DICCIONARIO MÉDICO

Imparcialidad

La imparcialidad es la disposición a juzgar y a tratar a cada persona sin favoritismo, prejuicio ni interés personal, atendiendo solo a lo que resulta justo. En el terreno de la ética médica constituye el trasfondo del principio de justicia: la exigencia de que la atención sanitaria y el reparto de sus recursos no dependan de la condición social, económica o personal de quien los recibe.

Qué es la imparcialidad

El término se forma sobre imparcial, y este sobre parcial, del latín partialis, derivado de pars, partis, la parte. En su origen, tomar parte significaba ponerse de un lado, inclinarse hacia un bando. El prefijo privativo im- niega justamente eso. Ser imparcial es no tomar partido, no dejarse arrastrar hacia una de las partes en juego. La palabra guarda esa imagen espacial: quien es imparcial se mantiene equidistante y decide por criterios objetivos, no por afinidad ni por conveniencia.

Llevada a la relación asistencial, la imparcialidad describe una actitud del profesional que se propone valorar cada situación por sus propios méritos. No se trata de tratar a todos de manera idéntica, sino de que las diferencias en el trato respondan a razones pertinentes (la gravedad, la necesidad, el pronóstico) y nunca a motivos ajenos a la salud, como la simpatía, el origen o la capacidad de pago del paciente.

La imparcialidad en la ética médica

La reflexión moderna sobre estas cuestiones se ordena en torno a cuatro principios: autonomía, beneficencia, no maleficencia y justicia. El principio de justicia es el que recoge de forma más directa la idea de imparcialidad, y suele enunciarse como el reparto equitativo de las cargas y los beneficios sanitarios, con rechazo de cualquier discriminación en el acceso a los recursos.

El Informe Belmont, elaborado en Estados Unidos y publicado en 1978, entendió la justicia precisamente como imparcialidad en la distribución. Un año después, Tom Beauchamp y James Childress dieron a este planteamiento su forma más difundida en el libro que fijó los cuatro principios de la ética biomédica. La tradición de la que beben es antigua: ya Aristóteles sostenía que a los iguales debe tratárseles por igual y a los desiguales de manera desigual, en la medida de su desigualdad. La imparcialidad no exige uniformidad ciega, sino ausencia de arbitrariedad.

En la práctica clínica esta exigencia aparece con especial nitidez cuando los recursos son limitados y las necesidades, múltiples. Decidir el orden de acceso a un trasplante, repartir un fármaco escaso o priorizar la atención en una situación de saturación son problemas de justicia distributiva donde la imparcialidad marca la diferencia entre un criterio defendible y un privilegio.

Imparcialidad, equidad y neutralidad

Conviene no confundir la imparcialidad con la igualdad estricta. La equidad reconoce que las personas parten de situaciones distintas y que dar a cada una lo que necesita puede requerir tratos diferentes; la imparcialidad es la garantía de que esas diferencias se basan en razones legítimas y no en preferencias personales. Tampoco equivale a neutralidad. Quien es neutral se abstiene de intervenir; quien es imparcial sí juzga y decide, pero lo hace sin dejarse guiar por el interés propio. Un tercer matiz la separa de la objetividad, que se refiere a los hechos, mientras que la imparcialidad se refiere al modo de tratar a las personas implicadas.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra imparcialidad?

Del latín pars, partis, la parte, a través del adjetivo partialis. El prefijo im- le añade la negación. Imparcial es, literalmente, quien no toma parte por ninguno de los lados.

¿Es lo mismo que el principio de justicia?

Están muy unidos, pero no son lo mismo. El principio de justicia es uno de los cuatro pilares de la ética biomédica y regula el reparto equitativo de recursos y cargas. La imparcialidad es la actitud que lo hace posible: sin ella, ningún reparto puede considerarse justo. Cabría decir que la imparcialidad es el suelo moral sobre el que descansa la justicia.

¿Se opone la imparcialidad a la cercanía con el paciente?

No. Ser imparcial no significa ser frío ni distante. Un profesional puede mantener una relación cálida y humana con cada persona a la que atiende y, al mismo tiempo, procurar que sus decisiones no se vean condicionadas por afinidades o intereses particulares. La imparcialidad regula el criterio, no el trato humano.

Referencias

  1. Comisión Nacional para la Protección de los Sujetos Humanos de Investigación Biomédica y del Comportamiento. Informe Belmont.
  2. Ferrer JJ. Los principios de la bioética y el surgimiento de una bioética intercultural. Veritas (SciELO).
  3. Real Academia Nacional de Medicina de España. Diccionario de términos médicos.
  4. Real Academia Española. Diccionario de la lengua española.

Entradas relacionadas en el diccionario

Para situar este concepto dentro de la ética asistencial, puede consultar:

  • Ética médica: conjunto de principios y valores que orientan la conducta profesional en la atención sanitaria.
  • Equidad: reparto ajustado a las necesidades de cada persona, complementario de la imparcialidad.
  • Consentimiento informado: expresión del respeto a la autonomía del paciente en la toma de decisiones.
  • Confidencialidad: deber de proteger la información que el paciente confía en la relación asistencial.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.
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