DICCIONARIO MÉDICO
Hélix
El hélix es el borde externo y curvado del pabellón auricular, el reborde de cartílago que dibuja el contorno de la oreja desde su nacimiento en la concha hasta el lóbulo. Es una de las prominencias que definen la forma del oído externo. La palabra procede del griego ἕλιξ (hélix), que designaba cualquier objeto enrollado o en espiral: un zarcillo de vid, un rizo, la vuelta de una voluta. La anatomía la tomó prestada para nombrar el reborde curvo que remata la oreja por su lado más externo. De esa misma raíz descienden términos tan distintos como hélice o helicoidal. En el oído humano, el hélix constituye el margen libre del pabellón. Nace en la profundidad de la concha, asciende y traza una curva amplia que recorre todo el borde superior y posterior de la oreja antes de descender hacia el lóbulo. Ese trazado continuo es lo que da al pabellón auricular su silueta reconocible. Bajo la piel, el hélix se sostiene sobre cartílago elástico, el mismo tejido flexible que estructura casi todo el pabellón. Esa elasticidad explica que la oreja recupere su forma después de doblarla. La anatomía reconoce tres segmentos a lo largo de su recorrido. La raíz (crus helicis) es el punto donde el hélix emerge en el interior de la concha y la cruza como un pequeño puente horizontal. Por delante y arriba se sitúa la espina (spina helicis). El extremo posteroinferior, ya cerca del lóbulo, recibe el nombre de cola (cauda helicis). Dos músculos diminutos, el mayor y el menor del hélix, se asocian al reborde, aunque en la especie humana apenas cumplen función: son vestigios de la movilidad auricular que conservan otros mamíferos. Hacia el interior del pabellón, siguiendo un trazado paralelo, discurre otro relieve curvo, el antihélix. Entre ambos queda un surco alargado, la fosa escafoidea, que separa los dos bordes de cartílago. La raíz del hélix, al atravesar la concha, la divide de manera parcial en dos compartimentos. Ese juego de elevaciones y depresiones no es un simple adorno: ayuda a recoger las ondas sonoras y a encauzarlas hacia el conducto auditivo. En el borde posterosuperior del hélix, algunas personas presentan un pequeño engrosamiento del cartílago, el tubérculo de Darwin (tuberculum auriculae). Charles Darwin lo mencionó en El origen del hombre (1871) a partir de una observación del escultor Thomas Woolner, y lo interpretó como un resto del vértice puntiagudo que corona la oreja de muchos mamíferos. Se encuentra en una minoría de la población y no altera la audición. Es solo una curiosidad anatómica. Por su forma. El término griego ἕλιξ aludía a lo que se enrolla en espiral, y el borde de la oreja describe precisamente una curva envolvente que va de la concha al lóbulo. La misma raíz está en la palabra hélice. No. Son dos relieves distintos y paralelos. El hélix es el reborde más externo de la oreja; el antihélix es la cresta curva situada por dentro de él, separada por el surco de la fosa escafoidea. De cartílago elástico recubierto de piel fina. Ese cartílago aporta soporte y flexibilidad al borde de la oreja y, frente a lo que ocurre con el hueso, permite que el pabellón se pliegue y vuelva luego a su posición. En el cartílago del borde externo de la oreja, en cualquier punto del recorrido del hélix. Al perforarse cartílago y no el tejido blando del lóbulo, la cicatrización sigue un curso más lento. Es la razón por la que esta perforación exige más cuidado que la del lóbulo.Qué es el hélix
Partes y composición
Relación con el resto del pabellón auricular
El tubérculo de Darwin
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama hélix?
¿Es lo mismo el hélix que el antihélix?
¿De qué está hecho el hélix?
¿Dónde se coloca el piercing de hélix?
Referencias
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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