DICCIONARIO MÉDICO
Hemianestesia
La hemianestesia es la pérdida de la sensibilidad en una mitad del cuerpo, que afecta a la percepción del tacto, el dolor, la temperatura, la presión y la posición. Se trata de un signo neurológico, no de una enfermedad, y su presencia apunta hacia un daño en las vías que llevan la información sensitiva desde el organismo hasta el cerebro. La palabra se forma con la partícula griega hemi- (ἡμι-), referida a un solo hemicuerpo; el prefijo privativo an- (ἀν-), que indica falta; y aísthēsis (αἴσθησις), sensación o percepción. En conjunto, ausencia de sensación en la mitad del cuerpo. Lo que distingue a la hemianestesia de otros trastornos de la sensibilidad es su carácter global. No se pierde una sola modalidad, sino el conjunto de ellas en el lado afectado. La persona deja de notar el roce de la ropa, la temperatura del agua, el pinchazo de una aguja o la posición de su brazo cuando cierra los ojos. Esa afectación amplia es la que da nombre al signo. Cuando la lesión respeta la cara y compromete el tronco y las extremidades de un lado, o cuando afecta a una hemicara y al lado opuesto del cuerpo, la semiología habla de hemianestesia cruzada o alterna. Esa distribución peculiar tiene un significado localizador que se explica más adelante. Conviene separar tres términos que a veces se confunden. La hemianestesia anula todas las sensaciones de un hemicuerpo. La hemianalgesia se restringe a la pérdida del dolor y deja intactas otras percepciones. La hipoestesia reduce la intensidad de la sensación, pero no la suprime. La utilidad de esta gradación es práctica. Un déficit total en una mitad del cuerpo sugiere lesiones distintas de las que producen una pérdida parcial o de una sola modalidad. Por eso el neurólogo precisa qué se ha perdido y en qué medida antes de intentar situar el origen. La información sensitiva llega al cerebro por dos grandes rutas. Una, el sistema anterolateral, transporta el dolor y la temperatura. Otra, los cordones posteriores y el lemnisco medial, conduce el tacto fino, la vibración y el sentido de posición. Ambas confluyen en el tálamo antes de proyectarse a la corteza. Para que aparezca una hemianestesia completa, el daño debe alcanzar a las dos rutas o a un punto donde ya han confluido. Ese punto de encuentro se sitúa, sobre todo, en el tálamo y en su proyección hacia la corteza. De ahí que las lesiones talámicas produzcan el cuadro más característico: pérdida de todas las modalidades en el hemicuerpo opuesto. La topografía del daño imprime rasgos propios a cada variedad. Las hemianestesias corticales, por afectación de la corteza parietal, comprometen sobre todo la discriminación fina y el reconocimiento de objetos por el tacto. Las capsulares y subcorticales suelen acompañar a un déficit motor del mismo lado. Las talámicas afectan a todas las modalidades y pueden asociarse a un dolor espontáneo intenso en la zona insensible. El tronco del encéfalo merece mención aparte. A ese nivel, las vías del dolor de la cara y del cuerpo discurren separadas, lo que genera los cuadros cruzados: una hemicara y el hemicuerpo contrario. La disposición anatómica manda. Un mismo signo, la hemianestesia, cambia de significado según el escalón del sistema nervioso donde se interrumpe la señal. Procede del griego hemi- (mitad), an- (sin) y aísthēsis (sensación). Describe la falta de sensibilidad en una de las dos mitades del cuerpo. La hemianestesia suprime todas las formas de sensibilidad de un hemicuerpo. La hemianalgesia solo afecta al dolor. Dicho de otro modo, toda hemianestesia incluye la pérdida del dolor, pero no toda pérdida del dolor equivale a una hemianestesia. Porque en el tronco del encéfalo las fibras sensitivas de la cara y las del resto del cuerpo siguen trayectos distintos. Una lesión a ese nivel puede alcanzar la sensibilidad de una hemicara y, al mismo tiempo, la del hemicuerpo contrario. Ese patrón cruzado ayuda a los especialistas a situar el punto dañado con notable precisión. No siempre. Depende de dónde asiente la lesión. Cuando el daño se localiza en la cápsula interna o en zonas vecinas, la pérdida de sensibilidad suele coincidir con una debilidad del mismo lado; cuando se limita al tálamo o a la corteza sensitiva, puede aparecer de forma más aislada.Qué es la hemianestesia
Distinción con la hemianalgesia y con la hipoestesia
Cómo se organiza la sensibilidad
Tipos según la localización de la lesión
Preguntas frecuentes
¿Qué significa la palabra hemianestesia?
¿En qué se diferencia de la hemianalgesia?
¿Por qué a veces se afecta una mitad de la cara y el lado opuesto del cuerpo?
¿La hemianestesia se acompaña siempre de debilidad?
Referencias
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