DICCIONARIO MÉDICO
Heterocromatina
La heterocromatina es la fracción de la cromatina que permanece muy condensada y compacta a lo largo del ciclo celular, incluso cuando el resto del material genético se afloja para permitir la lectura de los genes. Esa compactación la vuelve, en general, transcripcionalmente inactiva: los genes que quedan atrapados en ella apenas se expresan. Se distingue de la eucromatina, más laxa y activa, por su aspecto denso al microscopio. Dentro del núcleo, el ADN no flota desnudo. Se enrolla alrededor de proteínas llamadas histonas y forma, junto a ellas, la cromatina. Ese empaquetamiento no es uniforme. Hay regiones que se abren y se cierran según la célula necesite leer sus genes, y otras que se mantienen apretadas de forma casi permanente. A estas últimas se las agrupa bajo el nombre de heterocromatina. El término lo introdujo el botánico Emil Heitz en 1928. Al teñir núcleos celulares observó que ciertas zonas cromosómicas seguían captando el colorante con intensidad después de la división, mientras otras se decoloraban. Bautizó a las primeras como heterocromatina y a las segundas como eucromatina. La raíz está en el griego chrôma, color, la misma que ya había usado Walther Flemming medio siglo antes al acuñar la palabra cromatina por su afinidad por los tintes. El prefijo héteros subraya que se comporta de otro modo: se tiñe distinto y actúa distinto. Heitz intuyó algo más. Propuso que esas regiones densas eran genéticamente pasivas, una hipótesis que el tiempo confirmó a grandes rasgos, con matices. Hoy sabemos que la condensación no es un simple pliegue mecánico, sino un estado regulado por modificaciones químicas de las histonas y del propio ADN. No toda la heterocromatina es igual. Décadas después de Heitz se estableció una separación que sigue vigente. La heterocromatina constitutiva ocupa siempre las mismas posiciones del genoma en todas las células y no suele albergar genes. Es rica en secuencias repetidas de ADN, el llamado ADN satélite, y se concentra en torno a los centrómeros y los telómeros. Permanece condensada de manera estable, sin depender del tipo celular. La heterocromatina facultativa es otra cosa. Su nombre procede del latín facultas, oportunidad, y ahí está la clave: son regiones que pueden estar compactadas y silenciadas en una célula y activas en otra, o en un momento distinto del desarrollo. Contienen genes que conviene apagar en determinados contextos. Lo que en un tejido es heterocromatina, en otro puede volver a abrirse. La utilidad de mantener parte del genoma bajo llave es doble. Por un lado, silencia secuencias que no deben expresarse, entre ellas numerosos elementos repetitivos y móviles que, sueltos, desestabilizarían el genoma. Por otro, protege el ADN de la maquinaria que lo lee y lo copia, reservándolo. La heterocromatina de los centrómeros cumple además una tarea mecánica: garantiza que los cromosomas se repartan correctamente cuando la célula se divide. Esta arquitectura no es un archivo muerto. Su mantenimiento consume energía y enzimas específicas, y sus fronteras con la eucromatina están finamente vigiladas. Cuando esos límites se alteran, genes que deberían estar activos se silencian, o al revés, un fenómeno que la genética lleva estudiando desde los experimentos con moscas de la primera mitad del siglo XX. El ejemplo más conocido de heterocromatina facultativa está en las células de las mujeres. Cada célula femenina posee dos cromosomas X, pero solo necesita uno activo. El otro se compacta y se silencia casi por completo, formando una masa densa pegada a la membrana nuclear que se distingue al microscopio: el corpúsculo de Barr, descrito por Murray Barr en 1949. Susumu Ohno demostró en 1959 que ese corpúsculo era, en realidad, un cromosoma X condensado en forma de heterocromatina. Poco después, en 1961, Mary Lyon formuló la hipótesis de que la inactivación ocurre al azar en las primeras fases del embrión y se hereda de forma fija en todas las células hijas. El corpúsculo de Barr sirvió durante años para estimar el sexo cromosómico a partir de una muestra de células. Ese X apagado es un heterocromosoma silenciado, y su historia enlaza la biología de la cromatina con la de los cromosomas sexuales. La eucromatina está poco condensada y es donde se lee la mayoría de los genes activos; la heterocromatina está muy compactada y, por regla general, silenciada. Son dos estados del mismo material, no dos sustancias distintas. La acuñó Emil Heitz en 1928. Combina el griego héteros, distinto, y chrôma, color, porque estas regiones se teñían de forma diferente al resto de la cromatina. La constitutiva apenas alberga genes y permanece silenciada. La facultativa sí puede reactivarse según el tipo celular o el momento del desarrollo, de modo que la inactividad no siempre es definitiva.Qué es la heterocromatina
Heterocromatina constitutiva y facultativa
Dónde actúa y para qué sirve
El corpúsculo de Barr
Preguntas frecuentes
¿En qué se diferencia de la eucromatina?
¿De dónde viene la palabra?
¿La heterocromatina no contiene genes activos en absoluto?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026