DICCIONARIO MÉDICO
Fluxión
Fluxión es un término médico de raíz latina que designa la acumulación patológica de líquidos en alguna parte del organismo o, en una acepción más antigua, el flujo excesivo de los humores corporales. La RAE recoge también su uso como sinónimo popular de constipado nasal (catarro). Hoy apenas se emplea en la práctica clínica, pero aparece con frecuencia en textos médicos históricos. La palabra procede del latín fluxĭo, -ōnis, sustantivo abstracto de fluxus (participio de fluĕre, «fluir»). Su significado original era literal: el acto de correr un líquido. La medicina hipocrática y galénica adoptó el término para explicar cómo los humores del cuerpo, al desplazarse hacia un punto determinado, provocaban enfermedad. Una «fluxión al pecho» era la acumulación de flema en los pulmones; una «fluxión de vientre», la diarrea. El Diccionario histórico de la lengua española documenta su primera aparición, con esta acepción humoral, en la Historia de yerbas y plantas de Juan de Jarava (1557-1567). Desde entonces fue de uso habitual en la literatura médica española hasta bien entrado el siglo XIX. Marañón todavía lo utiliza en su Manual diagnóstico etiológico de 1943, donde habla de «fluxiones pulmonares» y «fluxiones hemorroidales». Con el abandono de la patología humoral y la consolidación de la anatomía patológica en el siglo XIX, los conceptos que amparaba la fluxión se redistribuyeron en términos más precisos. Lo que los clásicos llamaban fluxión sanguínea pasó a denominarse hiperemia activa o congestión; la acumulación de pus se clasificó como absceso; y el flujo nasal quedó recogido bajo el diagnóstico de rinofaringitis aguda. La palabra no desapareció del todo: pervivió en el habla coloquial como sinónimo de resfriado, uso que la RAE aún mantiene en su diccionario. Conviene no confundir esta acepción médica con el «método de las fluxiones» de Isaac Newton, que emplea el mismo vocablo latino para referirse al cálculo de magnitudes variables. La coincidencia es puramente etimológica. Del latín fluxĭo, -ōnis, que significa «acción de fluir». Comparte raíz con «flujo», «fluido» y «afluente». En la tradición galénica se aplicaba a cualquier desplazamiento patológico de los humores corporales hacia una zona del cuerpo. Prácticamente no. Puede encontrarse en textos de historia de la medicina o en documentos clínicos anteriores al siglo XX, pero la terminología actual lo ha sustituido por términos como hiperemia, congestión o edema, según corresponda. No exactamente, aunque en la medicina clásica ambos conceptos se solapaban. La fluxión se refería al movimiento de los humores hacia un punto; la inflamación, al resultado local de ese acúmulo (calor, rubor, tumor, dolor). Hoy la inflamación se entiende como un proceso biológico con mediadores moleculares bien definidos, mientras que la fluxión ha quedado fuera del vocabulario clínico activo. Términos vinculados con la tradición médica clásica y la patología vascular:Qué es la fluxión
La fluxión en la medicina moderna
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra «fluxión»?
¿Se sigue usando en medicina?
¿Es lo mismo fluxión que inflamación?
Referencias
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