DICCIONARIO MÉDICO
Incapacidad mental
La incapacidad mental es la reducción o la ausencia de la aptitud de una persona para comprender una información, sopesarla y tomar o comunicar una decisión, a causa de una alteración mental o cognitiva. Suele ser específica de cada decisión y puede ser transitoria. En el ámbito clínico se habla de capacidad; en el jurídico, de competencia. La incapacidad mental es la vertiente de la incapacidad que atañe a las funciones de la mente: la que afecta a la aptitud para razonar, comprender y decidir. Una persona la presenta cuando una alteración mental o cognitiva le impide recibir y valorar la información que una decisión requiere, o expresar la elección que ha hecho. No describe un rasgo del carácter ni una torpeza, sino una limitación concreta de esas funciones. Las causas son dispares: un cuadro confusional agudo, una intoxicación, una demencia avanzada, una discapacidad intelectual profunda o un trastorno psíquico grave en fase activa. Lo que tienen en común no es el nombre de la enfermedad, sino su efecto sobre la posibilidad de entender y decidir. La medicina y el derecho abordan esta cuestión con dos palabras que conviene no mezclar. La capacidad es un concepto clínico y alude a las aptitudes mentales que alguien necesita para tomar una decisión concreta, aquí y ahora. La competencia pertenece al lenguaje jurídico y designa el reconocimiento legal de esas aptitudes. Un autor de referencia en este campo, Pablo Simón Lorda, propuso llamar «capacidad de hecho» a la primera y «capacidad de derecho» a la segunda, y la distinción ha cuajado. La diferencia trae consecuencias. Un profesional sanitario valora la capacidad de hecho ante cada decisión asistencial; solo un juez puede pronunciarse sobre la de derecho. Que alguien no esté en condiciones de decidir sobre una intervención en un momento dado no significa que un tribunal lo haya declarado nada. La capacidad no es un interruptor encendido o apagado para siempre. Se valora decisión a decisión y momento a momento. Alguien puede estar capacitado para elegir qué desayuna y no para autorizar una operación compleja, porque el listón se ajusta a lo que está en juego. Y puede perderla de forma pasajera y recuperarla: un delirio, el efecto de un medicamento o una depresión grave la merman mientras duran y la devuelven al resolverse. De ahí que dos ideas muy extendidas resulten inexactas. Tener un trastorno mental no equivale a carecer de capacidad, y muchas personas con una enfermedad psíquica deciden por sí mismas sin cortapisa alguna. Una discapacidad intelectual tampoco la anula de manera automática, porque describe una realidad distinta, situada en el terreno del desarrollo y del funcionamiento, no en el de una decisión puntual. El vocabulario jurídico español ha dado un vuelco reciente. La reforma de 2021 suprimió del Código Civil la figura de la incapacitación y el propio término incapaz, reemplazados por un sistema de medidas de apoyo que arranca de la voluntad y las preferencias de cada persona. El acento se ha desplazado desde la privación de derechos hacia el acompañamiento para ejercerlos. En el terreno asistencial, decidir si una persona puede consentir un acto médico, la valoración del paciente incapaz, sigue siendo ante todo una tarea clínica. No. Se puede tener un trastorno mental y conservar intacta la capacidad de decidir. La incapacidad mental describe el efecto sobre esa capacidad, no la mera presencia de una enfermedad. La capacidad es un término clínico y se refiere a las aptitudes para tomar una decisión concreta; la valora el profesional sanitario. La competencia es el reconocimiento legal de esas aptitudes y corresponde a un juez. Se emplean a menudo como sinónimos, pero no lo son. No siempre. Puede ser transitoria y revertir cuando desaparece la causa, como sucede con un cuadro confusional o con el efecto de ciertos medicamentos. En el ámbito civil español, no. La reforma de 2021 lo retiró del Código Civil junto con la incapacitación judicial y estableció en su lugar un sistema de medidas de apoyo centrado en la voluntad de la persona. La palabra pervive en el habla corriente, pero ha dejado de tener el sentido jurídico que arrastró durante más de un siglo.Qué es la incapacidad mental
Capacidad y competencia
Un estado específico, no una etiqueta
El cambio de marco legal
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo incapacidad mental que enfermedad mental?
¿Qué diferencia hay entre capacidad y competencia?
¿La incapacidad mental es permanente?
¿Sigue usándose el término «incapaz» en la ley?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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