DICCIONARIO MÉDICO
Marcha parkinsoniana
La marcha parkinsoniana es el patrón de deambulación propio del parkinsonismo. Combina pasos cortos y arrastrados, postura del tronco flexionada hacia delante, reducción o pérdida del braceo y giros lentos que se hacen en bloque. Deriva del déficit de dopamina en los ganglios basales, que gobiernan el movimiento automático. Es la manera de caminar que caracteriza a la enfermedad de Parkinson y a los cuadros emparentados con ella. No se trata de un rasgo único, sino de un conjunto reconocible: la persona avanza con zancadas cortas, apenas despega los pies del suelo, mantiene el cuerpo inclinado y ha perdido el balanceo natural de los brazos. Los giros, que una persona sana resuelve en un movimiento fluido, se descomponen en varios pasos pequeños, girando el cuerpo entero de una vez. La pérdida del braceo suele ser lo primero que se aprecia, a veces en un solo lado. Es un signo temprano y discreto, mucho antes de que la marcha resulte francamente torpe. El trastorno nace de la degeneración de las neuronas que fabrican dopamina en la sustancia negra, una estructura del mesencéfalo. La dopamina es el mensajero químico que permite a los ganglios basales afinar la amplitud, la velocidad y el automatismo de cada movimiento. Sin ella, el circuito que regula la marcha pierde precisión: los movimientos se vuelven lentos (bradicinesia), los músculos se agarrotan (rigidez) y el paso se empequeñece. Sobre esa base pueden injertarse dos fenómenos añadidos. Uno es la festinación, la aceleración involuntaria en la que las zancadas se acortan y se precipitan mientras el tronco cae hacia delante. El otro es la congelación de la marcha: un bloqueo repentino, sin aviso, en el que los pies parecen clavarse en el suelo justo al arrancar, al cruzar una puerta o al girar. La causa principal es la enfermedad de Parkinson idiopática. El mismo patrón acompaña al parkinsonismo secundario a ciertos fármacos, como algunos antipsicóticos, y a los llamados parkinsonismos atípicos: la atrofia multisistémica, la parálisis supranuclear progresiva o el parkinsonismo vascular, ligado a pequeños infartos en los ganglios basales. Distinguir unos de otros forma parte de la valoración neurológica. No exactamente. La festinante es uno de los rasgos que puede tener la marcha parkinsoniana, el de la aceleración del paso. La parkinsoniana es el patrón completo, que incluye además los pasos cortos, la rigidez, la postura encorvada y la pérdida del braceo. Suele ser la disminución del braceo, con frecuencia en un solo brazo. Es sutil y precede a las alteraciones más visibles de la marcha. Porque la falta de dopamina reduce la amplitud de los movimientos automáticos. Los ganglios basales dejan de regular con precisión la longitud de la zancada, y el paso se empequeñece junto con el resto de la gestualidad. Con frecuencia sí. Marcar líneas en el suelo o fijar la vista en referencias ayuda a alargar el paso y a superar los bloqueos, porque activa una vía de control del movimiento distinta de la que falla.Qué es la marcha parkinsoniana
El origen en los ganglios basales
En qué cuadros se observa
Preguntas frecuentes
Es lo mismo que la marcha festinante
Cuál es el primer signo en la forma de caminar
Por qué se camina con pasos tan cortos
Se puede caminar mejor con ayuda visual
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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