DICCIONARIO MÉDICO
Fleboscopia
Fleboscopia. Técnica de exploración venosa que permite visualizar las venas a través de la piel mediante transiluminación. Una fuente de luz aplicada sobre la superficie cutánea ilumina los tejidos subcutáneos y hace que los trayectos venosos se dibujen como líneas oscuras, facilitando su identificación y su marcado antes de una intervención quirúrgica. El término fleboscopia se forma a partir del griego φλέψ, φλεβός (phléps, phlebós, «vena») y σκοπεῖν (skopeîn, «observar, examinar»). Se refiere, en sentido estricto, a la observación directa de las venas mediante un procedimiento óptico. Aunque la palabra podría aplicarse a cualquier método de visualización venosa, en la literatura especializada ha quedado asociada sobre todo a la transiluminación transcutánea: la proyección de luz a través de la piel para revelar el trazado de los vasos que discurren por debajo. Pediatras y anestesiólogos emplearon la transiluminación durante décadas para localizar venas en neonatos y lactantes, donde el acceso vascular resulta especialmente difícil por el reducido calibre de los vasos. En 1998, Weiss y Goldman propusieron su uso con una fuente de luz monocromática para cartografiar venas varicosas antes de la cirugía, y poco después el cirujano brasileño El-Hosni Jr. desarrolló un dispositivo específico al que denominó «fleboscopia por transiluminación transcutánea» y que llegaría a patentar. La fleboscopia se basa en una propiedad óptica sencilla: la hemoglobina presente en la sangre venosa absorbe la luz visible en mayor proporción que los tejidos circundantes. Al aplicar un foco de luz potente (habitualmente de fibra óptica fría, entre 300 y 500 W) sobre la superficie de la piel, las venas aparecen como siluetas oscuras contra un fondo iluminado. El contraste es máximo en una habitación con poca luz ambiental y cuando la exploración se realiza con el paciente en decúbito, lo que vacía parcialmente las venas superficiales y mejora la diferenciación con las profundas. Existen también sistemas más recientes que utilizan luz infrarroja cercana. Un sensor capta la radiación no absorbida y un procesador genera una imagen virtual de la red venosa subcutánea, que se proyecta en tiempo real sobre la piel del paciente. Este principio es el que emplean dispositivos de localización venosa usados tanto en cirugía como en la práctica habitual de la flebotomía (extracción de sangre). Su principal campo de aplicación es la planificación de la flebectomía ambulatoria. Antes de la intervención, el cirujano marca las venas varicosas sobre la piel con tinta indeleble; el método tradicional se apoya en la inspección visual y la palpación con el paciente de pie. La fleboscopia añade una segunda capa de información: venas reticulares y flebectasias que no son visibles ni palpables pueden hacerse evidentes bajo la transiluminación, lo que reduce el riesgo de dejar trayectos varicosos sin tratar. Un estudio de Moreira y colaboradores (2009) evaluó la fleboscopia en 171 miembros de 100 pacientes consecutivas y observó que la técnica modificó la planificación quirúrgica en casi la mitad de los casos, con mayor impacto en pacientes con telangiectasias complejas asociadas a venas reticulares. La técnica no sustituye a la ecografía Doppler dúplex, que sigue siendo la herramienta de referencia para valorar la competencia valvular y la permeabilidad del sistema profundo, sino que la complementa en el momento del marcado preoperatorio. No. Se trata de un procedimiento no invasivo que consiste únicamente en aplicar una fuente luminosa sobre la piel. No requiere punción, contraste ni anestesia. La flebografía es un estudio radiológico que exige la inyección de un medio de contraste en el sistema venoso para obtener imágenes radiográficas. La fleboscopia, en cambio, se basa en la transiluminación y no emplea radiación ionizante ni contraste: solo luz visible o infrarroja aplicada sobre la superficie de la piel. La flebografía aporta información anatómica detallada del sistema profundo, mientras que la fleboscopia se limita a los trayectos venosos superficiales y subcutáneos. Sí, aunque con menos frecuencia. Los dispositivos de transiluminación venosa se emplean en unidades de cuidados neonatales y en servicios de urgencias para facilitar la canalización de vías periféricas en pacientes con acceso venoso difícil (obesos, neonatos, pacientes con edema). La técnica es la misma que la fleboscopia quirúrgica, adaptada a una finalidad distinta.Qué es la fleboscopia
Principio físico y aplicación práctica
La fleboscopia en la cirugía de varices
Preguntas frecuentes
¿Es dolorosa la fleboscopia?
¿En qué se diferencia la fleboscopia de la flebografía?
¿Se utiliza la fleboscopia fuera de la cirugía de varices?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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