DICCIONARIO MÉDICO
HDL
HDL son las siglas de high-density lipoprotein (lipoproteína de alta densidad). Estas partículas recogen el colesterol sobrante de los tejidos periféricos y lo devuelven al hígado, donde se recicla o se excreta por la bilis. Por esta función protectora frente a la aterosclerosis, el colesterol asociado a las HDL se conoce coloquialmente como "colesterol bueno". Las HDL son las lipoproteínas más pequeñas y densas del plasma sanguíneo. Su densidad oscila entre 1,063 y 1,21 g/mL, y su diámetro, entre 5 y 12 nm. A diferencia de las LDL, cuya masa está dominada por lípidos, las HDL contienen una proporción elevada de proteína (en torno al 50-55 % de su masa seca). La apolipoproteína A-I (apo A-I) es su componente proteico principal y responsable de varias de sus funciones. No existe una partícula HDL única. Son en realidad una familia heterogénea de partículas que varían en tamaño, densidad y composición, remodeladas continuamente por la acción de enzimas y proteínas de transferencia mientras circulan por el plasma. Los laboratorios miden habitualmente la concentración del colesterol contenido en esas partículas (C-HDL), no la cantidad de partículas en sí. La función más estudiada de las HDL es el transporte reverso (o inverso) de colesterol, que constituye la principal vía por la que el organismo retira colesterol de las células periféricas para llevarlo al hígado. El proceso arranca cuando la apo A-I, todavía pobre en lípidos, interacciona con el transportador ABCA1 de la membrana celular y capta colesterol libre y fosfolípidos. La partícula resultante, una HDL naciente o discoidal, se transforma en HDL madura y esférica gracias a la enzima lecitín-colesterol acil transferasa (LCAT), que esterifica el colesterol libre y lo empaqueta en el interior de la partícula. Una vez cargada de ésteres de colesterol, la HDL puede entregar su carga al hígado de dos formas. La directa consiste en la interacción con el receptor SR-BI del hepatocito, que extrae selectivamente los ésteres de colesterol sin destruir la partícula. La indirecta recurre a la proteína de transferencia de ésteres de colesterol (CETP), que traslada ésteres de colesterol desde las HDL hacia las VLDL e IDL a cambio de triglicéridos; estas lipoproteínas acaban siendo captadas por el hígado a través de receptores de LDL. Investigaciones de las últimas décadas han atribuido a las HDL propiedades que van más allá del mero transporte lipídico. En modelos experimentales, las HDL reducen la oxidación de las LDL (un paso temprano en la formación de la placa aterosclerótica), atenúan la expresión de moléculas de adhesión en el endotelio vascular y estimulan la producción de óxido nítrico, con efecto vasodilatador. También se les ha descrito cierta actividad antitrombótica, al favorecer la liberación de prostaciclina por las células endoteliales. Conviene matizar que estas funciones adicionales se han demostrado sobre todo en ensayos de laboratorio y modelos animales. Trasladarlas a la clínica ha resultado menos sencillo de lo esperado, como evidenciaron varios ensayos clínicos de fármacos que elevaban el C-HDL sin conseguir reducir los eventos cardiovasculares. En la analítica de perfil lipídico, un C-HDL por debajo de 40 mg/dL en varones o de 50 mg/dL en mujeres se considera un factor de riesgo cardiovascular. Cifras por encima de 60 mg/dL se han asociado tradicionalmente con un efecto protector. No obstante, concentraciones muy elevadas (por encima de 100 mg/dL) no parecen conferir protección adicional y, según algunos estudios observacionales recientes, podrían asociarse incluso con mayor mortalidad, aunque los mecanismos de esa relación en forma de U no están claros. High-density lipoprotein, es decir, lipoproteína de alta densidad. El nombre proviene de que estas partículas son las que flotan a mayor densidad cuando se separan del plasma por ultracentrifugación, la técnica con la que se clasificaron originalmente las lipoproteínas en los años cincuenta del siglo XX. Porque las HDL retiran colesterol de las arterias y lo llevan al hígado para su eliminación, lo opuesto a lo que hacen las LDL, que depositan colesterol en la pared arterial. Se trata de una simplificación divulgativa, pero recoge razonablemente la dirección del flujo de colesterol que cada lipoproteína promueve. No se ha demostrado de forma concluyente. Ensayos clínicos con inhibidores de la CETP (como torcetrapib, dalcetrapib y evacetrapib) lograron elevar el C-HDL pero no redujeron los eventos cardiovasculares, y en algún caso los aumentaron. La interpretación actual es que la funcionalidad de las partículas HDL importa tanto o más que su concentración plasmática. Sí. "Alfa-lipoproteína" es la denominación electroforética de las HDL, porque migran con la fracción alfa en la electroforesis de lipoproteínas. "LDL" y "beta-lipoproteína" siguen la misma lógica por la migración beta. Ambos sistemas de nomenclatura coexisten, aunque en la práctica clínica actual predomina la clasificación por densidad. LDL: lipoproteína de baja densidad, encargada de transportar colesterol hacia los tejidos. Colesterol: molécula lipídica que las HDL recogen de los tejidos periféricos. Apolipoproteína: componente proteico de las lipoproteínas; la apo A-I es la principal de las HDL. Dislipidemia: alteración de las concentraciones plasmáticas de lípidos, incluida la del C-HDL. Aterosclerosis: proceso patológico frente al que las HDL ejercen un efecto protector. Lecitín-colesterol acil transferasa (LCAT): enzima que esterifica el colesterol en las HDL durante el transporte reverso.Qué son las HDL
El transporte reverso de colesterol
Más allá del transporte de colesterol
Valores de referencia del C-HDL
Preguntas frecuentes
¿Qué significan las siglas HDL?
¿Por qué se llama "colesterol bueno"?
¿Subir el C-HDL con fármacos reduce el riesgo cardiovascular?
¿HDL y alfa-lipoproteína son lo mismo?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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