DICCIONARIO MÉDICO
Dapsona
La dapsona (diamino-difenil sulfona) es un antibacteriano del grupo de las sulfonas con propiedades antiinflamatorias adicionales. Se incorporó al arsenal terapéutico de la lepra en 1949 y sigue siendo un pilar del esquema multifarmacológico recomendado por la OMS para esa enfermedad. Su código ATC es J04BA02. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). La molécula se sintetizó por primera vez en 1908, pero hubo que esperar cuatro décadas para que se reconociera su utilidad clínica. A finales de la década de 1940, Guy Henry Faget, del National Hansen's Disease Center de Carville (Luisiana), demostró que la dapsona podía detener la progresión de la lepra en pacientes internados. Fue un punto de inflexión: hasta entonces, la enfermedad de Hansen carecía de un tratamiento eficaz y los enfermos permanecían aislados de forma indefinida. Estructuralmente, la dapsona es la sulfona más sencilla del grupo. Comparte parentesco químico con las sulfonamidas, aunque su espectro y sus propiedades antiinflamatorias la distinguen de estas. La absorción oral es buena, con una biodisponibilidad cercana al 85 % y una semivida de eliminación prolongada (entre 20 y 30 horas), lo que permite la administración en toma única diaria. Como antimicrobiano, la dapsona actúa de forma bacteriostática inhibiendo la enzima dihidropteroato sintetasa, lo que bloquea la síntesis de ácido fólico bacteriano. Su diana principal es Mycobacterium leprae, pero también muestra actividad frente a Pneumocystis jirovecii y Toxoplasma gondii. La vertiente antiinflamatoria tiene un mecanismo distinto y, en parte, todavía mal comprendido. Lo que se sabe es que la dapsona inhibe la mieloperoxidasa de los neutrófilos y altera su quimiotaxis, reduciendo la acumulación de estas células en los tejidos inflamados. Ese efecto explica su eficacia en enfermedades donde el infiltrado neutrofílico es el motor del daño, como la dermatitis herpetiforme de Duhring. En esta enfermedad ampollosa, asociada a la sensibilidad al gluten, la respuesta a la dapsona es a menudo espectacular: el prurito y las lesiones pueden remitir en cuestión de días. Más allá de esas dos indicaciones clásicas, la dermatología ha ido identificando a lo largo de las décadas un número creciente de dermatosis en las que la dapsona resulta útil, entre ellas el eritema elevatum diutinum, la dermatosis ampollosa por IgA lineal o la pustulosis subcórnea. El denominador común suele ser un componente neutrofílico o eosinofílico relevante en la histopatología. Es una contracción del nombre químico: di-amino-fenil sulfona (DDS). La abreviatura se simplificó a dapsona para la denominación común internacional. Sí. La OMS recomienda desde 1981 un esquema multifarmacológico que combina la dapsona con rifampicina y clofazimina. La razón de usar tres fármacos es evitar las resistencias que aparecían cuando la dapsona se administraba sola, un problema que se hizo patente en las décadas de 1960 y 1970. Depende del contexto clínico, pero se aconseja determinar los niveles de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa (G6PD), ya que los pacientes con déficit de esta enzima tienen un riesgo mayor de hemólisis al recibir dapsona. La ficha técnica de la AEMPS detalla las precauciones específicas. Puede consultar también:Qué es la dapsona
Doble mecanismo: antibacteriano y antiinflamatorio
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre dapsona?
¿Se sigue usando en la lepra?
¿Requiere alguna analítica especial antes de iniciarla?
Referencias
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