DICCIONARIO MÉDICO
Maculopatía en ojo de buey
La maculopatía en ojo de buey es un patrón de daño de la mácula que dibuja en el fondo del ojo una figura concéntrica, con una zona central rodeada por un anillo más claro y este, a su vez, por un halo más oscuro. Ese aspecto de diana da nombre a la lesión, que aparece sobre todo por toxicidad de ciertos fármacos y en algunas enfermedades hereditarias de la retina. No es una enfermedad única, sino un patrón visible. El término describe cómo se ve la mácula dañada, no la causa que la ha dañado. La imagen consiste en un área central rodeada de un anillo de hipopigmentación (más pálido), envuelto por una zona de hiperpigmentación relativa (más oscura). El conjunto recuerda a un ojo de buey o a una diana de tiro, y refleja una degeneración del epitelio pigmentario de la retina distribuida en forma de anillo. La expresión tiene autor y fecha. Kearns y Hollenhorst la emplearon por primera vez en 1966 para describir el aspecto de la retina lesionada por la cloroquina. Desde entonces, el "ojo de buey" quedó ligado sobre todo a la toxicidad por antipalúdicos, aunque no es exclusivo de ella. La causa más reconocida es el uso prolongado de cloroquina e hidroxicloroquina, dos fármacos empleados en enfermedades autoinmunes como el lupus eritematoso sistémico y la artritis reumatoide. Ambos se unen a la melanina y se concentran en el epitelio pigmentario de la retina en cantidades muy superiores a las de otros tejidos, lo que explica su afinidad por esa zona. A nivel celular, se ha observado que la cloroquina interfiere en el reciclaje de residuos dentro de las células del epitelio pigmentario: bloquea la unión del autofagosoma con el lisosoma, de modo que se acumula material sin digerir (en particular lipofuscina) y la célula acaba muriendo. La luz acelera ese proceso. El daño se ha relacionado más con la cloroquina que con la hidroxicloroquina, y con dosis diarias por encima de determinados umbrales ajustados al peso. El mismo patrón aparece en enfermedades hereditarias de la retina. La más citada es la enfermedad de Stargardt, una distrofia macular de origen genético que puede manifestarse con esa figura anular. También la enfermedad de Best y otras distrofias comparten un aspecto parecido. Por eso, ante un ojo de buey, el historial farmacológico y los antecedentes familiares pesan tanto: un mismo dibujo en la retina puede nacer de un medicamento o de un gen. La respuesta es rápida cuando la causa es tóxica y se retira a tiempo el fármaco, pero el patrón hereditario sigue su propio curso. Por su forma. La lesión dibuja círculos concéntricos de distinto color en torno al centro de la mácula, con un parecido a la diana de un ojo de buey. La denominación se atribuye a Kearns y Hollenhorst, que la usaron en 1966 para la retina afectada por cloroquina. Sobre todo los antipalúdicos cloroquina e hidroxicloroquina, usados de forma crónica en enfermedades como el lupus o la artritis reumatoide. Su tendencia a acumularse en el epitelio pigmentario de la retina está detrás de esta toxicidad, más ligada a la cloroquina y a las dosis elevadas. No. También lo causan distrofias hereditarias de la retina, como la enfermedad de Stargardt. El mismo patrón anular puede tener, por tanto, un origen tóxico o genético, y distinguirlos exige valorar la historia clínica completa.Qué es la maculopatía en ojo de buey
Toxicidad por antipalúdicos
Cuando no hay fármaco de por medio
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama "en ojo de buey"?
¿Qué fármacos pueden producirla?
¿Siempre se debe a un medicamento?
Referencias
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