DICCIONARIO MÉDICO
Leucoplasia de vulva
La leucoplasia de vulva es un término clásico, hoy en desuso, con el que se nombraban las placas blancas de la mucosa vulvar. La nomenclatura moderna ha sustituido esa etiqueta por diagnósticos más precisos, como el liquen escleroso, la hiperplasia de células escamosas y la neoplasia vulvar intraepitelial. La leucoplasia de vulva designaba, en la terminología antigua, cualquier placa blanca e hiperqueratósica de la mucosa de la vulva. Se trataba de un término puramente descriptivo: nombraba el color y la textura de la lesión (blanca, engrosada) sin decir nada de su causa. Y ese fue, con el tiempo, su gran defecto. Como cualquier otra leucoplasia, la vulvar debe el color blanco a un exceso de queratina en la superficie del epitelio. Pero bajo ese aspecto común podían agruparse realidades muy distintas: desde una dermatosis inflamatoria benigna hasta una lesión con potencial maligno. Meter todas en el mismo cajón terminó por generar más confusión que claridad. Durante décadas, las lesiones blancas de la vulva se describieron con un vocabulario impreciso: leucoplasia, craurosis vulvar, distrofia vulvar, y unos cuantos términos más que se solapaban entre sí. A principios del siglo XX llegó incluso a creerse que el carcinoma de vulva nacía de esas distrofias, lo que cargó la palabra "leucoplasia" de connotaciones premalignas que no siempre estaban justificadas. La Sociedad Internacional para el Estudio de las Enfermedades Vulvovaginales (ISSVD) puso orden a partir de los años setenta y ochenta. Retiró los términos ambiguos y los reemplazó por categorías con base histológica: el liquen escleroso, la hiperplasia de células escamosas y la neoplasia vulvar intraepitelial (VIN). Cada uno de estos diagnósticos tiene un pronóstico y un manejo propios, algo que la vieja "leucoplasia vulvar" era incapaz de precisar. El motivo es sencillo de resumir. Una placa blanca no es un diagnóstico, es un síntoma visible, y la vulva puede volverse blanca por caminos muy diferentes. Puede serlo por un liquen escleroso (una dermatosis inflamatoria crónica, más frecuente tras la menopausia), por un engrosamiento reactivo del epitelio o por una displasia que anuncia riesgo de malignización. Llamarlas a todas "leucoplasia" borraba justo la información que importa. La consecuencia práctica es que hoy ningún informe moderno debería cerrar el estudio con la palabra leucoplasia a secas. Una lesión blanca vulvar que persiste se biopsia, y el resultado la reclasifica en la categoría que le corresponde. El término sobrevive, eso sí, en los textos históricos y en la memoria de varias generaciones de clínicos. No. La craurosis vulvar nombraba la fase atrófica y retráctil de lo que hoy llamamos liquen escleroso, mientras que la leucoplasia vulvar describía la placa blanca y engrosada. Eran dos términos antiguos distintos, y ambos han caído en desuso en favor de la nomenclatura de la ISSVD. En la práctica clínica actual, apenas. Ha sido sustituido por diagnósticos histológicos concretos. Se mantiene sobre todo como término histórico y en textos que repasan la evolución de la nomenclatura vulvar. No necesariamente. La mayoría corresponde a dermatosis benignas, pero como algunas pueden ocultar una displasia o un carcinoma incipiente, cualquier lesión blanca vulvar persistente merece valoración profesional y, si procede, biopsia. Es el mismo principio que rige para las placas blancas de otras mucosas.Qué es la leucoplasia de vulva
De "leucoplasia" a la clasificación actual
Por qué se abandonó el término
Preguntas frecuentes
¿"Leucoplasia vulvar" y "craurosis vulvar" son lo mismo?
¿Sigue usándose el término hoy?
¿Una lesión blanca en la vulva es peligrosa?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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