DICCIONARIO MÉDICO
GIP
El GIP (del inglés glucose-dependent insulinotropic polypeptide, polipéptido insulinotrópico dependiente de glucosa) es una hormona peptídica de 42 aminoácidos secretada por las células enteroendocrinas K del duodeno y el yeyuno. Pertenece al grupo de las incretinas, las hormonas intestinales que potencian la secreción de insulina cuando la glucemia se eleva tras la ingesta de alimentos. La sigla GIP tiene una historia curiosa. El péptido fue aislado en 1970 por John C. Brown y sus colaboradores a partir de extractos de mucosa duodenal porcina. Lo bautizaron como gastric inhibitory polypeptide (polipéptido inhibidor gástrico) porque su primer efecto demostrado fue la inhibición de la secreción ácida del estómago. Años más tarde, cuando se comprobó que su principal acción fisiológica era estimular la liberación de insulina de forma dependiente de la glucemia, el acrónimo se reinterpretó como glucose-dependent insulinotropic polypeptide. Las dos denominaciones coexisten en la literatura, aunque la segunda refleja mejor la función predominante del péptido. Las células K se concentran en la mucosa del intestino delgado proximal, especialmente en el duodeno y la primera porción del yeyuno. La llegada de nutrientes a la luz intestinal, sobre todo glucosa y ácidos grasos, constituye el principal estímulo para la liberación de GIP al torrente sanguíneo. La secreción es rápida: comienza a los pocos minutos de iniciar la ingesta y alcanza su pico en torno a los 15-30 minutos. Una vez en la circulación, el GIP tiene una vida media breve (entre 5 y 7 minutos) porque la enzima dipeptidil peptidasa 4 (DPP-4) lo degrada con rapidez, cortando los dos primeros aminoácidos de la cadena y generando un fragmento inactivo. A mediados del siglo XX se observó un fenómeno que tardaría décadas en explicarse del todo: la misma cantidad de glucosa, administrada por vía oral, provocaba una secreción de insulina notablemente mayor que si se infundía por vía intravenosa. A esa diferencia se le llamó «efecto incretina», y hoy se sabe que los dos mediadores principales son el GIP y el GLP-1 (péptido similar al glucagón tipo 1). Se estima que el efecto incretina es responsable de un 50 a un 70 % de la respuesta insulínica posprandial en sujetos sanos. El GIP actúa sobre las células beta del páncreas a través de un receptor de membrana acoplado a proteínas G. La señalización resultante incrementa la producción de AMP cíclico, lo que a su vez facilita el cierre de los canales de potasio sensibles a ATP, la despolarización de la célula y la exocitosis de los gránulos de insulina. Todo el proceso depende de que la glucemia esté elevada: si el nivel de glucosa es bajo, el GIP apenas tiene efecto insulinotrópico, lo cual constituye un mecanismo de seguridad frente a la hipoglucemia. Los receptores de GIP no se limitan al islote pancreático. Se han identificado en el tejido adiposo, donde el GIP favorece la captación de ácidos grasos y la lipogénesis, y en el hueso, donde parece ejercer un efecto protector sobre la densidad mineral ósea. También se expresan en el sistema nervioso central, aunque el significado funcional de esa presencia todavía se investiga activamente. No. Ambos son incretinas y comparten la propiedad de estimular la secreción de insulina de forma dependiente de glucosa, pero difieren en su origen celular (células K para el GIP, células L para el GLP-1), en su distribución intestinal y en parte de sus acciones. El GLP-1, por ejemplo, inhibe la secreción de glucagón y enlentece el vaciamiento gástrico, efectos que el GIP no reproduce de igual manera. Porque el efecto inhibidor sobre la secreción gástrica, que motivó el nombre original, resultó ser farmacológico (aparece solo a concentraciones suprafisiológicas). La acción insulinotrópica, en cambio, opera a concentraciones fisiológicas normales y constituye la función principal del péptido. En pacientes con diabetes tipo 2, la respuesta insulinotrópica al GIP está marcadamente reducida, un defecto que no se observa en individuos sanos. Este hallazgo ha sido objeto de intensa investigación, ya que sugiere que el problema no reside en la cantidad de GIP secretado, sino en la sensibilidad del receptor pancreático al péptido.Qué es el GIP y de dónde procede su nombre
Secreción y estímulo
El efecto incretina
Acciones más allá del páncreas
Preguntas frecuentes
¿El GIP y el GLP-1 son lo mismo?
¿Por qué se cambió el significado de la sigla?
¿Qué relación tiene el GIP con la diabetes tipo 2?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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