DICCIONARIO MÉDICO
Injerto venoso
El injerto venoso es un segmento de vena que se emplea como conducto para desviar o restablecer el paso de la sangre cuando una arteria está obstruida, o como parche para reparar la pared de un vaso. La vena suele proceder del propio paciente. Un injerto venoso es un trozo de vena que se extrae de un lugar del cuerpo y se recoloca en otro para hacer las veces de tubería vascular. La palabra injerto llega del latín insertus, insertado; venoso remite a la vena, el vaso que devuelve la sangre hacia el corazón. Cuando esa vena procede del propio paciente se habla, con más precisión, de injerto de vena autóloga. La otra gran familia de conductos son los de origen arterial. El injerto arterial ofrece, en general, mejores resultados a largo plazo, mientras que el venoso destaca por su disponibilidad y su facilidad de manejo. Las venas superficiales reúnen ventajas prácticas: son largas, accesibles, de calibre adaptable y pueden retirarse sin dejar a la extremidad sin drenaje, porque otras venas asumen su función. La más utilizada, por su longitud, es la safena interna de la pierna. Hay, sin embargo, una dificultad de fondo. La vena es un vaso de baja presión, diseñado para un régimen suave; al injertarla en el circuito arterial queda sometida a presiones para las que su pared no fue concebida. De esa desproporción nacen los cambios que marcan su evolución. Sometida a la presión arterial, la pared de la vena reacciona engrosándose. Ese proceso adaptativo, la arterialización, incluye el desarrollo de hiperplasia de la íntima, la capa más interna del vaso, que va estrechando la luz. Cuando avanza, se habla de enfermedad del injerto venoso. Suele describirse en tres etapas sucesivas: una fase temprana con riesgo de trombosis, una intermedia dominada por la hiperplasia intimal y una tardía en la que se instala una aterosclerosis acelerada. Por ese motivo la permeabilidad de los conductos venosos disminuye con los años, y los de origen arterial mantienen mejores cifras a largo plazo. Su terreno principal es la revascularización: rodear con un puente venoso el tramo de una arteria bloqueada. En el corazón, esa aplicación corresponde a la derivación aortocoronaria; en las piernas, a los puentes que restablecen el riego por debajo de la ingle. El injerto venoso sirve además para reparar vasos lesionados y, en forma de parche, para ampliar la pared de una arteria estrechada. Casi siempre de la safena interna, la vena superficial más larga del cuerpo, que recorre la cara interna de la pierna. Cuando no está disponible o su calibre no es adecuado, pueden emplearse otras venas superficiales. Porque la vena no está hecha para soportar la presión de las arterias. Al asumirla, su pared se engrosa (arterialización), aparece hiperplasia de la íntima y, más adelante, aterosclerosis. Ese conjunto de cambios reduce poco a poco su permeabilidad. No, y la diferencia importa. El conducto arterial está acostumbrado a la presión del circuito arterial y conserva mejor su permeabilidad con los años; el venoso resulta más versátil y fácil de obtener, pero tiende a deteriorarse antes.Qué es un injerto venoso
Por qué se usa una vena como conducto
Arterialización y enfermedad del injerto venoso
Dónde se emplea
Preguntas frecuentes
¿De qué vena se obtiene el injerto?
¿Por qué un injerto venoso se deteriora con el tiempo?
¿Es lo mismo un injerto venoso que uno arterial?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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