DICCIONARIO MÉDICO
Nacimiento a término
El nacimiento a término es el que se produce entre las semanas 37 y 41 más 6 días de gestación, el tramo en el que terminan de madurar los órganos con mayor peso en la adaptación del recién nacido a la vida fuera del útero. Desde 2013 este intervalo, de más de cinco semanas de duración, ya no se trata como un bloque uniforme: se subdivide en término precoz, término completo y término tardío, cada uno con un perfil de riesgo neonatal distinto. Término procede del latín terminus, que designaba un mojón, un hito o un límite fronterizo, y daba nombre además a una divinidad romana, Término, protectora de los linderos de los campos y festejada cada 23 de febrero en las Terminalia. Aplicado al embarazo, a término significa literalmente haber alcanzado el plazo fijado: el punto en el que la gestación entra en la ventana temporal que se considera compatible con un nacimiento seguro sin necesidad de cuidados especiales. La definición vigente, adoptada en 2013 por el American College of Obstetricians and Gynecologists y la Society for Maternal-Fetal Medicine, fija ese margen entre las 37 semanas y 0 días y las 41 semanas y 6 días de gestación, contadas desde el primer día de la última menstruación. A partir de las 42 semanas completas el nacimiento deja de considerarse a término y pasa a clasificarse como nacimiento postérmino. Entre la semana 37 y la 39 se completan tres procesos especialmente sensibles al momento del parto. El pulmón fetal termina de producir surfactante, la sustancia que evita que los alvéolos colapsen con cada respiración. El hígado gana capacidad para conjugar bilirrubina, lo que reduce el riesgo de ictericia significativa. Y el sistema nervioso central avanza en su mielinización, un proceso que continúa después del nacimiento pero que en estas semanas alcanza un punto crítico para la regulación de la temperatura y la coordinación de la succión. Ningún órgano termina de madurar en un instante preciso. Por eso un bebé nacido en la semana 37 no es, desde el punto de vista fisiológico, equivalente a uno nacido en la semana 39, aunque ambos se consideren nacidos a término. La clasificación actual divide el rango de 37 a 42 semanas en cuatro tramos. Término precoz: de 37 semanas y 0 días a 38 semanas y 6 días. Término completo: de 39 semanas y 0 días a 40 semanas y 6 días. Término tardío: de 41 semanas y 0 días a 41 semanas y 6 días. Postérmino: desde las 42 semanas y 0 días en adelante, categoría que corresponde ya a una entrada distinta del diccionario. Esta subdivisión nació de observar que el riesgo de complicaciones respiratorias, dificultades de alimentación y problemas de regulación térmica no se distribuye de forma pareja a lo largo de esas cinco semanas: es mayor en los extremos del intervalo que en su centro. Hasta 2013, cualquier parto entre la semana 37 y la 42 recibía la misma etiqueta de a término, sin más matices. El National Institute of Child Health and Human Development, junto con ACOG y SMFM, impulsó ese año una revisión de la nomenclatura tras constatar que los recién nacidos de 37 y 38 semanas presentaban con más frecuencia dificultad respiratoria, problemas de alimentación e ingresos en cuidados intensivos neonatales que los nacidos entre las semanas 39 y 40. El grupo de trabajo, liderado por Catherine Spong, publicó sus recomendaciones en JAMA ese mismo año. La nueva terminología buscaba, sobre todo, desalentar las finalizaciones electivas del embarazo (inducciones o cesáreas programadas sin indicación médica) antes de la semana 39, una práctica que en aquel momento era relativamente frecuente en varios países. El límite inferior del nacimiento a término, las 37 semanas completas, es también el límite que separa esta categoría del nacimiento pretérmino, definido por debajo de ese punto. El límite superior, las 41 semanas y 6 días, marca la frontera con el nacimiento postérmino. La edad gestacional calculada con precisión es, en los tres casos, el criterio que determina en qué categoría se sitúa un nacimiento concreto. Su raíz está en el latín terminus (límite, mojón). En obstetricia se usa en el mismo sentido que en otros ámbitos jurídicos o administrativos: haber llegado al plazo establecido, ni antes ni mucho después. No. Aunque ambos se clasifiquen como nacimientos a término, los datos recogidos por el NICHD muestran una mayor frecuencia de problemas respiratorios, de alimentación y de regulación de la temperatura en los nacidos en la semana 37 frente a los nacidos en la 39 o la 40. En 2013, cuando ACOG y la Society for Maternal-Fetal Medicine adoptaron las recomendaciones del grupo de trabajo dirigido por Catherine Spong y publicadas en JAMA. Sustituyeron a una definición que llevaba décadas vigente sin apenas cambios. Seis días. El término tardío llega hasta las 41 semanas y 6 días; el postérmino empieza en cuanto se completan las 42 semanas. La frontera es estrictamente cronológica, no depende del aspecto ni del peso del recién nacido.Qué es el nacimiento a término
Qué madura en estas semanas
Las cuatro categorías desde 2013
Por qué cambió la definición
Diferenciación con pretérmino y postérmino
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene exactamente la expresión "a término"?
¿Nacer en la semana 37 es tan seguro como nacer en la semana 39?
¿Cuándo se estableció la clasificación en cuatro categorías?
¿Qué diferencia hay entre término tardío y postérmino?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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