DICCIONARIO MÉDICO
Miopía axial
La miopía axial es la forma de miopía originada por un alargamiento del eje anteroposterior del globo ocular. Al ser el ojo más largo de lo que corresponde a su potencia óptica, la imagen de los objetos lejanos se enfoca por delante de la retina en vez de sobre ella. Es, con diferencia, el mecanismo más frecuente de la miopía humana. El calificativo "axial" remite al eje óptico del ojo, la línea imaginaria que une el centro de la córnea con el centro de la retina. Cuando ese eje mide más de lo habitual (por encima de unos 24 milímetros en el adulto), la córnea y el cristalino siguen enfocando la luz a la distancia que les corresponde por su curvatura, pero esa distancia queda corta respecto a la que ahora separa la parte frontal del ojo de la retina. El resultado es idéntico al de cualquier miopía: el punto focal cae por delante del tejido sensible a la luz. Conviene distinguirla de la miopía de índice, en la que el ojo tiene una longitud normal y es el poder de refracción del cristalino el que se altera. Ambas comparten el efecto final sobre la visión, pero su origen estructural es distinto, y también lo es su curso habitual: la miopía axial se instaura sobre todo durante el crecimiento, mientras que la miopía de índice suele asociarse a cambios más tardíos del cristalino. El globo ocular no crece de manera uniforme en todas direcciones cuando se alarga por miopía. El estiramiento se concentra en las regiones ecuatorial y retroecuatorial, la zona media y posterior del ojo, más que en el polo anterior. Esa distribución no es un detalle menor: al estirarse preferentemente por detrás, arrastra consigo a la retina, la coroides y la esclerótica, que deben adaptarse a una superficie mayor sin perder su función. La retina se adelgaza en cierto grado a medida que aumenta la longitud axial, un cambio que se hace más evidente cuanto mayor es el alargamiento. También se desplaza la apertura de la membrana de Bruch, la estructura que rodea la entrada del nervio óptico, lo que explica algunas de las alteraciones que se observan en el fondo de ojo de las personas con miopías más marcadas. Estos cambios son graduales y proporcionales al grado de elongación; no aparecen de golpe. La mayoría de las miopías que aparecen en la infancia y la adolescencia siguen este patrón. El ojo, como el resto del cuerpo, atraviesa una fase de crecimiento activo, y en ese proceso el globo ocular puede alargarse más de lo que le correspondería para mantener el enfoque ajustado a su potencia refractiva. Cuando ese crecimiento se prolonga año tras año en lugar de detenerse, la miopía axial resultante entra en el terreno de la miopía progresiva, y si la longitud final supera ampliamente lo habitual, en el de la miopía magna. Con un biómetro óptico, un instrumento que proyecta haces de luz de alta coherencia a través de las estructuras del ojo y calcula la distancia entre ellas. Es una prueba indolora y muy utilizada tanto en el seguimiento de la miopía como en la planificación de cirugías oculares. No necesariamente. Lo determinante es la relación entre la longitud del ojo y su potencia refractiva total. Un ojo algo más largo puede seguir siendo emétrope si la córnea y el cristalino tienen menos potencia de la habitual, del mismo modo que un ojo de longitud normal puede ser miope si esa potencia es excesiva. Como referencia orientativa, un eje anteroposterior superior a 24 o 24,5 milímetros suele acompañarse de cierto grado de miopía, y valores por encima de 26 milímetros se asocian ya a formas elevadas del defecto.Qué es la miopía axial
Cómo se produce el alargamiento del ojo
Por qué es el mecanismo más habitual
Preguntas frecuentes
¿Cómo se mide la longitud axial del ojo?
¿Todo alargamiento del ojo produce miopía?
¿A partir de qué longitud se considera alargado un ojo adulto?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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