DICCIONARIO MÉDICO

Hemianalgesia

La hemianalgesia consiste en la pérdida de la sensibilidad al dolor en una mitad del cuerpo, con conservación total o parcial de otras formas de percepción como el tacto o la posición. No es una enfermedad en sí misma, sino un signo que revela una alteración en las vías nerviosas encargadas de conducir la información dolorosa hacia el cerebro.

Qué es la hemianalgesia

El término reúne tres piezas de origen griego: hemi- (ἡμι-), que señala una de las dos mitades del cuerpo; el prefijo privativo an- (ἀν-), que expresa carencia; y álgēsis (ἄλγησις), la capacidad de sentir dolor. La traducción directa sería ausencia de dolor en un hemicuerpo.

En la exploración neurológica, la hemianalgesia describe la abolición de la percepción dolorosa en el lado derecho o izquierdo del organismo. Una persona con este signo puede recibir un pinchazo en la zona afectada sin notar la molestia que cabría esperar, mientras conserva la capacidad de percibir el contacto, la presión o la posición de sus articulaciones. Ese patrón de pérdida selectiva es lo que la caracteriza.

Para entenderla conviene recordar una idea sencilla. El sistema nervioso no procesa el dolor por un único canal: cada modalidad sensitiva recorre su propio trayecto. Cuando el daño se limita a la vía del dolor, aparece la hemianalgesia; si alcanza a todas las modalidades, el cuadro recibe otro nombre.

Diferencia con la hemianestesia y otras alteraciones sensitivas

El matiz que separa la hemianalgesia de la hemianestesia está en el alcance de la pérdida. La hemianalgesia afecta solo al dolor. La hemianestesia suprime todas las sensaciones de un hemicuerpo, incluidos el tacto, la temperatura, la presión y el sentido de posición.

Existe además la hipoestesia, que no anula la sensación sino que la disminuye. En la hemianalgesia la percepción del dolor desaparece; en la hipoestesia solo se atenúa. Estos grados intermedios tienen valor porque orientan sobre la magnitud del problema y sobre el punto del sistema nervioso donde se ha originado.

Hay un detalle que suele acompañar a la hemianalgesia. El dolor y la temperatura viajan juntos por el sistema nervioso, de modo que la pérdida de la sensibilidad dolorosa se asocia a menudo con una pérdida paralela de la sensibilidad al frío y al calor. La semiología clásica llama a ese fenómeno disociación termoalgésica: se pierden dolor y temperatura, y se conserva el tacto fino.

Por qué se produce

La información dolorosa nace en receptores repartidos por la piel y los tejidos, y asciende hacia el cerebro por la vía espinotalámica, también llamada sistema anterolateral. Estas fibras entran en la médula espinal, cruzan al lado opuesto poco después de llegar y suben por el cordón contrario hasta el tálamo, la gran estación de relevo de la sensibilidad. Desde ese punto la señal alcanza la corteza cerebral, donde el dolor se hace consciente.

Ese cruce de fibras explica una regla básica de la neurología. Una lesión situada por encima de la médula produce hemianalgesia en el lado opuesto al daño: un problema en el tálamo derecho, por citar un caso, se traduce en pérdida del dolor en la mitad izquierda del cuerpo.

El punto exacto de la lesión dibuja el patrón. Todo depende del lugar afectado. En la médula espinal, algunos daños generan pérdida de dolor por debajo del nivel lesionado y en el lado contrario; en el tronco del encéfalo, donde las vías se disponen de forma peculiar, pueden surgir cuadros cruzados que alteran el dolor en una hemicara y en el hemicuerpo opuesto. La hemianalgesia casi nunca se presenta sola: viene acompañada de otros signos que ayudan a ubicar su origen.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra hemianalgesia?

Del griego. Combina hemi- (mitad), el prefijo an- (sin) y álgēsis (sensación de dolor). El resultado describe con exactitud el signo: falta de dolor en un lado del cuerpo.

¿Es lo mismo hemianalgesia que hemianestesia?

No. La hemianalgesia se limita a la pérdida del dolor, mientras que la hemianestesia abarca todas las modalidades de la sensibilidad en un hemicuerpo. Alguien con hemianalgesia puede seguir notando el tacto o la temperatura de un objeto, aunque no perciba el pinchazo de una aguja.

¿Se puede perder el dolor y conservar el tacto?

Sí, y es uno de los rasgos que definen este signo. El dolor y el tacto fino circulan por vías nerviosas separadas. Cuando el daño afecta a la del dolor y respeta la del tacto, se produce esa pérdida selectiva. Los neurólogos la conocen como disociación de la sensibilidad y la emplean para localizar la lesión.

¿Qué relación guarda con la temperatura?

Estrecha. Las fibras que transmiten el dolor y las que transmiten el frío y el calor recorren juntas el sistema anterolateral, por lo que la hemianalgesia suele ir de la mano de una pérdida de la sensibilidad térmica en la misma región.

Referencias

  1. Rubin M. Cómo evaluar la sensibilidad. Manual MSD, versión para profesionales. Consultar
  2. Rubin M. Entumecimiento. Manual MSD, versión para profesionales. Consultar
  3. Aminoff MJ, Kerchner GA. Trastornos sensitivos. En: Diagnóstico clínico y tratamiento. AccessMedicina, McGraw Hill. Consultar
  4. Alteraciones de la sensibilidad. Unidad de Neurocirugía RGS, material docente de pregrado. Consultar

Entradas relacionadas

  • Hemianestesia: pérdida de todas las modalidades de la sensibilidad en una mitad del cuerpo.
  • Hipoestesia: disminución, no abolición, de la sensibilidad.
  • Analgesia: ausencia de dolor, sin referencia a la lateralidad.
  • Sensibilidad: facultad de percibir estímulos y sus distintas modalidades.

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