DICCIONARIO MÉDICO
Metahemoglobinemia
La metahemoglobinemia es el trastorno sanguíneo caracterizado por una concentración de metahemoglobina superior a la que el organismo mantiene de forma habitual. Puede tener origen congénito, por un defecto enzimático o de la propia molécula de hemoglobina, o adquirido, tras la exposición a determinadas sustancias oxidantes. En ambos casos, el resultado es una sangre con menor capacidad para liberar oxígeno a los tejidos. El sufijo -emia, del griego haîma (sangre), designa de forma genérica una condición referida a la sangre; se combina aquí con metahemoglobina para nombrar, no la molécula, sino su acumulación por encima del margen fisiológico. Se trata, por tanto, de una entidad nosológica distinta de la molécula que le da nombre: mientras la metahemoglobina es un componente normal y minoritario de la sangre de cualquier persona, la metahemoglobinemia es la situación patológica en la que ese componente se desborda. Clínicamente se clasifica según su origen, que condiciona tanto su forma de presentación como su pronóstico a largo plazo. Esta distinción entre lo congénito y lo adquirido es, de hecho, el eje que organiza casi toda la literatura médica sobre el trastorno. Existen dos mecanismos hereditarios bien caracterizados. El primero es el déficit de la enzima citocromo b5 reductasa, de herencia autosómica recesiva, que se divide a su vez en dos tipos: el tipo I, limitado a los glóbulos rojos y de curso más leve, y el tipo II, que afecta a la enzima en todos los tejidos del organismo y compromete además el desarrollo neurológico. El segundo mecanismo es la llamada enfermedad de la hemoglobina M, un grupo de variantes estructurales de la globina, de herencia autosómica dominante, en las que una mutación cercana al hierro del hemo predispone directamente a su oxidación. Se han descrito varias de estas variantes de hemoglobina M, cada una bautizada con el nombre de la ciudad donde se identificó por primera vez: Boston, Iwate, Saskatoon o la menos conocida Hyde Park, entre otras. Basta con que uno solo de los progenitores transmita el gen alterado para que el hijo desarrolle la enfermedad, a diferencia del déficit de citocromo b5 reductasa, que exige la variante genética de ambos padres. Es, con diferencia, la más frecuente de las dos. Aparece cuando una sustancia exógena oxida el hierro hemo a un ritmo que supera la capacidad reductora del sistema enzimático de la persona, incluso si ese sistema funciona con normalidad. Entre los agentes implicados figuran algunos anestésicos tópicos, ciertos colorantes industriales derivados de la anilina y fármacos como la dapsona. También se relaciona con la exposición a nitritos y nitratos, presentes en algunos conservantes alimentarios y en el agua de pozo contaminada. Los lactantes son especialmente sensibles a esta forma adquirida. Su sistema enzimático de reducción todavía es inmaduro en los primeros meses de vida, lo que reduce el margen de seguridad frente a una exposición que un adulto toleraría sin dificultad. No. La metahemoglobina es una molécula presente de forma normal en toda persona, en proporción mínima. La metahemoglobinemia es el trastorno que aparece cuando esa proporción se dispara por encima de lo habitual, ya sea por causa hereditaria o por exposición externa. En absoluto. El tipo I del déficit de citocromo b5 reductasa, limitado a los eritrocitos, suele cursar con escasa repercusión más allá de una coloración azulada de la piel. El tipo II, en cambio, compromete la enzima en todo el organismo y se asocia a alteraciones del desarrollo neurológico, con un pronóstico considerablemente distinto. Porque los sistemas enzimáticos que reducen la metahemoglobina, en particular la citocromo b5 reductasa, alcanzan su actividad plena varios meses después del nacimiento. Hasta entonces, el margen frente a una exposición oxidante es menor que en la edad adulta. Depende de la forma. El déficit de citocromo b5 reductasa exige que ambos progenitores porten la variante genética, aunque ellos mismos no padezcan la enfermedad. La enfermedad de la hemoglobina M, en cambio, se transmite con que uno solo de los padres la porte, ya que su patrón de herencia es dominante. Si desea ampliar información sobre este trastorno y sus causas, puede consultar:Qué es la metahemoglobinemia
Formas congénitas
Forma adquirida
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo la metahemoglobinemia que la metahemoglobina?
¿Todas las formas congénitas tienen la misma gravedad?
¿Por qué los recién nacidos son más vulnerables?
¿Se hereda siempre de los dos padres?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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