo al arco; fue Aristóteles, en el siglo IV a.C., quien lo empleó por primera vez para designar el veneno con que los arqueros untaban sus flechas. De ahí pasó al latín toxicum y, mucho después, al vocabulario farmacológico moderno. En sentido estricto, la nefrotoxicidad designa cualquier lesión renal causada directa o indirectamente por un agente externo, con independencia de que el efecto se manifieste en horas o se instaure a lo largo de años de exposición continuada. Recibe una proporción muy elevada del gasto cardíaco y concentra en el túbulo sustancias que circulan diluidas en la sangre, dos rasgos que lo convierten en diana preferente de numerosos tóxicos. A esto se suma su papel como vía principal de metabolismo y eliminación de fármacos, lo que multiplica la exposición local de sus estructuras frente a la de otros órganos. No existe un único mecanismo de nefrotoxicidad. Se reconocen, entre otros, la alteración de la hemodinámica intraglomerular, la toxicidad directa sobre las células del túbulo proximal, la inducción de una respuesta inflamatoria o inmunitaria en el intersticio, la formación de cristales que obstruyen la luz tubular, la rabdomiólisis con liberación de mioglobina y, con menor frecuencia, la microangiopatía trombótica. Estos mecanismos desembocan, en la práctica, en tres cuadros histológicos principales: la necrosis tubular aguda, la nefritis intersticial aguda y la nefritis intersticial crónica. Cuando la necrosis tubular tiene origen tóxico, los aminoglucósidos y los contrastes yodados figuran entre los agentes más implicados. En la nefritis intersticial aguda, en cambio, los fármacos son responsables de más del 75% de los casos, principalmente antibióticos y antiinflamatorios no esteroideos. Siguiendo el modelo propuesto por Mehta y colaboradores, adaptado de los criterios KDIGO para la lesión renal aguda, la nefrotoxicidad relacionada con fármacos se clasifica en aguda, cuando la disfunción se instaura entre uno y siete días tras la exposición; subaguda, entre ocho y noventa días; y crónica, si persiste más allá de los noventa días y da lugar a enfermedad renal crónica establecida. Los grupos de agentes más frecuentemente implicados incluyen los antibióticos aminoglucósidos, los antiinflamatorios no esteroideos, los contrastes yodados, ciertos inmunosupresores y algunos fármacos citostáticos. No es una lista cerrada, ya que casi cualquier sustancia eliminada por vía renal puede, en determinadas condiciones, resultar nefrotóxica. La nefrotoxicidad no equivale a lesión renal en sentido amplio: esta última categoría incluye también causas prerrenales, como la hipoperfusión, y postrenales, como la obstrucción urinaria, mientras que la nefrotoxicidad describe específicamente el daño de origen tóxico. Tampoco es sinónimo de nefropatía, término que designa la enfermedad renal ya establecida, con independencia de su causa; la nefrotoxicidad es, en ese sentido, un mecanismo etiológico posible entre otros muchos. No. La nefropatía es la enfermedad renal ya instaurada, cualquiera que sea su origen. La nefrotoxicidad describe, en cambio, un mecanismo causal concreto: el daño provocado por un agente tóxico. Las cifras varían según el estudio, pero se estima que afecta entre el 14% y el 26% de los pacientes adultos hospitalizados, con series que llegan hasta el 66% en poblaciones de mayor riesgo. Los pacientes de edad avanzada, con enfermedades múltiples y polimedicados, concentran la mayor parte de los casos. No siempre. En muchos casos la función renal se recupera al retirar el agente causante, sobre todo si la lesión predominante es hemodinámica. Cuando el daño estructural es profundo, en cambio, puede dejar secuelas permanentes. Los antibióticos aminoglucósidos, los antiinflamatorios no esteroideos, los contrastes yodados y algunos fármacos inmunosupresores y citostáticos encabezan las listas de agentes nefrotóxicos más frecuentes en la práctica clínica. Del griego toxikón, relacionado con tóxon, arco. El significado de veneno se añadió después, cuando el término pasó a designar la sustancia con la que se impregnaban las puntas de flecha.Qué es la nefrotoxicidad
Por qué el riñón es un órgano especialmente expuesto
Mecanismos de lesión
Clasificación según el tiempo de evolución
Diferenciación con conceptos próximos
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo nefrotoxicidad que nefropatía?
¿Con qué frecuencia aparece daño renal por fármacos?
¿Siempre es reversible?
¿Qué grupos de fármacos son los más implicados?
¿De dónde procede la palabra tóxico?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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