DICCIONARIO MÉDICO
Necrólisis
La necrólisis es el proceso de disgregación y disolución del tejido que ya ha muerto por necrosis. No designa la muerte celular en sí, sino la fase posterior: la desintegración física del material necrótico, con frecuencia acompañada de infiltración de leucocitos y retirada de los restos celulares por los macrófagos. En la práctica clínica, el término aparece casi siempre unido a un tejido concreto, la epidermis, dentro de cuadros dermatológicos graves como la necrólisis epidérmica tóxica. El nombre combina dos raíces griegas: necro, de nekrós (νεκρός), "cadáver" o "muerto", y el sufijo -lisis, de lýsis (λύσις). Este segundo elemento tiene un recorrido curioso. La Real Academia Española recoge lisis como sustantivo independiente con un significado clásico, la resolución lenta y favorable de una enfermedad, opuesta a la crisis brusca. Pero como elemento compositivo, -lisis cambia de sentido y pasa a significar disolución o descomposición, el que aparece en hidrólisis, hemólisis o electrólisis. Necrólisis se construye sobre esta segunda acepción: la disolución de lo que ya está muerto. A diferencia de necrosis o de lisis, necrólisis no figura como entrada propia en el Diccionario de la lengua española. Es una voz de circulación estrictamente técnica, acuñada dentro del vocabulario de la anatomía patológica y adoptada después por la dermatología para nombrar un grupo concreto de reacciones cutáneas graves. La necrosis es la muerte celular provocada por una agresión que la célula no puede reparar, falta de riego, infección, toxinas o traumatismo. Es un suceso puntual, el momento en que la célula pierde de forma irreversible su integridad. La necrólisis empieza después. Designa lo que ocurre con ese material ya inviable: su fragmentación, su disolución progresiva y, en determinadas condiciones, la limpieza del tejido por células inflamatorias que retiran los detritos. Conviene no confundirla tampoco con la autólisis, la autodigestión de una célula por sus propias enzimas, típica de los tejidos tras la muerte del organismo, ni con la apoptosis, un programa de muerte celular ordenado y fisiológico que no genera inflamación. Las tres son formas distintas de perder tejido. Solo la necrólisis describe específicamente el desmoronamiento físico de lo ya necrosado. Aunque el sufijo -lisis podría aplicarse en teoría a la disolución de cualquier tejido necrótico, el uso clínico ha terminado por reservar la palabra casi en exclusiva para la piel. Dentro de la dermatología, la necrólisis epidérmica describe la pérdida masiva de la capa epidérmica por muerte y desprendimiento de los queratinocitos, casi siempre como reacción idiosincrásica a un medicamento. La entidad se clasifica según la extensión de piel desprendida. Cuando afecta a menos del 10 % de la superficie corporal se habla de síndrome de Stevens-Johnson. Por encima del 30 % se considera necrólisis epidérmica tóxica. Entre ambos porcentajes existe una categoría intermedia, el solapamiento Stevens-Johnson/necrólisis epidérmica tóxica. No son enfermedades distintas, sino grados de un mismo proceso. El dermatólogo escocés Alan Lyell describió el cuadro en 1956 en la revista British Journal of Dermatology, a partir de cuatro pacientes cuya piel se desprendía como si hubiera sufrido una escaldadura. De ahí nació la denominación coloquial de síndrome de Lyell, todavía usada, aunque la nomenclatura actual prefiere el nombre descriptivo de necrólisis epidérmica tóxica. La clasificación por porcentaje de superficie afectada que hoy se emplea llegaría casi cuarenta años después, en 1993, de la mano de Bastuji-Garin y su equipo. Procede del griego nekrós, cadáver, y del sufijo -lisis, con el sentido de disolución que este adquiere en los compuestos científicos. Literalmente, disolución de lo muerto. No. La necrosis es la muerte de la célula. La necrólisis es la desintegración posterior de ese tejido ya muerto. Son fases sucesivas, no sinónimos. La Real Academia Española no la recoge como entrada independiente. Sí registra, en cambio, lisis y el sufijo -lisis por separado, lo que explica el significado del compuesto aunque la palabra carezca de entrada propia en el diccionario general. Porque su aplicación clínica más relevante, la necrólisis epidérmica tóxica, es una urgencia dermatológica grave y relativamente bien caracterizada desde 1956. El uso médico del término ha terminado ligado casi por completo a ese contexto, si bien el sufijo, en sentido estricto, no limita la palabra a un solo tejido. Aparece todavía en la bibliografía y en la práctica clínica como sinónimo histórico, aunque las guías actuales prefieren el término descriptivo. Lyell mismo llegaría a cuestionar en 1990, en un artículo publicado más de tres décadas después de su descripción original, el propio nombre que él había contribuido a popularizar.Qué es la necrólisis
Mecanismo: en qué se diferencia de la necrosis
Clasificación: el espectro de la necrólisis epidérmica
Origen del término: el síndrome de Lyell
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede la palabra necrólisis?
¿Es necrólisis lo mismo que necrosis?
¿Recoge la Real Academia Española el término necrólisis?
¿Por qué se asocia tanto la necrólisis a la piel?
¿Sigue usándose el nombre síndrome de Lyell?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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