DICCIONARIO MÉDICO
Índice de supervivencia ajustado a la calidad de vida
El índice de supervivencia ajustado a la calidad de vida es una forma de medir la supervivencia que no se limita a contar los años vividos, sino que los pondera según la calidad de vida con que se viven. Un año en salud plena pesa más que un año marcado por limitaciones importantes. Sobre esta idea se construye el año de vida ajustado por calidad, la unidad conocida por las siglas AVAC. Contar años de vida es una manera intuitiva de valorar los resultados de una intervención sanitaria, pero deja fuera una parte del cuadro. Dos tratamientos pueden añadir el mismo número de años y dejar al paciente en situaciones muy dispares, uno con plena autonomía y otro con dolor o dependencia constantes. Un recuento que solo sume tiempo no distingue entre ambos. El ajuste por calidad resuelve ese punto ciego. A cada estado de salud se le asigna un valor de utilidad situado entre 0 y 1, donde el 1 representa la salud plena y el 0 equivale a la muerte. Multiplicar los años vividos por ese valor convierte la duración en una cantidad ponderada, que combina en una sola cifra cuánto se vive y en qué condiciones. Así, la supervivencia deja de ser una simple suma de tiempo para incorporar la vivencia de ese tiempo. La unidad que da forma numérica a este concepto es el año de vida ajustado por calidad, en inglés quality-adjusted life year (QALY). Su desarrollo detallado, con la escala de utilidades y su modo de cálculo, se recoge en la entrada AVAC. Baste aquí señalar que un AVAC corresponde a un año vivido en condiciones de salud óptima, y que los estados intermedios acumulan fracciones de esa unidad. Este indicador se emplea sobre todo en la evaluación económica de las tecnologías sanitarias, dentro de los llamados análisis de coste-utilidad. Al reunir cantidad y calidad de vida en una medida común, permite comparar intervenciones muy distintas y ayuda a las agencias evaluadoras y a los gestores a decidir cómo repartir unos recursos limitados. Organismos de referencia, como el instituto británico NICE, lo recomiendan para este tipo de análisis. Existe una familia de indicadores que combinan duración y estado de salud. Frente al AVAC, que suma salud ganada, los años de vida ajustados por discapacidad (AVAD, o DALY en inglés) miden lo contrario: la salud que se pierde por enfermedad o muerte prematura, y se usan sobre todo para cuantificar la carga de enfermedad de una población. Uno y otro parten de la misma intuición, la de que no todos los años de vida equivalen entre sí. En la práctica, sí. El índice de supervivencia ajustado a la calidad de vida es el concepto, y el AVAC es la unidad con la que se expresa. Ambos términos se manejan de forma equivalente en la literatura biomédica. Porque dos personas pueden vivir el mismo tiempo en condiciones muy diferentes. Un año con autonomía plena y un año con gran dependencia no representan el mismo beneficio, y un recuento que solo mida duración los trataría como iguales. El ajuste por calidad corrige esa limitación. Sobre todo en la evaluación de nuevos tratamientos y tecnologías sanitarias. Las agencias que asesoran sobre qué prestaciones financiar lo usan para comparar el beneficio de distintas opciones en relación con su coste.Qué significa ajustar la supervivencia por la calidad de vida
El AVAC como unidad de medida
Medidas emparentadas
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo que el AVAC?
¿Por qué no basta con contar los años de vida?
¿Dónde se utiliza este índice?
Referencias
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