DICCIONARIO MÉDICO

Marcha taloneante

La marcha taloneante, también llamada marcha taconeante, es el patrón de la locomoción en el que el paciente lanza la pierna hacia delante con brusquedad y deja caer el talón contra el suelo con un golpe audible. Se acompaña de una base de apoyo ancha y de la costumbre de mirar los pies al caminar. Es la forma de andar propia de la pérdida de sensibilidad profunda, la que informa al cerebro de la posición de las piernas.

Qué es la marcha taloneante

La marcha taloneante es la manifestación al caminar de la ataxia sensitiva, un trastorno de la coordinación que no nace de la debilidad ni de la falta de fuerza, sino de la ausencia de información. Para andar sin mirar el suelo, el sistema nervioso necesita saber en todo momento en qué posición están las articulaciones y cuánto peso soporta cada pie. Esa información, la propiocepción, viaja por los cordones posteriores de la médula espinal. Cuando esa vía se lesiona, el cerebro pierde el sentido de la posición de los miembros y el paciente camina a ciegas de sus propias piernas: las adelanta con un impulso excesivo, levanta el pie más de lo necesario y lo deja caer sin control, de modo que el talón impacta primero y con fuerza. De ese golpe repetido procede el nombre.

Para suplir la falta de señales internas, el paciente recurre a la vista. Por eso mira continuamente el suelo y sus pies, y por eso la marcha empeora de forma llamativa en la oscuridad o al cerrar los ojos, cuando desaparece el único recurso que le quedaba para orientarse. Este empeoramiento con los ojos cerrados es la base del signo de Romberg, característico de este tipo de ataxia y ausente cuando el origen del desequilibrio está en el cerebelo.

La ataxia y el golpe del talón

La palabra que da sentido a este cuadro es ataxia, del griego ἀταξία, formada por el prefijo privativo ἀ- (a-, "sin") y τάξις (táxis, "orden"). Su traducción literal es "falta de orden", y describe con precisión lo que ocurre: los movimientos pierden la organización que les da la información sensorial, se vuelven bruscos, mal medidos y de longitud desigual. El término, que en griego significaba desorden en un sentido general, adquirió su significado neurológico actual en el siglo XIX, cuando el estudio del sistema nervioso permitió distinguir los distintos tipos de descoordinación.

Fue el neurólogo francés Guillaume Duchenne quien, en 1858, describió el cuadro con el nombre de ataxia locomotriz progresiva, al observar pacientes que conservaban intacta la fuerza muscular pero habían perdido la capacidad de coordinar la marcha. Años antes, en 1851, Moritz Romberg había recogido el mismo tipo de inestabilidad, ligada entonces a la tabes dorsal. El término tabes procede del latín y alude a la consunción o decaimiento, en referencia a la degeneración lenta de los cordones medulares. La tabes dorsal, una forma tardía de la sífilis, fue durante décadas la causa más conocida de este andar, hoy rara gracias a los antibióticos.

Qué la separa de otras marchas inestables

No toda marcha vacilante es taloneante. La clave está en el origen del desequilibrio. Si el problema es sensitivo, por lesión de los cordones posteriores o de los nervios que conducen la propiocepción, el paciente se guía con la vista y se descompensa al cerrar los ojos. Si el desequilibrio nace del cerebelo, el titubeo persiste con los ojos abiertos y no depende de la mirada, porque lo que falla es la propia coordinación central y no la información que llega. El golpe del talón y la mirada fija en el suelo apuntan al primer grupo.

Entre las causas que hoy dañan esa vía sensitiva figuran las polineuropatías, el déficit de vitamina B12 con degeneración de la médula y la espondilosis cervical, además de la histórica tabes dorsal. La faceta que define a la entrada no es la enfermedad de fondo, sino el rasgo común: un pie que aterriza sin control porque el cuerpo ha dejado de sentir dónde está.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene el nombre?

Del golpe del talón contra el suelo. Al perder el sentido de la posición del pie, el paciente lo deja caer sin frenarlo y el talón impacta primero, con un ruido reconocible. De ahí marcha taloneante o taconeante.

¿Por qué empeora en la oscuridad?

Porque quien padece este trastorno sustituye con la vista la información que ya no recibe de sus piernas. Sin luz, o con los ojos cerrados, pierde esa referencia y la inestabilidad se dispara. Es el fundamento del signo de Romberg.

¿Es lo mismo que la marcha de la ataxia cerebelosa?

No. Ambas son inestables, pero la taloneante es sensitiva y mejora al mirar los pies, mientras que la cerebelosa no depende de la vista y persiste con los ojos abiertos. La distinción es uno de los datos más útiles de la exploración neurológica.

Referencias

  1. Asociación Española de Pediatría. Trastornos de la marcha.
  2. StatPearls. NCBI Bookshelf. Tabes Dorsalis.
  3. FisioOnline. Tipos de marchas patológicas.
  4. Real Academia Española. Ataxia. Diccionario de la lengua española.

Entradas relacionadas

  • Ataxia: falta de coordinación de los movimientos voluntarios, trastorno del que la marcha taloneante es una expresión.
  • Propiocepción: sentido de la posición del cuerpo cuya pérdida origina este patrón de marcha.
  • Tabes dorsal: degeneración de los cordones posteriores por sífilis tardía, causa clásica de la ataxia sensitiva.

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