DICCIONARIO MÉDICO
Moraxella bovis
Moraxella bovis es, de las especies del género Moraxella, la que mayor repercusión sanitaria tiene fuera del ámbito de la medicina humana. Vive en los ojos del ganado bovino, donde en determinadas condiciones provoca una queratoconjuntivitis contagiosa conocida popularmente como ojo rosado. No es un patógeno humano: su historia pertenece casi por completo a la veterinaria y, de forma más inesperada, también a la biotecnología molecular. Moraxella bovis Bacteria del ojo rosado bovino Tipo: bacteria Morfología: bacilo corto gramnegativo dispuesto en parejas, aerobio, oxidasa positivo, licua la gelatina Transmisión: contacto directo y vectorial, por moscas que se alimentan de secreciones oculares Reservorio: animal (ganado bovino) Patogenicidad: primario en el ganado bovino; oportunista y muy raro en el ser humano Enfermedades: queratoconjuntivitis infecciosa bovina (ojo rosado) Es una bacteria gramnegativa asociada de forma casi exclusiva a la córnea y la conjuntiva del ganado vacuno. El nombre de la especie procede del latín bos, cuyo genitivo es bovis, buey o vaca; bovis significa, sencillamente, del ganado bovino. La primera asociación documentada entre esta bacteria y la enfermedad ocular del ganado data de 1915, en Bengala, aunque el organismo no recibió descripción formal hasta 1937, cuando el equipo de Paul Hauduroy lo clasificó como Haemophilus bovis. Once años después, en 1948, el bacteriólogo Everitt Murray lo trasladó al género recién creado Moraxella, donde ha permanecido desde entonces. Se presenta como un bacilo corto gramnegativo, con frecuencia dispuesto en parejas, aerobio estricto y oxidasa positivo. Un rasgo bioquímico la distingue de su pariente más próximo desde el punto de vista clínico: licua la gelatina de los medios de cultivo, justo lo contrario de lo que ocurre con Moraxella nonliquefaciens, cuyo propio nombre describe esa incapacidad. Su capacidad de producir enfermedad depende de varios factores. Las cepas más virulentas expresan en su superficie unos filamentos llamados pili, que le permiten adherirse con firmeza al epitelio corneal previamente dañado. Una vez fijada, la bacteria secreta una citotoxina con actividad hemolítica, capaz de destruir tanto las células de la córnea como los glóbulos blancos que acuden a defenderla, junto con una toxina de acción dermonecrótica que agrava la lesión local. La queratoconjuntivitis infecciosa bovina, la enfermedad del ojo rosado, es la infección ocular contagiosa más frecuente del ganado vacuno en todo el mundo. Se inicia con enrojecimiento y lagrimeo, avanza hacia una opacidad blanquecina de la córnea y, en los casos más graves y sin resolución espontánea, puede acabar en úlcera corneal. Afecta con especial intensidad a las razas de cara despigmentada, como la Hereford o la Holstein, más expuestas a la irradiación solar sobre el ojo que las razas de piel oscura alrededor de los párpados. La transmisión combina el contacto directo entre animales con un vector muy concreto: la mosca de la cara, Musca autumnalis, que al alimentarse de las secreciones oculares de un animal infectado traslada la bacteria al siguiente. Por eso la enfermedad muestra un patrón estacional marcado, con mayor incidencia en verano, cuando la población de moscas alcanza su máximo. Los animales portadores asintomáticos, capaces de albergar la bacteria sin manifestar síntomas, actúan como reservorio silencioso que perpetúa la infección dentro del rebaño de una temporada a otra. En el ser humano la infección es rarísima y, cuando se ha descrito, corresponde siempre a casos oportunistas sin relación con la exposición directa al ganado en circunstancias habituales. La bacteria tiene, además, una segunda vida completamente ajena a la clínica: de ella se purificó la enzima de restricción MboI, una herramienta molecular de uso extendido en los laboratorios de biología molecular para cortar el ADN en puntos específicos. Por su asociación con el ganado bovino, del que toma el nombre latino bovis. Se describió por primera vez en 1937 como Haemophilus bovis, y no pasó al género Moraxella hasta 1948, cuando Everitt Murray reorganizó su clasificación. Es extraordinariamente infrecuente. La bacteria está adaptada al ojo del ganado vacuno, y las escasas infecciones humanas descritas en la literatura corresponden a casos oportunistas aislados, no a un contagio habitual por contacto con animales. Sobre todo a través de la mosca de la cara, que se alimenta de las secreciones oculares de los animales infectados y actúa como vehículo de la bacteria entre ellos. También se transmite por contacto directo, lo que explica los brotes que afectan a buena parte de un rebaño en pocas semanas. De ella procede MboI, una enzima de restricción que corta el ADN en secuencias concretas y que se emplea de forma habitual en laboratorios de genética. Su origen bacteriano da nombre a la enzima, siguiendo la costumbre de bautizar estas herramientas con las siglas del organismo del que se aíslan. Para completar el contexto de esta especie, puede consultar:Qué es Moraxella bovis
Morfología y mecanismo de virulencia
Cómo se transmite y qué enfermedad produce
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama Moraxella bovis?
¿Puede una persona contagiarse de ojo rosado bovino?
¿Cómo pasa la infección de un animal a otro?
¿Qué tiene que ver esta bacteria con la biología molecular?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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