DICCIONARIO MÉDICO

Maniobra de Pringle

La maniobra de Pringle es la oclusión temporal del pedículo hepático, la estructura por la que la sangre entra al hígado, con el fin de reducir la hemorragia mientras se opera sobre el parénquima. Al pinzar de una sola vez la arteria hepática y la vena porta se corta el aporte de sangre que llega al órgano, y el cirujano puede trabajar en un campo mucho más limpio.

Qué es la maniobra de Pringle

Se trata de una técnica de control vascular que se aplica durante la cirugía del hígado. El pedículo hepático discurre por el borde libre del ligamento hepatoduodenal y reúne tres elementos: la arteria hepática, la vena porta y la vía biliar. Comprimir ese bloque interrumpe casi todo el flujo que ingresa al parénquima, de modo que las lesiones o los planos de sección dejan de sangrar de forma abundante.

El nombre honra a James Hogarth Pringle, cirujano escocés que en 1908 describió el procedimiento a partir de una serie de pacientes con traumatismo hepático grave. Comprobó que la compresión del pedículo frenaba la hemorragia, aunque ninguno de aquellos primeros enfermos sobrevivió a las lesiones asociadas. La técnica, sin embargo, quedó incorporada al repertorio quirúrgico y sigue vigente más de un siglo después.

Fundamento anatómico

El hígado recibe sangre por dos vías: la arteria hepática, que aporta sangre oxigenada, y la vena porta, que trae sangre cargada de nutrientes desde el tubo digestivo. Ambas viajan juntas, con el conducto biliar, dentro del ligamento hepatoduodenal. Detrás de ese ligamento se abre el hiato de Winslow, el orificio que comunica la trascavidad de los epiplones con la cavidad peritoneal general. Ese punto de acceso es el que permite rodear el pedículo con un dedo o con un instrumento y aplicar el clampaje.

Un matiz importante: la maniobra actúa sobre la sangre que entra, no sobre la que sale. El drenaje del hígado corre a cargo de las venas suprahepáticas, que desembocan en la vena cava inferior y quedan fuera del alcance del pinzamiento. Por eso una hemorragia procedente de esas venas no se controla con Pringle y obliga a recurrir a técnicas de exclusión vascular más amplias.

Modalidades de aplicación

El clampaje puede ser continuo, manteniendo la oclusión sin interrupción, o intermitente, alternando periodos de pinzamiento con otros de reperfusión. La modalidad intermitente suele emplear intervalos de isquemia de quince a veinte minutos seguidos de unos cinco minutos de descanso. Este vaivén, contra lo que cabría esperar, mejora la tolerancia del tejido: el hígado sometido a pausas breves de reperfusión resiste mejor que el que sufre una interrupción prolongada y sostenida.

La tolerancia depende también del estado de base del órgano. Un hígado sano soporta tiempos de oclusión más largos que uno con cirrosis o esteatosis, donde el margen antes de que aparezca daño isquémico se estrecha. Por eso el cirujano ajusta la duración a la calidad del parénquima que tiene delante.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene el nombre de la maniobra?

Del apellido de James Hogarth Pringle, cirujano de Glasgow que publicó la técnica en 1908. Desde entonces el epónimo se usa de forma universal, hasta el punto de que "hacer un Pringle" es expresión corriente en quirófano.

¿Detiene todo el sangrado del hígado?

No. Controla la hemorragia que depende del flujo de entrada, es decir, de la arteria hepática y la vena porta. La sangre que procede de las venas suprahepáticas, que drenan el órgano hacia la vena cava, escapa a la maniobra y requiere otros recursos de control vascular.

¿Qué diferencia hay entre el clampaje continuo y el intermitente?

El continuo mantiene la oclusión sin pausas; el intermitente la interrumpe cada cierto tiempo para permitir que el hígado se reperfunda. Las pausas reducen el daño por isquemia y son la opción habitual cuando se prevé un tiempo de oclusión prolongado.

¿Por qué el hígado tolera la falta de sangre solo un tiempo limitado?

Porque la interrupción del aporte priva a las células de oxígeno y desencadena la llamada lesión por isquemia-reperfusión, un daño que se acumula cuando la oclusión se alarga. De ahí que la duración se vigile con cuidado y se adapte a si el hígado está sano o enfermo.

Referencias

  1. García-Sabrido JL. Momentos estelares de la cirugía hepática. Universidad Complutense de Madrid. Disponible en: ucm.es
  2. Cirugía Española. Rotura esplénica espontánea con hemorragia masiva durante la maniobra de Pringle en cirugía hepática laparoscópica. Elsevier. Disponible en: elsevier.es
  3. IntraMed. Maniobra de Pringle durante la hepatectomía laparoscópica y robótica. Disponible en: intramed.net
  4. Asociación Andaluza de Cirujanos. Técnicas quirúrgicas para el control de la hemorragia. Disponible en: asacirujanos.com

Entradas relacionadas

  • Vena porta: vaso que lleva al hígado la sangre procedente del tubo digestivo, uno de los dos elementos que se ocluyen en la maniobra.
  • Hemostasia quirúrgica: conjunto de técnicas para detener el sangrado durante una operación.
  • Hepatectomía: extirpación de una parte del hígado, contexto habitual en el que se aplica el control vascular.
  • Hipertensión portal: aumento de presión en el sistema de la vena porta.

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